Cristina y los hijos del padrino

Política

La insinceridad es un activo de la política, pero que luce al incoherente: ¿la base del kirchnerismo es la aspiración de una nueva forma de hacer política lejos de los "padrinos" del conurbano? Pareció haberlo formulado así Cristina Kirchner cuando se refirió a Eduardo Duhalde como Don Corleone, hace menos de dos años. Extraña por eso que su candidatura esté envuelta en esa pasión por las concentraciones de la que huye el voto moderado. El viernes, el oficialismo bonaerense se reunió en Sarandí (Avellaneda) y exhibió el aparato del viejo peronismo. Kirchner intentará repetirlo el jueves en Plaza de Mayo, cuando lea su último discurso ante el Congreso como presidente. Hace tres años que no lo consigue.

El kirchnerismo abrió el sábado la temporada alta de actos proselitistas con una movilización al estadio de Arsenal de Sarandí, donde piqueteros y manifestantes llevados en micro vivaron una posible candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner.

Bajo la consigna «Con Cristina a la victoria», en el encuentro dominó la liturgia peronista. Gorro, bandera y vincha de Evita, choripanes por doquier y un cierre con marcha incluida que entonaron más de 40 dirigentes del oficialismo ubicados en el palco, incluidos los candidatos Daniel Scioli y Daniel Filmus. Terminado en minirrecital de Horacio Fontova, pasadas las 17.30, se proyectó un video con saludos de referentes del peronismo, como el gobernador Felipe Solá y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Aunque formalmente el acto fue convocado por el diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel -también vocero del matrimonio presidencial en el Congreso- para impulsar la candidatura de la «pingüina» como presidenta, el diputado buscó arrimar su nombre a la fórmula oficialista para la gobernación bonaerense. El poder de movilización de las organizaciones sociales y el visto bueno de la Casa Rosada fueron los argumentos más fuertes que Kunkel buscó exhibir en Sarandí.

  • Talismán

    El Movimiento Evita de Emilio Pérsico ayudó en la movilización del aparato y de los colectivos que también partieron desde intendencias clave del kirchnerismo como Florencia Varela, a cargo de Julio Pereyra, Quilmes, conducido por Sergio Villordo, y hasta Avellaneda, de Baldomero «Cacho» Alvarez. Desde la clandestinidad iraní, también Luis D'Elía envió columnas de la Federación Tierra y Vivienda (FTV). Necochea, Ayacucho, Tandil, Dolores, Pinamar, Villa Gesell, Partido de la Costa, Madariaga y Castelli también aportaron micros para nutrir de manifestantes el encuentro.

    Creció asimismo con el acto el mito de Cristina como talismán futbolero. Un día antes de la movilización en la cancha de Arsenal, el club de Sarandí había alcanzado el puntaje ideal y lidera el campeonato de fútbol, beneficio que los kirchneristas más ultras atribuyeron al solo anuncio del acto del sábado, que se produjo 24 horas después de que el club de Julio Grondona goleara a Nueva Chicago. La primera dama había cultivado esa fama de amuleto deportivo durante su visita a París cuando presenció el primer triunfo en la era Basile de la Selección argentina ante Francia, el subcampeón del mundo.

    Los discursos, a cargo de Kunkel, Pérsico y Scioli, no ofrecieron novedades. Se ratificó la adhesión al proyecto encarado por Kirchner, se destacaron datos económicos de su gestión y se prometió profundizar el proceso de crecimiento económico.

    Acalorados en el palco, seguían las alternativas de la movilización los diputados nacionales Francisco «el Barba» Gutiérrez y Cristina Alvarez Rodríguez (Buenos Aires), Araceli Méndez de Ferreyra y Hugo Perié ( Corrientes), José Mongelo (Chaco), Héctor Daza ( Jujuy), Patricia Vaca Narvaja (Córdoba), la titular del INADI, María José Lubertino, y el secretario de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Binstock.

  • Espacio de integración

    Privado de las comodidades del improvisado palco estuvo Luis Gerez. El militante kirchnerista de Pensar Escobar debió permanecer mezclado entre el resto de los manifestantes desde que Kirchner decidió apartarse de su polémico secuestro ocurrido en diciembre del año pasado y que había motivado el segundo discurso en cadena nacional del Presidente.

    En su discurso, Kunkel remarcó que el Frente para la Victoria es un «espacio de integración» y convocó a «radicales, socialistas y militantes que fueron apartados del peronismo» a alinearse detrás de la posible candidatura de Cristina.

    Kunkel y el vicejefe de Gabinete bonaerense, Emilio Pérsico, fueron los principales oradores del evento, que contó con una concurrencia de militantes y dirigentes peronistas estimada en 25 mil personas por los organizadores.

    Kunkel aseguró que a través de esta acción los militantes oficialistas expresaron pública y masivamente su adhesión para que Cristina sea la candidata del Frente para la Victoria en las próximas elecciones de octubre.

    Kunkel deberá batallar con la titular del PAMI, Graciela Ocaña, y con el director de la ANSeS, Sergio Massa, quienes también aspiran desde el oficialismo a la vicegobernación bonaerense.
  • Dejá tu comentario