Cumbre del G77 + China pidió por un orden mundial más justo
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Evo Morales y Ban Ki-moon.
Además de las naciones latinoamericanas, buena parte de los miembros del G77 son países africanos que viven el drama del hambre y la extrema pobreza.
"Tenemos que dejar de lado las diferencias, buscar la unidad y la cooperación que son el único camino para desarrollarnos", dijo el vicepresidente de la Asamblea Popular de China (Legislativo), Chen Zhu, que representó al país ante la ausencia del presidente Xi Jinping.
China llega a esta cumbre en el marco de su política de expansión comercial y de acercamiento a América Latina, que ingresa en una "nueva etapa", según el gobierno de Pekín.
La potencia asiática apuesta fuerte por los países latinoamericanos desde 2005, y en los últimos ocho años destinó un total de más de 100.000 millones de dólares en inversiones en la región, según registros de organismos regionales.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, en la presidencia pro témpore del G77 este año, propuso la futura eliminación del Consejo de Seguridad de la ONU como una de las medidas para generar un "nuevo orden mundial" sin jerarquías de países.
"Tiene que desaparecer el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, porque en vez de asegurar la paz entre las naciones ha promovido la guerra y las invasiones de potencias imperiales para apoderarse de los recursos naturales de los países invadidos", señaló.
El presidente de Uruguay, José Mujica y la presidente Cristina de Kichner, coincidieron en sus discursos ante el plenario en la necesidad de generar un sistema internacional con mayor igualdad.
Casi dos tercios de las naciones del mundo acuden a la reunión en la que participan unos 30 presidentes y jefes de gobierno y más de 100 delegaciones de países.
Bolivia, el país de mayor atraso y pobreza en Sudamérica, realiza por primera vez en su historia una cumbre internacional de gran magnitud.
"Somos más de 133 países hermanos, buscando formas accesibles para el buen vivir en la tierra, buscando un mismo futuro, un mismo destino", dijo el presidente peruano, Ollanta Humala, al llegar a Bolivia.
A la convocatoria no asistieron la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, la mandataria chilena, Michelle Bachelet -cuyo gobierno actualmente mantiene tensas relaciones con Bolivia por el diferendo marítimo que La Paz llevó a La Haya-, ni Juan Manuel Santos, quien este domingo fue reelecto en la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Colombia.
Entre los mandatarios africanos que llegaron a Bolivia está el cuestionado presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, de 90 años y con más de tres décadas en el poder. Mugabe pidió en un breve discurso "que sean levantadas las sanciones contra Zimbabue" impuestas contra su régimen por denuncias de atentar contra las libertades y derechos humanos.
Antes de la cumbre, el gobierno boliviano organizó el sábado un multitudinario encuentro de movimientos sociales e indígenas en un estadio colmado con unas 30.000 personas.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y sus pares Evo Morales, Raúl Castro (Cuba) y Rafael Correa (Ecuador), entre otros representantes de gobiernos, participaron junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de ese encuentro masivo, que significó además un apoyo explícito al mandatario venezolano que afronta una grave crisis social y política y amplias protestas opositoras.




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