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El viernes fue importante la marcha piquetera sobre Plaza de Mayo, pero igualmente fuerte fue el freno policial. Las dos partes festejaron: los activistas, porque juntaron más gente; el gobierno, porque impidió desmanes, pese a los forcejeos en la primera línea.
El viernes por la noche, el gobierno hizo su evaluación de la jornada mientras el sábado los caciques que conforman la Central Piquetera analizaron el resultado de la medida del día anterior y los pasos por seguir en adelante. De ambas lecturas surge lo siguiente:
• El gobierno interpretó que ante la dimensión de la movilización, haber impedido que lleguea Plaza de Mayo y que, además, no haya habido incidentes, fue un «éxito» de la estrategia oficial porque se impuso la autoridad del Poder Ejecutivo y no se permitió la protesta.
• Sin embargo, sirvió como señal de fortaleza y decisión política coyuntural por parte del gobierno, en línea con lo que aparece -al menos entre los votantes porteños- como una demanda expresa. Pero la misma noche del viernes, en el kirchnerismo admitían que están lejos de desactivar las protestas callejeras.
• Por eso, el ministro Fernández deslizó -abriendo una puerta para futuras presencias piqueteras en la plaza- que los manifestantes deberán pedir permiso para marchar. En realidad, no es una medida reciente: históricamente, cualquier movilización por el centro porteño debe ser notificada.
• Sin embargo, a pesar de que queda como «plan B» que los grupos duros pidan permiso para protestar, en adelante, el gobierno continuará con el despliegue policial ante la mínima intentona piquetera por incursionar en la Capital Federal.
• Del otro lado, el sábado evaluaron como dato positivo el nivel de adhesión de la marcha: computaron unas 22 mil personas, pero, en realidad, el número osciló entre los 10 mil y los 15 mil a lo largo de la jornada.
• Como indicio de que no recularán ante la custodia policial se anunció la movilización del viernes 9, que, en realidad, está convocada desde hace casi un mes como parte de una serie de manifestaciones que desembocan en la llamada Marcha Federal, que comenzará el miércoles de la semana próxima en las provincias y terminará el viernes 16 en Plaza de Mayo.
• Además, mañana enviarán un telegrama a Néstor Kirchner donde lo intiman judicialmente a iniciar conversaciones paritarias para discutir un incremento de los planes sociales. Hay un gesto recurrente: los piqueteros insisten en abrir una canal de diálogo con el gobierno y manejan, como propuesta, que apenas reciban una cita interrumpirán todas las medidas de protesta.




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