El gobierno no tendrá, quizás, demasiados problemas en conseguir la aprobación en el Congreso de cuatro leyes clave para su gobierno de aquí a fin de año. Peroese posible éxito no significa que las relaciones entre las bancadas peronistas y el Ejecutivo estén en buenas condiciones. Todo indica, por el contrario, que el propio bloque peronista podría ser un grave problema para el Presidente en 2005.
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La política que aplicó Kirchner en su relación con el Congreso -frialdad y poco dialogo que se dio más bien en tono de órdenes a los jefes de bancada- terminó por cansar a buena parte del justicialismo. Si al comienzo de su presidencia las reacciones al estilo de la Casa Rosada -donde se llegó a tratar a los diputados y senadores como una «corporación» con la que no era sano «hablar»- pasaron por el armado de subloques, rebeliones duhaldistas o intento de rechazos a leyes del gobierno, ahora llegó el momento de una peligrosa apatía y falta de participación en las decisiones que toma la conducción del bloque PJ de Diputados.
Es cierto que hay cuestiones que son muy difíciles de manejar, sobre todo la oposición a proyectos clave para Kirchner como la ley de creación de la empresa de energía ENARSA -que si fuera por la voluntad real de los diputados peronistas quedaría congelada, pero que se votará por la presión de la Casa de Gobierno (previo intento -pasado mañana- de sacar dictamen de comisión)- o los cuestionamientos que ya levanta el marco regulatorio de servicios públicos y ni hablar de las sorpresas que se esperan dentro del Presupuesto 2005.
La falta de participación de los diputados es tal que basta con chequear la última reunión de bloque donde, a pesar de haber sido invitados funcionarios de la nueva ENARSA a dar explicaciones, Díaz Bancalari no pudo retener hacia el final a más de 20 legisladores -en el inicio habían sido sólo 60- de un bloque que cuenta con 129 diputados.
¿La pregunta básica sería, entonces, por qué se instaló en Diputados esta repentina paz de los cementerios, donde no se escuchan ya ni siquiera protestas de los opositores dentro del PJ al gobierno de Kirchner?
El Presidente ha demostrado que puede, por ahora, conseguir del Congreso lo que desee. Hasta los grupos internos más beligerantes del PJ que prometían atacar de frente al kirchnerismo terminaron aceptando los proyectos del Ejecutivo con mansedumbre, incluso obedeciendo las órdenes de no modificar las leyes que enviaban Roberto Lavagna o Julio De Vido.
Muchos duhaldistas, independientes, ex menemistas o simplemente diputados que no concuerdan con la Rosada terminaron dejando de concurrir a las reuniones del bloque PJ por dos razones básicas, tal como explica uno de ellos: «Estamos cansados de que los kirchneristas nos insulten cada vez que planteamos alguna diferencia con lo que pide el gobierno y, además, nos dimos cuenta de que es imposible cambiar una coma. Así que lo mejor es ir directamente al recinto y que Díaz Bancalari nos diga lo que tenemos que votar». Así fue cómo se llegaron a reducir esas conflictivas reuniones de bancada a los 20 miembros que pudieron verse esa semana.
• Peligros
Pero esa paz que consiguió la conducción del bloque -la única que tiene trato directo con Kirchner y lleva de la Casa de Gobierno a Diputados las órdenes del Presidente- está generando situaciones más peligrosas.
En diciembre, demasiados legisladores con peso político histórico en el Congreso quedaron afuera del esquema de poder armado entre Kirchner y Duhalde.
Esos diputados son los que esperan otro momento político y han decidido apoyar pero sin participar, porque básicamente no es que estén en contra de los proyectos de ley que envía Kirchner, sino que están en contra de cómo funciona el gobierno.
No pueden entender, por ejemplo, que el gobierno siga privilegiando a los diputados de su entorno y transversales que desde hace un año medio complican más que ayudan en la tarea de negociar leyes. Como sucedió esta semana, cuando se debió suspender la sesión en Diputados en el momento en que los «transversales» de izquierda y seguidores de Miguel Bonasso -los mismos que apoyan a Kirchner en otros temas- comenzaron a protestar por la forma en que actuó la Policía Federal el martes pasado para frenar a militantes del grupo Quebracho y piqueteros que hasta intentaron tomar la Casa de Gobierno. Para evitar una sesión tumultuosa, se pasó todo para el próximo miércoles.
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