De Gennaro, otro "amigo", también en hostilidades
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Otra extravagancia que reclama el cuño de un estilo: los paros y protestas sindicales que nacen de aliados del gobierno y hasta cuentan con alguna señal oficial. Por ejemplo, los que organizaron Hugo Moyano y Víctor De Gennaro, que tienen permiso para hacer pegatinas en Casa de Gobierno.
Fiel a su libreto, el jefe de la CTA ametralló al patagónico. «Que se anime a convocar a una consulta popular para ver si la gente quiere usar el excedente fiscal para pagarle al FMI o para redistribuir la riqueza y eliminar la pobreza de los hogares argentinos», lo toreó.
Anticipó, además, que si no hay una respuesta positiva del gobierno el 12 de mayo, junto a los piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) de Juan Carlos Alderete, la CTA volverá a movilizarse como ayer hasta Plaza de Mayo para insistir con el reclamo de aumento a estatales.
Para no hacer otro paro, se agregó un plus: que TELAM para resolver el pedido salarial los atienda Kirchner en Casa de Gobierno para, de ese modo, prescindir del nexo que encarna el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, a cargo hasta ahora del diálogo con los estatales.
• Comparación
Michelli, a su vez, atropelló a Lavagna. Lo comparó con Domingo Cavallo y le imputó «responder a la banca internacional y al FMI». La equiparación con el ex ministro de Carlos Menem y Fernando de la Rúa es la maldición más hiriente que conocen los gremialistas.
Al margen, para sostener su pedido, advierten que 20% de los trabajadores del Estado nacional cobran menos de los 720 pesos mensuales que una familia de cuatro personas necesita para ubicarse por encima de la línea de la pobreza.
Además del pedido de aumento de 250 pesos, ATE reclamó el «blanqueo de más de 17 mil» empleados públicos que, según los datos del gremio, « trabajan en negro en la administración pública».
• Fricción
Esa actitud revela una fricción dentro del sindicato que De Gennaro quiere convertir en una franquicia local del Partido de los Trabajadores (PT) que le permitió al brasileño Lula Da Silva llegar a presidente, espejo en el que De Gennaro gusta mirarse.
Incluso, el ultraoficialista Luis D'Elía, comandante de su propio ejército piquetero -la Federación de Tierra y Vivienda (FTV)-, socio de Alderete, y dirigente de la CTA, patentó en la provincia de Buenos Aires el Partido de los Trabajadores Argentinos, bajo la sigla PTA.
Esa fractura se perfiló a mitad de abril, cuando la reunión de la Confederación de la CTA convocó al paro para el 12 de mayo, al que se oponía el grupo capitaneado por D'Elía. Esa medida sigue en pie y, se presume, será más importante porque, a diferencia del paro de ayer, sumará a los docentes y los empleados judiciales, entre otros sectores.
Es una disputa silenciosa. La CTA cuenta entre sus dirigentes a grupos ligados al ARI de Elisa Carrió, que mantienen la postura crítica al gobierno nacional, a la que por ahora terminó adhiriendo De Gennaro a pesar de tener buen diálogo con Kirchner.




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