28 de noviembre 2002 - 00:00

"Díaz cometió el gravísimo error de omitir información"

Santiago del Estero - El poder que ejercen el caudillo del PJ Carlos Juárez y su esposa, Mercedes Marina Aragonés, no es en la provincia motivo de ninguna duda y, tras la abrupta renuncia del gobernador Carlos Díaz, el matrimonio quedó en el foco de la atención nacional. Entrevistado por Ambito Nacional, Juárez aseguró que la única causa de la salida del mandatario fue haber ocultado el escándalo ocurrido en la casa de citas propiedad de su cuñado, donde fue asesinada una joven. El caudillo provincial no negó que él y su mujer ejerzan fuerte control en la provincia, pero presenta este accionar en clave positiva: «Ha hecho que Santiago del Estero jamás tuviera un presupuesto desequilibrado siendo ejemplo de orden, control del gasto y ejecución de la obra pública»; en tanto que el cinco veces gobernador consideró que no volvería a ocupar cargos públicos para evitar el estrés.

Periodista: ¿Cómo explica la renuncia de Díaz?


Carlos Arturo Juárez:
Fue consecuencia de una reunión de legisladores nacionales y provinciales que se autoconvocó para analizar la conducta del gobernador a partir de un asesinato en el que apareció implicado; producido en una casa de citas que, al parecer, conocía de su vieja existencia y cuyo propietario es su cuñado. Esta persona disparó un arma de fuego ocasionando la muerte de una mujer que trabajaba allí. La gravedad de la situación creada fue la absoluta falta de información de estos hechos a las autoridades de gobierno, como era su deber hacerlo, creando en algunos medios de comunicación la equívoca sensación de un posible encubrimiento en que se podía haber incurrido, generando esta situación un estrépito público que trascendió a los medios causando una intensa irritación en los altos niveles del justicialismo.

P.: ¿Más allá de este conflicto, existieron otras presiones contra Díaz?


C.A.J.:
Ninguna más allá de aquella ejercida por algunos medios de comunicación una vez conocido el crimen en la casa de citas; medios que deslizaron algún grado de responsabilidad por supuesto encubrimiento en personas honorables de Santiago del Estero que ni siquiera tuvieron información del crimen que dio lugar al estrépito generalizado.

P.: ¿Se puede catalogar a Díaz como un hombre del juarismo que se quiso rebelar?


C.A.J.:
Considero no haber observado ningún hecho que me hiciese suponer alguna tentativa de rebelión por parte de él, sino la gravísima omisión de no informar el hecho que tuvo como principal protagonista a su cuñado.

P.: ¿Hay relación entre este caso y los otros funcionarios que dejaron sus cargos en los últimos tiempos (los intendentes de Santiago del Estero y La Banda, los distritos más grandes de Santiago)?


C.A.J.:
No, puesto que esas renuncias se desencadenaron por desequilibrios financieros en las comunas.

P.: Más allá de problemas de salud, ¿hubo otras razones para que tanto usted como su esposa renunciaran a sus cargos en el Congreso Nacional?


C.A.J.:
En absoluto. Comenzando por el problema cardíaco que me condujo a un quirófano de urgencia para implantarme un marcapasos; esto, complementado con la dedicación febril que en el ejercicio de los cargos hemos puesto tanto yo como mi esposa, ha motivado en ambos un estrés pronunciado que ha afectado nuestro estado orgánico normal.

P.: Se habla de un control exagerado de la provincia por parte del matrimonio Juárez. ¿Es esto así?


C.A.J.:
Es una obligación de todo funcionario, y sobre todo, de aquellos que ocupan los más altos niveles, realizar con responsabilidad inherente al cargo un estricto control de la marcha de la administración pública en general. Este control ha hecho que Santiago del Estero jamás tuviera un presupuesto desequilibrado siendo ejemplo de orden, control del gasto y ejecución de la obra pública.

P.: ¿Cuáles son los próximos pasos políticos que se darán en la provincia?


C.A.J.:
Ya se ha anticipado a las elecciones con la renuncia producida por todos los integrantes del Poder Ejecutivo y del Legislativo a fin de dar oportunidad al pueblo para que exprese su conformidad o no con sus autoridades. Este primer paso que en materia política se dio en Santiago terminó con el apoyo de la población de 70%.

P.: ¿Su esposa será gobernadora y culminará el mandato?


C.A.J.:
Esta es una pregunta que solamente mi esposa puede responder, puesto que ella es la que también está afectada por el estrés de una permanente entrega sin horarios a la atención de los problemas que aquejan a los sectores más necesitados de la población.

P.: ¿Piensan rever algo en la cúpula dirigencial después de este conflicto?


C.A.J.:
Yo carezco de funciones como para decidir si va a haber o no cambios en la cúpula dirigencial. Esta potestad recaerá en los funcionarios que tengan a su cargo la conducción del gobierno pero, a título personal, pienso que si hay buenos funcionarios, no hay motivos para sustituirlos.

P.: ¿Hay posibilidad de que Ud. vuelva a ocupar algún cargo público?


C.A.J.:
Si he renunciado a dos cargos de tanta trascendencia como el de gobernador de la provincia y posteriormente el de senador de la Nación por consejo médico, creo que está dicho que no debo, en consideración a mi salud, ocupar funciones estresantes.

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