De la Rúa explicó a Menem por qué el Fondo pretende un pacto político
El acuerdo político es fundamental y por eso el Fondo salvó a Turquía. Con datos periodísticos el FMI calcula 3.880 millones de bonos provinciales y lo toma con déficit público adicional. Sin presupuesto aprobado no hay aporte del Fondo y vamos al default a más tardar en enero. Ruckauf tiene que ahorrar 2.000 sobre un presupuesto de 10.000 millones y es imposible. Nos arrastrará a todos. (Lo central que le dijo ayer el ministro a Carlos Menem en presencia de De la Rúa.)
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• Necesidad
De la Rúa retomó el hilo de la reunión y explicó la necesidad de tener el presupuesto aprobado, en estos términos: «El director gerente del FMI, Köhler, es totalmente distinto de Camdessus. Es un obsesivo de la cohesión política y mira a la Argentina desde este punto de vista. Para él el modelo de comportamiento es Turquía, que protagonizó la primera crisis que a él le tocó enfrentar. Ahí, en Turquía, hubo un acuerdo para realizar un ajuste de dimensiones y, a partir de ese pacto político, recibió ayuda del Fondo y de Alemania, que es el país de Köhler. Por eso es importante aprobar el presupuesto». Cavallo dramatizó: «Sin presupuesto no hay desembolso del Fondo y sin desembolso no se puede iniciar el tramo externo de la renegociación de deuda, es decir, caemos en default».
Eduardo Menem pidió más precisiones y, de paso, censuró al Senado por haber prorrogado las sesiones ordinarias a partir de un dictamen inspirado por su eterno rival, el ruckaufista Jorge Yoma. Después escuchó la explicación de Cavallo: «En términos técnicos, fiscales, podríamos seguir con el presupuesto de este año porque la ley de responsabilidad fiscal y la de Déficit Cero garantizan racionalidad. Pero interesa la aprobación del 2002 por lo que decía el Presidente, que es percibida como una señal de consenso político».
Entre De la Rúa y Menem se formuló, en medio del diálogo, un compromiso contra la devaluación. Marín, el gobernador de La Pampa, puso énfasis en que se despejen las dudas que comenzaron a aparecer sobre el tema. El riojano apoyó explícitamente la «reestructuración» de la deuda, que Cavallo llama «renegociación». El final del encuentro tuvo el estilo de De la Rúa: con una conducta sólo equiparable a la que sistemáticamente practica Eduardo Menem, no puede dejar pasar reunión sin hacer un reproche que en general tiene que ver con la defensa propia. El Presidente le hizo notar a Menem: «Me estás criticando con mucha crudeza últimamente». El jefe del PJ sonrió, guiñó un ojo hacia Colombo, y se descargó: «Pero Fernando, si vos me das como en casa».
En el encuentro sólo se tomó café y un poco de agua. Menem volvió a repasar con la mirada las novedades decorativas de «su» despacho, satisfecho por la hospitalidad con que lo habían recibido: no dejó de saludar a ninguno de los empleados que habían salido a su cruce para saludarlo. En el interior de la reunión hubo cordialidad, aunque nada haga pensar en cogobierno. Al menos todavía, aunque haya algún ex ministro de Menem, decisivo (y ausente ayer del cónclave) que se proponga ya como el «Arturo Mor Roig» peronista para el tramo final del gobierno de De la Rúa.



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