5 de septiembre 2005 - 00:00

Debuta Castells en piquetes sorpresa

El viernes fue importante la marcha piquetera sobre Plaza de Mayo, pero igualmente fuerte fue el freno policial. Las dos partes festejaron: los activistas, porque juntaron más gente; el gobierno, porque impidió desmanes, pese a los forcejeos en la primera línea.
El viernes fue importante la marcha piquetera sobre Plaza de Mayo, pero igualmente fuerte fue el freno policial. Las dos partes festejaron: los activistas, porque juntaron más gente; el gobierno, porque impidió desmanes, pese a los forcejeos en la primera línea.
Lejos de desinflar los impulsos piqueteros, el gobierno deberá enfrentar esta semana dos nuevas avanzadas de agrupaciones de desocupados y partidos de izquierda que, a pesar del «cerrojo» policial, intentarán llegar a la Plaza de Mayo para protestar contra Néstor Kirchner.

Luego del «piquete» policial del viernes -desde el mediodía fue imposible el tránsito en el centro porteño- que impidió que las columnas lleguen a instalarse frente a la Casa Rosada, el jueves y el viernes próximos el gobierno deberá montar otros dos operativos preventivos.

Para uno de ellos deberá lidiar con un viejo enemigo de Kirchner: el piquetero Raúl Castells. El líder del MIJD prepara para el jueves a media mañana una concentración frente la ANSeS, desde donde, luego, marchará al frente de una columna a Plaza de Mayo.

Con esto, Castells y los suyos incursionarán en el método de los piquetes «sorpresa», según explicó ayer Ovidio Pepe, vocero del MIJD que, desafiante, aseguró que pergeñaron un mecanismo para sortear el cerco policial y llegar al corazón de la Plaza de Mayo.

En tanto, el viernes, una sumatoria de ochenta agrupaciones -desde piqueteros, estudiantes, partidos de izquierda y asambleas barriales hasta organismos de derechos humanos- emprenderá un raid para dar testimonio de su repudio a la visita que George W. Bush realizará al país para la Cumbre de la Américas.

Sin el volumen ni la logística de la movilización del viernes, donde hubo entre 10 y 15 mil manifestantes, ambas jornadas de protesta forzarán al ministro del Interior, Aníbal Fernández, a montar una vez más operativos para frenar el avance piquetero.

El viernes por la noche, el gobierno hizo su evaluación de la jornada mientras el sábado los caciques que conforman la Central Piquetera analizaron el resultado de la medida del día anterior y los pasos por seguir en adelante. De ambas lecturas surge lo siguiente:

• El gobierno interpretó que ante la dimensión de la movilización, haber impedido que lleguea Plaza de Mayo y que, además,
no haya habido incidentes, fue un «éxito» de la estrategia oficial porque se impuso la autoridad del Poder Ejecutivo y no se permitió la protesta.

• Sin embargo,
sirvió como señal de fortaleza y decisión política coyuntural por parte del gobierno, en línea con lo que aparece -al menos entre los votantes porteños- como una demanda expresa. Pero la misma noche del viernes, en el kirchnerismo admitían que están lejos de desactivar las protestas callejeras.

• Por eso, el ministro
Fernández deslizó -abriendo una puerta para futuras presencias piqueteras en la plaza- que los manifestantes deberán pedir permiso para marchar. En realidad, no es una medida reciente: históricamente, cualquier movilización por el centro porteño debe ser notificada.

• Sin embargo, a pesar de que queda como «plan B» que los grupos duros pidan permiso para protestar, en adelante, el gobierno continuará con el despliegue policial ante la mínima intentona piquetera por incursionar en la Capital Federal.

• Del otro lado, el sábado evaluaron como dato positivo el nivel de adhesión de la marcha: computaron unas 22 mil personas, pero, en realidad, el número osciló entre los 10 mil y los 15 mil a lo largo de la jornada.

• Como indicio de que
no recularán ante la custodia policial se anunció la movilización del viernes 9, que, en realidad, está convocada desde hace casi un mes como parte de una serie de manifestaciones que desembocan en la llamada Marcha Federal, que comenzará el miércoles de la semana próxima en las provincias y terminará el viernes 16 en Plaza de Mayo.

• Además, mañana enviarán un telegrama a
Néstor Kirchner donde lo intiman judicialmente a iniciar conversaciones paritarias para discutir un incremento de los planes sociales. Hay un gesto recurrente: los piqueteros insisten en abrir una canal de diálogo con el gobierno y manejan, como propuesta, que apenas reciban una cita interrumpirán todas las medidas de protesta.

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