29 de abril 2004 - 00:00

De Gennaro, otro "amigo", también en hostilidades

Otra extravagancia que reclama el cuño de un estilo: los paros y protestas sindicales que nacen de aliados del gobierno y hasta cuentan con alguna señal oficial. Por ejemplo, los que organizaron Hugo Moyano y Víctor De Gennaro, que tienen permiso para hacer pegatinas en Casa de Gobierno.
Otra extravagancia que reclama el cuño de un estilo: los paros y protestas sindicales que nacen de aliados del gobierno y hasta cuentan con alguna señal oficial. Por ejemplo, los que organizaron Hugo Moyano y Víctor De Gennaro, que tienen permiso para hacer pegatinas en Casa de Gobierno.
A días de cumplir un año como presidente, Néstor Kirchner perdió ayer, al menos por un rato, un aliado: Víctor De Gennaro, jefe de la CTA, se vistió de opositor para encabezar una marcha, con paro de 24 horas, para reclamar un aumento de 250 pesos en los salarios estatales.

Con un rosario de críticas contra Kirchner y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, De Gennaro -hasta ahora, junto al camionero Hugo Moyano, de los gremialistas afines a la Casa Rosada- tomó distancia del patagónico para, siquiera en lo formal, cumplir con sus afiliados.

Olvido, por caso, que el Presidente le halagó nombrando a un hombre de él como embajador en el Vaticano.

Representa una ruptura con Olivos: el de ayer fue el primer paro general y nacional -también se extendió a las provincias-en que los estatales, comandados por De Gennaro y ATE Nacional de Pablo Michelli, según sus números, lograron una adhesión de 80%.

La medida afectó incluso las tareas en dependencias militares. En la Base Naval de Punta Alta, por caso, la actividad se paralizó totalmente, de acuerdo con lo indicado por Julio Ortellado, dirigente de ATE Buenos Aires.

• Desafío

Fiel a su libreto, el jefe de la CTA ametralló al patagónico. «Que se anime a convocar a una consulta popular para ver si la gente quiere usar el excedente fiscal para pagarle al FMI o para redistribuir la riqueza y eliminar la pobreza de los hogares argentinos», lo toreó.

Anticipó, además, que si no hay una respuesta positiva del gobierno el 12 de mayo, junto a los piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de
Juan Carlos Alderete, la CTA volverá a movilizarse como ayer hasta Plaza de Mayo para insistir con el reclamo de aumento a estatales.

Para no hacer otro paro, se agregó un plus:
que TELAM para resolver el pedido salarial los atienda Kirchner en Casa de Gobierno para, de ese modo, prescindir del nexo que encarna el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a cargo hasta ahora del diálogo con los estatales.

• Comparación

Michelli, a su vez, atropelló a Lavagna. Lo comparó con Domingo Cavallo y le imputó «responder a la banca internacional y al FMI». La equiparación con el ex ministro de Carlos Menem y Fernando de la Rúa es la maldición más hiriente que conocen los gremialistas.

Al margen, para sostener su pedido, advierten que 20% de los trabajadores del Estado nacional cobran menos de los 720 pesos mensuales que una familia de cuatro personas necesita para ubicarse por encima de la línea de la pobreza.

Además del pedido de aumento de 250 pesos, ATE reclamó el «blanqueo de más de 17 mil» empleados públicos que, según los datos del gremio, « trabajan en negro en la administración pública».

• Fricción

Esa actitud revela una fricción dentro del sindicato que De Gennaro quiere convertir en una franquicia local del Partido de los Trabajadores (PT) que le permitió al brasileño Lula Da Silva llegar a presidente, espejo en el que De Gennaro gusta mirarse.

Incluso, el
ultraoficialista Luis D'Elía, comandante de su propio ejército piquetero -la Federación de Tierra y Vivienda (FTV)-, socio de Alderete, y dirigente de la CTA, patentó en la provincia de Buenos Aires el Partido de los Trabajadores Argentinos, bajo la sigla PTA.

Esa fractura se perfiló a mitad de abril, cuando la reunión de la Confederación de la CTA convocó al paro para el 12 de mayo, al que se oponía el grupo capitaneado por D'Elía. Esa medida sigue en pie y, se presume, será más importante porque, a diferencia del paro de ayer, sumará a los docentes y los empleados judiciales, entre otros sectores.

Es una disputa silenciosa. La CTA cuenta entre sus dirigentes a grupos ligados al ARI de
Elisa Carrió, que mantienen la postura crítica al gobierno nacional, a la que por ahora terminó adhiriendo De Gennaro a pesar de tener buen diálogo con Kirchner.

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