Despido de esposa de Chacho inició purga
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Ibarra, que quiere cercar la Alianza porteña de los avatares del gobierno nacional, se enfrenta ahora al presidente del bloque de diputados nacionales, Darío Alessandro, a pesar de la estrecha relación que han cultivado esos frepasistas, sobre todo durante la campaña electoral. Al mismo tiempo su propia bancada de legisladores porteños le rechazó la idea de una ampliación para llevarles votos a sus proyectos, y para sumar más, antes de lo esperado, le presentó la renuncia la esposa de Carlos Chacho Alvarez, Liliana Chiernajowsky, al cargo de vicejefa del gabinete de la Capital una jerarquía que el jefe de Gobierno tiene pensado hacer desaparecer del organigrama de la Ciudad. El jefe de Gobierno de la Capital piensa en estirar la reposición de Aldo Neri (secretario de Salud) y Horacio Vivo (director del Mercado Central), quienes se consagraron diputados nacionales, hasta más adelante, en una movida en la que girará más a privilegiar al terragnismo que a otras internas de la UCR, especialmente desplazando a delarruistas, que por cierto ya están relegados a cargos de menor jerarquía en su gabinete.
Ibarra considera que la Alianza ya desapareció en el gobierno nacional y, si bien ya logró cerrar filas con el radicalismo descontento, se mantiene en contra de Rodil y Alessandro.
Del lado del jefe de la Ciudad están hoy en el Congreso Rafael Flores y María América González, entre otros, como el titular del bloque de senadores, Eduardo Sigal, quien reprendió ayer a Graciela Fernández Meijide porque dijo que «la Alianza no se toca» y responsabilizó a Chacho Alvarez de la crisis frepasista.
«Lo principal es que el Frente Grande no se fraccione, marcar la impronta Frepaso y liberarnos de la atadura al gobierno nacional», aseguran varios de los que hoy pujan por el separatismo, para señalar que ése será uno de los posibles desenlaces de la tropa que condujo el ex vicepresidente.
La estrategia de Ibarra depende en estos días más de la decisión del Frepaso a nivel nacional que de su quinta porteña en la que tiene abroquelada la comunión de radicales y frepasistas, por ahora.
En la Legislatura de la Ciudad, la consagración de su hermana Vilma Ibarra como senadora le reporta paradójicamente debilidad. La diputada porteña será reemplazada por un radical y el bloque Frepaso quedará reducido a 6 bancas contra 14 de la UCR y 12 con las que amenaza sumar el peronismo si se unifica.
El martes hubo un intento del titular de la bancada capitalina de la Alianza, Ariel Schifrin, por conformar un bloque más amplio agregando a los cuatro diputados del ARI, a dos ex belicistas confesos simpatizantes de Ibarra y a la peronista suelta Juliana Marino. La propuesta desató la queja de los cuatro frentistas y dos socialistas que quedaron en ese Frepaso residual. El tema de los votos no es hoy menor para Ibarra, quien no pudo lograr durante la campaña electoral que la Legislatura de la Ciudad sancione su proyecto de ampliación de la red de subterráneos con el que pensaba obtener rédito electoral.




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