Fernando de la Rúa
Ese encuentro de De laRúa y Alfonsín será el fruto más palpable de la cena que mantuvo elex presidente con un grupo de funcionarios y allegados en la noche del martes.La comida, con un televisor cercano para orejear los resultados de laselecciones de los Estados Unidos, se hizo en el 10º piso del hotel Elevage,santuario del nosiglismo (invitaba Enrique Nosiglia). Participaronademás del ex presidente y el anfitrión, Carlos Becerra, Raúl Borrás (h),Federico Storani, Leopoldo Moreau, Federico Polak, Raúl Alconada Sempé yMario Brodersohn.
Mensaje
Antes de sentarse a la mesa,Storani pidió un aparte con Alfonsín en el cual trasmitió unmensaje cariñoso de De la Rúa. El Presidente sabía de la furia de Alfonsínel fin de semana, cuando se enteró del reto por su condena al pago de ladeuda externa. También, de la amenaza que esgrimió el domingo de abandonar lapresidencia de la UCR, para lo cual hasta llamó a una conferencia de prensa enel Comité Nacional. La acción rápida de algunos amigos aplacó la iraalfonsinista y todo quedó en una desteñida foto de domingo.
Storani
El trámite del condumio fuegrave en el repaso de la crisis económica. Nadie se animó -como ocurre cuandose habla de los enfermos-a dar pronósticos. Los brindis por la energía con que,se escuchó, José Luis Machinea «le guapea a los mercados», reemplazó loslamentos. Nadie se animó, tampoco, a hablar de cambios en el gabinete, salvocuando Alconada Sempé intentó mortificar la gestión de De la Rúa dela que partió junto a Ricardo Gil Lavedra. Compensó la actitud con laretahíla de chistes con que animó la gravedad de la sesión, que contó con unprevisible menú (ensalada con fiambre, carne con papas, helado de postre).
Polémica
Moreau
Alfonsín
«Pero se fue, Raúl»




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