19 de abril 2005 - 00:00

Dilatan sin fecha una cumbre Kirchner-Duhalde

Felipe Solá
Felipe Solá
«Tranquilos, falta mucho tiempo.» Con diplomacia, Eduardo Duhalde bloqueó la primera pregunta y, de cuajo, clausuró el interrogatorio que tenían preparado los invitados exclusivos a la minicumbre duhaldista que ayer, a media mañana, encabezó en Tres del Febrero.

Temprano, un puñado de dirigentes apareció por el despacho de Hugo Curto, en Caseros, con la ilusión de capturar un indicio que les permita creer que no todo está perdido, que su jefe político les revelaría el pase de magia con el que frenará el avance de Néstor Kirchner en Buenos Aires.

Pero no: Duhalde gambeteó todo pronóstico o precisión sobre su cinchada con el Presidente y focalizó la atención en Felipe Solá, sobre cómo presionarlo para que les ponga fecha a las internas y, luego, cómo arrinconarlo si, como cree, el gobernador salta directo a octubre.

• Espera

En eso estuvo en fina sintonía con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, que, un rato antes, por radio, había enfriado la chance de una cumbre entre Kirchner y Duhalde. «Queda mucho por delante», dijo y planteó que «hay que esperar un poco» para que se encuentren ambos dirigentes.

«Falta mucho; hay que dejar correr mucha agua bajo el puente, antes de hablar de candidaturas»,
dijo Fernández y planteó, a título personal, que Kirchner «necesitará hablar con Duhalde» para encarrilar la interna del PJ; eso es una decisión que depende «del Presidente».

Al margen, la aparición del ex presidente en Tres de Febrero fue una rareza. En el último tiempo, Duhalde casi no sale del circuito Lomas de Zamora-Las Casuarinas-San Juan Tennis Club, y, sólo a veces, se desvía para ir a las oficinas de su esposa en Hipólito Yrigoyen.

Pero ayer, antes de partir hacia Brasilia, hizo la excepción para bajar indicaciones a los delegados de la Primera Sección en el Consejo del PJ: Curto,
Mariano West, Juan José

Alvarez
, Raúl Othacehé, María Inés Fernández y los jóvenes Diego Cariglino y Lázaro Flores.

En rigor, la presencia de
Duhalde en Tres de Febrero tuvo condimentos de política hogareña. Lo hizo para revisar, «in situ», si su tropa está alineada tal como le transmite Curto cada vez que su jefe le pide un parte sobre el estado de situación del conurbano norte.

Y, en ese sentido, el dato relevante fue la asistencia de
Othacehé, con una añeja riña con el metalúrgico que, con la sutileza de Atila, le enrostra al de Merlo jugar a dos puntas: permanecer en el duhaldismo, pero, al mismo tiempo, tener dos socios al lado de Solá.

Curto
, a quien le brotó otra rebeldía con Aldo Rico -que alineó detrás suyo a tres intendentes-, le imputa a Othacehé que mandó a Jorge Varela, de Campana, y al diputado Alfredo Antonuccio a apostar por Solá en la pulseada bonaerense.

Pero ayer el de Tres de Febrero compró un poco de calma: pudo mostrarle a
Duhalde que «su» sección está cercada y, al menos en lo formal, le responde. Es, quizás, una imagen ficticia porque, por otro lado, también «Juanjo» Alvarez es un «líbero» en ese territorio parcelado.

Duhalde
, sin embargo, se hizo el desentendido sobre esas cuitas de entrecasa y confirmó, como informó ayer este diario, que «por un tiempo» se llamará a silencio -de hecho, hoy parte a Brasil, de donde volverá sobre el fin de semana-y que lo mismo hará su esposa Chiche.

«¿Pero cuándo se van a definir las candidaturas?»,
lo interrogaron. «Tranquilos; todavía queda mucho tiempo. No hay que apurarse, Ahora, lo que me importa es que estemos listos para ganarle a Solá», respondió.

Lo demás fue zigzagueo sobre la cuestión legal respecto de la fecha de internas y la eventual realización -si es que finalmente se hacenen paralelo con la nacional, el 7 de agosto. El mismo tema se analizó anoche en la reunión del consejo del PJ, en Avenida de Mayo.

Anoche, luego de contar anécdotas sobre su viaje a Alemania,
Díaz Bancalari hizo una invitación genérica para que el duhaldismo aparezca hoy por San Nicolás para asistir al acto que encabezará Kirchner y del que participará también Felipe Solá.

Sobre esa cuestión, Curto libera cada tanto un reproche.
«Tenemos que lograr que Kirchner empiece a mostrarse con nosotros, porque siempre que baja a la provincia lo hace con Solá», gruñe el metalúrgico cada vez que lo consultan.

Y tiene razón: en los últimos meses,
Kirchner visitó mayoritariamente distritos en los que mandan felipistas, donde se muestra sonriente con el gobernador mientras al duhaldismo lo somete a citas casi secretas con Aníbal Fernández.

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