8 de marzo 2001 - 00:00

Daniel Scioli puso en apuros a Carrió

La Cámara de Diputados aprobó ayer un pedido para que la presidencia de ese cuerpo gestione ante el Senado de los Estados Unidos la entrega de la investigación sobre presuntas operaciones de lavado de dinero que se habrían desarrollado en la Argentina. El proyecto, aprobado por unanimidad, fue presentado por el peronista Arturo Lafalla en sintonía con Eduardo Di Cola.

Elisa Carrió, presente en la sesión y a la espera de la conformación de la comisión investigadora sobre lavado de dinero, agradeció el respaldo pero la paz y la unidad terminaron allí. Una vez cumplido el pedido de las famosas 25 cajas con documentos sobre el giro de fondos que el Citibank le proveyó al subcomité de investigaciones del Senado de los EE.UU., uno de los primeros en tomar la palabra fue el jefe del PJ, Humberto Roggero: «Contar con la documentación que se maneja en Estados Unidos es la única garantía para que se logre una investigación profunda y seria -dijo-, pero a mí me gustaría que se realice con equilibrio y en la búsqueda de la verdad y que evitemos la espectacularidad mediática. Un mal manejo podría ser riesgoso para el país».

A partir de allí el ambiente se calentó. Alfredo Castañón, jefe del bloque de Acción por la República, se quejó: «Por qué el Parlamento de los Estados Unidos no tomó medidas contra la Reserva de Nueva York a pesar de haber centrado su informe en las irregularidades del Citibank. Es una constante que los EE.UU. sólo miren la paja en el ojo ajeno», dijo.

Preocupación

Luego llegó el turno del menemista Daniel Scioli: «Estamos todos a favor de aclarar este tema, pero preocupan las declaraciones de los senadores estadounidenses. Por ejemplo, miren lo que dice la republicana Susan Collins: 'Es desafortunado que el trabajo de esta comisión haya adquirido tanto significado en las disputas políticas domésticas de otro país', o también: 'los reportes de la prensa argentina afirmando que este subcomité identificó miles de millones de dólares en dinero sucio relacionados con estos bancos son simplemente inexactos'. Para mí esto es muy grave porque es todo lo contrario de lo que venimos escuchando en los últimos tiempos», dijo Scioli.

Desde la bancada de enfrente Carrió pidió la palabra, pero antes tuvo que esperar que Scioli terminara su lectura de los cables de agencia procedentes de los EE.UU.: «Los montos de lavado de dinero identificados en el informe que tienen relación con la Argentina consisten en 7,7 millones en beneficios del narcotráfico que pasaron a través del M.A. Bank, y un millón en sobornos del escándalo IBM que pasaron por el Federal Bank», leyó las palabras de Collins, «esto hay que aclararlo muy bien porque no podemos pasar como el paraíso del lavado si no lo somos», terminó. Contento de haber puesto en apuros a Carrió, Scioli recibió las sonrisas de los peronistas que lo rodeaban no sólo por su ocurrencia sino porque muchos comprendieron que, además, estaba haciendo campaña en su pretensión de ser candidato a senador por el peronismo porteño. Para eso la figura de Carrió le venía al dedillo.

Cuando la chaqueña pudo tomar la palabra explicó que según Carl Levin, el demócrata que supervisó el informe sobre lavado, los números no eran esos pero que de todas formas: «La investigación sobre el origen y destino de los $ 4.500 millones continuará aquí».

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