Desagravio a "Lole" reabrió pelea con los transversales

Política

El Senado dedicó una parte de la sesión de ayer a desagraviar con discursos a Carlos Alberto Reutemann, a raíz de las agresiones que sufrió el viernes pasado en Santa Fe, de parte de un par de afectados por las inundaciones de abril de 2003, en circunstancias muy confusas.

La interna santafesina entre oficialistas (peronistas) y opositores del socialismo estalló con sordina en el recinto, y obligó -ante el silencio de los santacruceños Nicolás Fernández y Cris-tina Fernández de Kirchner, que ni siquiera suscribieron una declaración por escrito sobre el episodio-, a la reacción de la bancada justicialista.
La frepasista Diana Conti, una de las transversales, también evitó pronunciarse, en una sintomática actitud.

El gobierno de Néstor Kirchner viene coqueteando desde los comicios locales con el ex intendente de Rosario Hermes Binner y su heredero en la jefatura comunal, Miguel Lifschitz, ambos camaradas del senador Rubén Giustiniani (uno de los caciques de la izquierda que resiste ser cooptado por el kirchnerismo) y, por supuesto, adversarios de Reutemann y Jorge Obeid. «Esto fue un agravio no sólo al senador Reutemann, que fue dos veces gobernador de la provincia, sino también al PJ; y nos llama la atención -ante este hecho gravísimo-que ninguna fuerza de la oposición santafesina se haya expedido, salvo excepciones personales», golpeó la comprovinciana de «Lole», Roxana Latorre.

La legisladora promovió un proyecto de declaración que, entre otros, firmaron Jorge Yoma, Eduardo Menem, Liliana Negre de Alonso, Federico Puerta, Antonio Cafiero y Mabel Müller. Los sucesos «aludidos agreden la base del sistema democrático y representativo, así como el pluralismo partidario, constituyendo un desconocimiento impropio de la voluntad del pueblo santafesino expresada en las urnas», sostiene el texto. La iniciativa fue girada a la Comisión de Asuntos Constitucionales para evitar la irritación de la UCR, donde todavía recuerdan que el oficialismo no les permitió usar el recinto para aprobar un gesto de solidaridad hacia Raúl Alfonsín debido a manifestaciones del subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel.

A salvo del radicalismo,
Latorre no pudo eludir el malestar del solitario socialista Giustiniani. «El PS es uno de los principales partidos opositores, que cree en la convivencia pacífica y, por lo tanto, rechaza la pretensión de vincular este hecho a las fuerzas de la oposición», advirtió Giustiniani.

«Tengo un profundo respeto por usted, un hombre con profundos valores, pero me hubiera gustado escuchar palabras de repudio»
, se interpuso Miguel Angel Pichetto. El delegado del socialismo no permaneció callado ante el reproche del jefe de la bancada justicialista. «La senadora Latorre dijo claramente que le llamaba la atención que la oposición no se hubiera pronunciado. Es de mal gusto querer sacar un rédito político», despotricó Giustiniani. «No tengo interés en levantar una polémica, pero frente a la violencia nunca es bueno el silencio», concluyó Pichetto.

Para devolver la calma al hemiciclo, los presentes optaron por dar por cerrado el episodio y se dedicaron a celebrar la cuarta edición consecutiva de «El Parlamento en la Escuela», el programa organizado por el Instituto Federal de Estudios Parlamentarios (IFEP), que permitirá que 69 alumnos de todas las provincias -tres por cada una, como la representación del cuerpo-se sientan mañana senadores por un día.

En homenaje a
Reutemann, Latorre subrayó: «85% de los afectados por las inundaciones les negaron representatividad a quienes agredieron en nombre de ellos al senador con palabras irreproducibles; hasta quisieron arrebatarle el arma a un policía». «Esto fue un gesto de odio, ya que obviamente trasciende el derecho natural de manifestar para entrar en la zona de delito», sentenció.

• Ciudadanos

Hablaron, luego, el transversal cordobés Carlos Rossi (lo hizo en nombre de sus coterráneos del peronismo, Roberto Urquía y Haidee Giri, mientras otros aliados del gobierno nacional se mantuvieron fuera de escena), el catamarqueño Oscar Castillo (Frente Cívico y Social), el neuquino Pedro Salvatori (MPN-Interbloque Federal de provinciales) y el radical Mario Losada, quien prefirió solidarizarnos con el «ciudadano» Reutemann, pues -afirmó- «no podemos aceptar agresiones de ninguna naturaleza contra un ciudadano».

Pichetto acotó:
«No soy un ciudadano de Santa Fe, pero conozco los antecedentes del caso. El gobierno provincial pagó indemnizaciones y el agresor recibió una suma muy importante (en alusión al empresario José Mustafhá)».

Reutemann
, por último, agradeció y apuntó: «No quisiera que estos hechos sean el inicio de la violencia o de la intención de hacer justicia por mano propia. La Justicia de Santa Fe está trabajando para resolver si existe responsabilidad del gobierno local en el tema de las inundaciones».

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