24 de octubre 2007 - 00:00

Demanda en comedores por suba de inflación

Ante la cercanía de los comicios y aun a costa de las dádivas electorales, los comedores comunitariossiguen estando al tope de sus capacidades en el país.
Ante la cercanía de los comicios y aun a costa de las dádivas electorales, los comedores comunitarios siguen estando al tope de sus capacidades en el país.
La clásica prebenda que crece a medida que se acercan las elecciones no hizo sin embargo bajar la cantidad de personas que asisten a los comedores comunitarios. Esto es algo que se había verificado en anteriores elecciones. El público, antes, dejaba de ir a comedores populares porque recibía en su casa prebendas electorales.

Aun descartando la forma de financiación que puedan llegar a tener los diferentes comedores, los principales dirigentes de esas organizaciones coinciden en que «la cantidad de asistentes no cambia esta vez por una dádiva política, que de todas formas no se está dando últimamente. De hecho la gente ahora viene más seguido porque el efecto de la inflación le ha hecho perder muchísimo poder adquisitivo al poco dinero que tienen», sostuvo ante este diario una integrante del comedor comunitario de Villa Soldati, Los Piletones, de Margarita Barrientos.

Con la cercanía de las elecciones, los candidatos tratan de acercarse más a ese estrato social, recorriendo con sus ya clásicas caravanas los barrios más empobrecidos de la Capital.

  • Integración

  • Los electrodomésticos, alimentos, calzado y todo lo que puedan hacer los políticos por un voto no demuestran sin embargo que las personas de más bajos recursos hayan dejado de asistir a esos centros asistenciales, que muchas veces se convierten no sólo en su único plato de comida diario sino que los ayudan de cierta forma a integrarse mínimamente en un ámbito social de contención.

    Esto se suma a que en los barrios más humildes el tipo de trabajo más común es el de la changa y no tienen un sueldo fijo en el cual apoyarse.

    «A pesar de que se ha generado una estabilización con las pequeñas changas que uno pueda sacar, los hombres en su mayoría no llegan a mantener a su familia y por ende terminan mandando a sus hijos al comedor de acá», dijo en ese sentido Barrientos.

  • Rumores

    Además se quejó de que «se había rumoreado hace dos semanas que iba a aparecer la Cristina por acá pero yo no vi a nadie», en obvia alusión a la candidata oficialista.

    Raro al menos en ese barrio la ausencia del gobierno, teniendo en cuenta que la Fundación Madres de Plaza de Mayo fue elegida el año pasado, mediante licitación pública, para hacerse cargo de la construcción de 600 viviendas. Alrededor de 1.400 personas acuden diariamente a ese comedor de Villa Soldati.

    Por otro lado, el mediático piquetero Raúl Castells, quien trabaja en alrededor de 500 comedores en la Capital, ha notado también que «por más que existan prebendas electorales con nuestros compañeros, ellos no han dejado de asistir a los comedores y eso se debe justamente por la declinación de su poder adquisitivo, que ya de por sí es poco».

    En tanto, curiosa resulta la postura del dirigentepiquetero del Movimiento Barrios de Pie, Roberto Borobio, quien también niega «regalitos electorales por parte de los políticos», cuando esa agrupación es una de las tantas adeptas a las filas del kirchnerismo.

    De todas maneras, los 37 centros comunitarios integrales que forman parte de ese movimiento tienen distintos convenios con diferentes ministerios de la Nación.

    Esos centros comunitarios a diferencia de los antes expuestos no sólo tienen comedores sino que además cuentan con áreas de educación, comunicación, cultura y para la juventud que « intentan integrar a quienes quieran entrar a trabajar en ellos», dijo Borobio, quien también afirmó que la mayor forma de financiación de la organización es a través de donaciones, como queriéndose desligar de la verdadera incidencia que tiene el oficialismo sobre Barrios de Pie.
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