De visitante, Kirchner busca inquietar al PJ
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Eduardo Duhalde
Esa actitud embreta a los duhaldistas. Cuando el Presidente visitó Lomas de Zamora, el intendente Jorge Rossi decidió no participar del acto y se hizo acreedor de una mansalva pública en su propia casa.
Por eso, Carignani, que no pensaba concurrir, a última hora cambió de plan: «Me llamó Oscar Parrilli para decirme que era un acto institucional y que el Presidente quería que participe», dijo ayer el jefe comunal que, para no embarrar la cancha, pidió a sus laderos que no asistan al mitin.
«Después de lo de Lomas, nadie se va arriesgar a hacer la Gran Rossi», decían anoche en la Casa Rosada.
Será, igual, una posición incómoda para el cacique duhaldista porque Kirchner, aun tratándose de un acto institucional, subirá a la tarima a Eduardo Di Rocco, histórico rival de Bancalari que no estará presente porque su agenda de campaña lo lleva de acto en acto por toda la provincia.
• Casos especiales
«Kirchner no los va a dejar de tratar bien porque con ellos tiene un trato personal pero eso no quita que hay elecciones, que tiene que ganar y para eso debe juntar votos», explicaba ayer un operador presidencial que participó del acto en la Casa Rosada al que asistió Curto.
Son casos especiales. En la raya que Kirchner trazó en el peronismo, Curto y Bancalari quedaron del «otro lado» a pesar de que tuvieron acceso a la intimidad presidencial y fueron escuderos del patagónico en sus horas más críticas. Los dos construyeron un trato amistoso con Kirchner.
Curto, con Julio Pereyra de Florencio Varela y Alberto Descalzo de Ituzaingó, conformaron el trío de intendentes más afín -hay que sumar, por separado, a Alberto Balestrini al Presidente. Bancalari empujó la causa K en el Congreso a pesar de las quejas de sus coterráneos.
Ambos, además, remaron frenéticamente para enhebrar un acuerdo Olivos-Lomas de Zamora para las elecciones de octubre que al final se derrumbó.
Durante ese samba peronistade fines de junio, cuando el pacto Kirchner-Duhalde crujió hasta partirse, el Presidente los quiso de su lado. Pero la muñeca del ex presidente y, sobre todo, un concepto de lealtad riguroso los ubicó en la vereda de enfrente del gobierno.
Sin embargo, ayer Curto se llevó anuncios -muchos duhaldistas dudan de que luego se cumplan-por $ 70 millones en obras y la entrega, llave en mano, de 50 viviendas.
Además, Kirchner lo recibió con un «mi amigo» y Solá, con quien tiene una vieja malquerencia, elogió la gestión de Tres de Febrero.
Así y todo, la Casa Rosada montó un operativo para apuntalar a sus «Sin Tierra», los candidatos kirchneristas de distritos gobernados por el duhaldismo. En Tres de Febrero, ese casillero lo ocupa Luis Martinelli, que en octubre tendrá su show local con Cristina Fernández.
A su vez, luego de visitar San Nicolás, la primera dama encabezará en Ezeiza un acto con Alejandro Granados, uno de jefes comunales que cruzó el portal cuando la Casa Rosada ya estaba bajando la persiana.




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