La eliminación de las PASO se convirtió en uno de los principales objetivos de la reforma electoral que impulsa el gobierno de Javier Milei, bajo el argumento de reducir el gasto público y evitar que el Estado financie la selección interna de candidatos de los partidos. Sin embargo, la experiencia de 2025 dejó un dato que tensionó esa premisa, ya que pese a que hubo una sola jornada electoral nacional, el costo total cayó apenas 3% frente a las legislativas de 2021, cuando también se realizaron las primarias.
Cuestionan que la eliminación de las PASO reduzca el gasto y se reabre el debate por la reforma electoral
Un informe reveló el costo que representa mantener la instancia primaria de los comicios y qué implica su supresión. El principal argumento del oficialismo es bajar el gasto público.
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Según un informe de Fundación Éforo, el Estado destinó durante 2025 $468.083 millones, a valores constantes de ese año, al funcionamiento de los partidos y a la política electoral. La cifra representó 0,05% del PBI y quedó muy lejos de una reducción proporcional a la cantidad de jornadas de votación. El estudio comparó toda la serie en pesos de 2025 para evitar las distorsiones provocadas por la inflación.
El resultado adquiere relevancia ante la nueva discusión que deberá afrontar el Congreso. Desde el oficialismo afirmaron a Ámbito que antes de asumir la presidencia, Milei cuestionó las primarias por considerarlas un despilfarro y sostienen que las PASO cuestan cerca de u$s250 millones, con la posición de que los partidos deberían resolver sus internas sin trasladarles a los ciudadanos el costo económico.
Por su parte, desde la oposición advirtieron que la supresión de las primarias forma parte de una estrategia del Gobierno con el fin de evitar la realización de cualquier interna y dividir al sector opositor.
Pero el comportamiento de las cuentas públicas en 2025 mostró un escenario más complejo, ya que reveló que pese a la suspensión de las primarias el gasto no regresó siquiera a los niveles previos a la creación de ese sistema. Las legislativas de 2009, últimas realizadas antes de la implementación de las primarias, costaron el equivalente a $296.967 millones actuales: el proceso de 2025 resultó 58% más caro en términos reales.
Dónde quedó el ahorro por suspender las PASO
El informe también encontró que la reducción efectivamente existió en las transferencias, categoría que contempla conceptos como la impresión de boletas, los aportes extraordinarios para las campañas y el operativo de seguridad. En 2025 alcanzaron $88.742 millones, unos $43.605 millones menos que en las legislativas de 2021 y $129.652 millones por debajo de 2023.
El ahorro, sin embargo, quedó prácticamente neutralizado por la logística electoral del Correo Argentino. El servicio demandó $225.113 millones, equivalentes al 48% del gasto electoral de 2025, y alcanzó el máximo de toda la serie analizada pese a que únicamente hubo un despliegue nacional.
La comparación resulta todavía más llamativa frente a elecciones más complejas. En las presidenciales de 2015 y 2023, que necesitaron tres operativos nacionales por la realización de PASO, generales y balotaje, la logística promedió $190.797 millones.
En las legislativas de 2017 y 2021, con dos jornadas, el promedio fue de $183.687 millones. Es decir, el operativo de una única elección en 2025 resultó más costoso que el promedio de procesos que exigieron dos y hasta tres despliegues.
Para la vicepresidenta de Fundación Éforo, Carla Pitiot, esa composición abre otro interrogante relacionado con la posibilidad de controlar las erogaciones: “Transparentar la composición de estos gastos es una condición necesaria para que la ciudadanía pueda evaluar tanto la eficiencia del sistema electoral como la equidad de la competencia política”. El propio estudio advirtió que la información pública disponible no permite conocer en detalle algunos de los principales conceptos, particularmente las transferencias y los servicios logísticos.
La discusión por el costo de las elecciones
Desde la oposición, el diputado de Unión por la Patria -y referente del Frente Renovador- Sebastián Galmarini cuestionó que el debate pueda reducirse a cuánto dinero requiere organizar las primarias. “La democracia tiene un costo y no es ninguna novedad. Es mucho mejor gastarla en democracia que en otras cosas”, planteó en diálogo con Ámbito.
Para el legislador, además, reemplazar las PASO por mecanismos internos de cada fuerza no implica necesariamente que desaparezca el costo de seleccionar candidatos. “Si no lo eligieras por primarias abiertas, simultáneas, obligatorias, es decir, que todos los partidos realizan su elección el mismo día y con voto obligatorio, podrías tener una interna. Y en la interna no es que gastás menos plata. En todo caso, no asignás la totalidad de los recursos al Estado para la publicidad de medios audiovisuales, y demás”, señaló.
La posición oficialista parte de una concepción diferente: si la definición de candidatos corresponde a la vida interna de cada agrupación, el conjunto del electorado no debería financiarla ni participar obligatoriamente. Fuentes del Gobierno señalaron a Ámbito que el proyecto ya se encuentra en el Senado y remarcaron que "será el Congreso el encargado de resolver la discusión".
La disputa también alcanza al financiamiento político. En ese sentido, Galmarini consideró que el punto crítico no consiste solamente en determinar cuánto aporta el Estado, sino en conocer el origen y destino de los recursos de campaña.
“El gran problema es cómo se transparenta el gasto. Por ejemplo: ninguna empresa, ningún empresario, ni ningún ciudadano va a blanquear su aporte a un candidato que vaya a salir último, porque no tiene ningún sentido. Por eso, en general, hay una relación que está bastante estudiada entre los aportes públicos, los aportes privados, los que van en blanco y los que van en negro”, expresó.
La impresión de las boletas resulta más cara por elector
Un informe de la UBA examinó específicamente el costo de producción de las boletas. La impresión centralizada de las Boletas Únicas de Papel rondó los $43.000 millones, monto que llegó a aproximadamente $52.000 millones una vez incorporado el IVA.
Al trasladar esos valores al costo por elector, el trabajo calculó que en 2021 la boleta partidaria representó $562 por votante y por jornada electoral. En 2023, el monto fue de $658, mientras que en 2025 la BUP alcanzó los $1.445 por elector en la única elección. Este número redundaría en $2.890 por elector al tratarse de dos vueltas.
De cara a las elecciones de 2027, los investigadores estimaron que el costo unitario de producción de la BUP podría aumentar entre un 15% y un 20%.
Del gasto de las PASO a una reforma electoral más amplia
La iniciativa que promueve el oficialismo excede la discusión sobre las primarias. La agenda planteada incluye modificaciones vinculadas con la Boleta Única de Papel, Ficha Limpia, el financiamiento político y los requisitos de supervivencia partidaria. Para el Gobierno, esos elementos forman parte de una transformación más amplia de las reglas electorales.
Galmarini, en cambio, atribuyó al oficialismo una motivación electoral detrás del paquete: “El gobierno está construyendo un relato en función de obtener una ventaja política”. Según su lectura, la eliminación de las primarias buscaría favorecer a La Libertad Avanza en la definición de sus candidatos y generar incentivos para una mayor fragmentación de sus adversarios.
“Es la excusa para intentar sacar alguna ventaja. Suponen que dividen al peronismo y se quedan con la lapicera del oficialismo para no pagarle al PRO y al radicalismo", remarcó. También cuestionó los eventuales cambios sobre la Boleta Única de Papel: “El año pasado no querían el arrastre porque era una práctica de la casta. Pero ahora sí quieren arrastre, quieren poner el botón de boleta completa”.
El análisis histórico de Éforo muestra, de todos modos, que la creación de las PASO sí produjo un cambio estructural en las erogaciones. Antes de su aplicación, una elección nacional requería un despliegue central: las presidenciales de 2007 demandaron $284.500 millones a precios de 2025 y las legislativas de 2009, $296.967 millones. Desde 2011, la incorporación de una segunda jornada llevó el piso de los años electorales por encima de los $440.000 millones.
Sin embargo, los años presidenciales con balotaje encabezaron buena parte de la serie. En 2015 el gasto llegó a $667.543 millones, mientras que en 2023 alcanzó $574.132 millones. En 2019, cuando la Presidencia se definió en primera vuelta, fueron $445.012 millones.
Al mismo tiempo, el dinero destinado al funcionamiento cotidiano de los partidos perdió peso hasta convertirse en una porción marginal. El Fondo Partidario Permanente pasó de $34.999 millones en 2015 a $402 millones en 2025, mientras que para 2026 se presupuestaron $354 millones. Actualmente representa menos del 0,1% del gasto destinado a la política electoral.
Así, la experiencia de 2025 introduce un matiz central en la discusión que llegará al Congreso: eliminar una jornada electoral puede reducir determinados costos, pero no garantiza por sí mismo una caída equivalente del gasto público total. El primer año sin PASO dejó menos transferencias y un solo despliegue, pero también el servicio logístico más caro de toda la serie.
Mientras el Gobierno sostiene que las primarias trasladan a toda la sociedad el costo de resolver disputas partidarias, la oposición cuestiona que el ahorro justifique su eliminación y denuncia objetivos políticos detrás de la reforma. Entre ambos argumentos queda abierto otro debate: no solamente cuántas veces se vota, sino cuánto cuesta cada elección, qué explica ese costo y hasta qué punto puede conocerse con precisión en qué se utiliza el dinero público.
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