9 de noviembre 2000 - 00:00

DE LA RÚA INVITÓ A ALFONSÍN A NEGOCIAR

Fernando de la Rúa se reunirá en las próximas horas con Raúl Alfonsín,en un intento de restañar la pelea pública de la última semana por lasdeclaraciones del ex presidente sobre deuda externa y convertibilidad. Esa citatiene como propósito final ahuyentar definitivamente el fantasma de unarenuncia de Alfonsín a la presidencia de la UCR. No porque la tarea del expresidente sea imprescindible para Casa de Gobierno, sino para evitar másseñales de crisis política en el oficialismo. El daño que produjo el portazo ala vicepresidencia de Chacho Alvarez no cesa de producir consecuenciasde inestabilidad y una renuncia de Alfonsín al partido, teme De laRúa, pondría a su gobierno en un grado de aislamiento partidario queconsidera, quizás exagerando el drama, como algo intolerable.

Ese encuentro de De laRúa y Alfonsín será el fruto más palpable de la cena que mantuvo elex presidente con un grupo de funcionarios y allegados en la noche del martes.La comida, con un televisor cercano para orejear los resultados de laselecciones de los Estados Unidos, se hizo en el 10º piso del hotel Elevage,santuario del nosiglismo (invitaba Enrique Nosiglia). Participaronademás del ex presidente y el anfitrión, Carlos Becerra, Raúl Borrás (h),Federico Storani, Leopoldo Moreau, Federico Polak, Raúl Alconada Sempé yMario Brodersohn.

Mensaje

Antes de sentarse a la mesa,Storani pidió un aparte con Alfonsín en el cual trasmitió unmensaje cariñoso de De la Rúa. El Presidente sabía de la furia de Alfonsínel fin de semana, cuando se enteró del reto por su condena al pago de ladeuda externa. También, de la amenaza que esgrimió el domingo de abandonar lapresidencia de la UCR, para lo cual hasta llamó a una conferencia de prensa enel Comité Nacional. La acción rápida de algunos amigos aplacó la iraalfonsinista y todo quedó en una desteñida foto de domingo.

Storani le llevó el deseo de De la Rúa de una reunióninminente. Alfonsín respondió con una frase que luego repitió en lamesa: «Díganle a Fernando que voy a defender con templanza al gobierno en latribuna que me pidan». El ministro le completó el mensaje: «ElPresidente dice que respeta todas las opiniones pero que a veces hay que tenercuidado con lo que se dice en público». Como llamaron a comer el ex presidenteno tuvo oportunidad de responder.

El trámite del condumio fuegrave en el repaso de la crisis económica. Nadie se animó -como ocurre cuandose habla de los enfermos-a dar pronósticos. Los brindis por la energía con que,se escuchó, José Luis Machinea «le guapea a los mercados», reemplazó loslamentos. Nadie se animó, tampoco, a hablar de cambios en el gabinete, salvocuando Alconada Sempé intentó mortificar la gestión de De la Rúa dela que partió junto a Ricardo Gil Lavedra. Compensó la actitud con laretahíla de chistes con que animó la gravedad de la sesión, que contó con unprevisible menú (ensalada con fiambre, carne con papas, helado de postre).

Polémica

Moreau impuso un tono polémico al encuentro cuando repasó lasituación política del gobierno. «No nos engañemos más: el gobierno es ahorade la Unión Cívica Radical y algunos socios», describió el senador que seconsidera casi un opositor al gobierno. «Por eso --continuó- tenemosla oposición que tenemos.» Culpó de esa reducción a un solo partido delgobierno al portazo de Alvarez, a quien castigó con ambas manos. La mesaentendió, que después de todo, Moreau es un senador, o sea miembro delcuerpo que eligió el Chacho frepasista para yabranizar en este round desu carrera política.

Alfonsín, que es otra viuda del Chacho, amagó con unadefensa pírrica: «Si Chacho estuviera hoy en el gobierno ayudaría mucho enesta crisis. Nos daría una buena mano con gente que nos critica y con la quetiene buen diálogo».

«Pero se fue, Raúl», le contestaron del otro lado de la mesa. Tuvo queadmitir, que los comensales no estaban para esos recuerdos gratos sobre el exvicepresidente.

 

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