21 de septiembre 2001 - 00:00

Cuál será la táctica contra los talibanes

Debido a la falta de conocimientos y de datos de los servicios de espionaje sobre la situación, los diplomáticos europeos con experiencia en la región están instando a los Estados Unidos a que limite su campaña militar y restrinja el uso de fuerzas terrestres para evitar que éstas queden atrapadas en Afganistán.

«Las fuerzas armadas estadounidenses no poseen un solo soldado u oficial que hable pashto (la principal lengua de los talibanes)», explicó un importante oficial occidental. «Primero tendrán que contratar a centenares de hablantes de pashto. Esto indica la magnitud de sus carencias sobre el terreno ante esta guerra inminente.» El pashto es la lengua de los pathanes y los talibanes, que proceden del sur del país. Aunque el ejército estadounidense dispone de personal que habla farsi o persa, que también está muy extendido en el centro y norte del país, Bin Laden se esconde entre afganos que hablan pashto.

Según fuentes fidedignas, con anterioridad a la actual crisis, la CIA carecía de agentes dentro de Afganistán, y el Departamento de Estado no tiene establecidos contactos de alto nivel con las fuerzas antitalibanes del norte del país. La ausencia de datos procedentes de los servicios de inteligencia es producto de la decisión de Washington de desentenderse de los acontecimientos afganos a partir de 1999, tras la retirada de las fuerzas de Moscú.

La única fuente importante de espionaje procede de las imágenes obtenidas por medio de satélites. Por lo tanto, Estados Unidos tendrá que basarse en las informaciones proporcionadas por los vecinos de Afganistán y otros aliados, como el Reino Unido, cuya recopilación y evaluación exigirá cierto tiempo.

Cooperación paquistaní

La clave para la obtención de datos sobre la localización y los movimientos de las tropas de Bin Laden y los talibanes reside en el grado de cooperación con la CIA de los servicios de inteligencia de Pakistán, país que ha sido hasta ahora el principal apoyo de los talibanes. Su presidente Pervez Musharraf ha prometido cooperación plena, pero dada la falta de confianza entre la CIA y los servicios de espionaje de Pakistán, este país puede perfectamente limitar la información que decida suministrar.

Los gobiernos europeos aliados de Estados Unidos están intentando influir sobre las decisiones del Pentágono para que Washington sea consciente de
los peligros que entraña enviar a Afganistán un elevado contingente terrestre.

«El peligro reside en que Washington adopte una actitud exterminadora sin darse cuenta de las complejidades de Afganistán ni del potencial desestabilizador para la región», declaró un diplomático europeo. Los expertos de defensa y los agregados militares europeos tienen esperanzas de que Estados Unidos no intente llevar a cabo una invasión terrestre. Las invasiones británica y soviética fueron derrotadas por los guerrilleros afganos durante los siglos XIX y XX.

Más bien, la intención de Estados Unidos parece ser la de establecer en Pakistán y Asia central unas bases militares a partir de las cuales las fuerzas especiales estarían en disposición de atacar objetivos concretos en el interior del país, eliminar oponentes y regresar al cabo de pocos días
. De ser así, las fuerzas estadounidenses se situarían a lo largo de la frontera afgana, en Baluchistán y la provincia fronteriza noroccidental, desde donde los helicópteros de transporte de tropas tardarían sólo 15 minutos en llegar a muchas de las bases de Bin Laden. Serían más bien estas fuerzas especiales y no las imágenes de los satélites las que serían utilizadas para guiar los ataques aéreos y los misiles, la principal arma para acabar con los grupos talibanes y árabes escondidos.

Cuatro provincias

Lo más probable es que la mayor parte del esfuerzo de guerra se dirija contra cuatro provincias del sur de Afganistán -Kandahar, Helmand, Herat y Uruzgán-, donde intentarán ocultarse Bin Laden y la dirección de los talibanes. «No tiene ningún sentido bombardear las ciudades porque ya habrán sido evacuadas cuando empiece la guerra y además ya están casi destruidas», afirmó un funcionario europeo.

«Otra posibilidad es que Estados Unidos intente capturar un aeropuerto afgano y lo utilice como cabeza de puente para los ataques en el interior del país. Sin embargo, garantizar la seguridad de un aeropuerto significaría dedicar 20.000 soldados sólo a la vigilancia del perímetro exterior, lo cual supone un riesgo elevado.» Además, Estados Unidos tendrá que alistar afganos, armarlos y financiarlos para que busquen a los talibanes por los valles y barrancos de terrenos montañosos y desérticos. En el norte de Afganistán, el Frente Unido Antitalibán ya ha prometido 15.000 combatientes a la alianza dirigida por Estados Unidos. En caso de poseer cobertura aérea, esas fuerzas podrían tomar rápidamente las principales ciudades norteñas; sin embargo, poseen poca presencia en el cinturón pathan del Sur, y es ahí donde se librará la batalla principal.

(*) Escritor y autor del libro «Los talibanes»
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