30 de marzo 2006 - 00:00

Decepción en La Anchorena

Solitaria, la quinta presidencial La Anchorena, que debía albergar la cumbre presidencial por las papeleras, quedó impecable tras una semana de trabajos de refacción para la reunión que no se hizo.
Solitaria, la quinta presidencial La Anchorena, que debía albergar la cumbre presidencial por las papeleras, quedó impecable tras una semana de trabajos de refacción para la reunión que no se hizo.
Colonia, Uruguay (enviada especial) - Duró poco la euforia que había convulsionado a los habitantes de la ciudad de Colonia por la organización de la frustrada cumbre de presidentes.

A 30 kilómetros del centro histórico, en cercanías de la quinta presidencial La Anchorena, la postal parecía inmóvil. Sólo algún movimiento extra de vehículos militares sobre los caminos de servicio alborotaba la pausa de la zona acostumbrada a esporádicos bullicios políticos.

Unas horas antes nadie hablaba de otra cosa y abundaban las chanzas sobre el futuro del vínculo casi simbiótico que existe entre las sociedades argentina y uruguaya una vez que el conflicto por las papeleras encuentre alguna salida, algo que hoy parece cada vez más alejado.

Precisamente, se percibió cierto malestar entre los pobladores por el levantamiento del encuentro, lo que retrasa la llegada de una solución para los bloqueos de puentes fronterizos y amenaza con volver a trabar el flujo de visitantes argentinos a la turística ciudad.

Tras recorrer los diez kilómetros que separan la Ruta 21 del acceso a la histórica residencia se llega al centro de visitantes; fuera de los días dedicados a la actividad oficial el sitio constituye un atractivo paseo.

Allí la sorpresa de la postergada reunión frustró la expectativa de las 20 familias que residen en este predio de 1.300 hectáreas: «Hace una semana que estábamos preparando el parque y las instalaciones», contó parte del personal asignado a tareas de mantenimiento y custodia.

El solar lucía espléndido, y la vieja caballeriza de neto estilo inglés, junto a las instalaciones que en algún momento funcionaron como almacenes del casco, habían sido adaptadas para recibir a los cientos de periodistas acreditados. En ese sitio precisamente tendría lugar la conferencia de prensa que Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez ofrecerían al término del encuentro.

A pocos metros de allí, bajo la sombra de un florecido jacarandá, un paisano comparte el infaltable mate con un efectivo apostado a la vera de la tranquera que da acceso directo al camino de eucaliptos que coronan la casa principal y la capilla construidos después de que Aarón de Anchorena, uno de los solteros más codiciados de la sociedad argentina, aterrizó su globo El Pampero junto a Jorge Newbery en 1927, cumpliendo la inédita proeza de cruzar el Río de la Plata por ese medio.

Más alejadas de la bucólica escena, desde los galpones asoman tímidamente algunas maquinarias agrícolas que vuelven a ponerse en funcionamiento mientras una veintena de terneros observa el cambio de ritmo. Todo forma parte de la misma postal, suspendida como la cumbre, también sin fecha.

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