12 de marzo 2004 - 00:00

Diputados PJ reabrieron la sede del partido sin Menem

La sede del PJ en calle Matheu al 130 volvió, después de largo tiempo, a estremecerse con un banquete masivo: más de cien diputados nacionales del peronismo se juntaron para retomar el control de esas oficinas cuyas llaves tenían, hasta hace poco, los laderos de Carlos Menem.

Empanadas y asado, con show del cantor salteño Zamba Quipildor, para enmarcar un regreso que presentó como dato relevante la presencia de delegados de todos los sectores y subsectores que conviven en el numeroso bloque peronista que intenta conducir el nicoleño José María Díaz Bancalari.

Mucho diálogo en las mesas, pero un solo orador a la hora de los postres: Bancalari y su clásico libreto de la convivencia y la unidad hacia dentro del bloque, pero con la condición de estar «siempre» en sintonía con el gobierno y, especialmente, con Néstor Kirchner.

«Lo importante es que el peronismo trabaje junto con el Presidente, junto con el gobierno»,
dijo Bancalari y celebró la «recuperación» del edificio de Matheu, cuyo acceso para los duhaldistas férreos como él estuvo vedado durante largos años, mientras Menem era el jefe oficial del PJ.

«Esta es la casa del peronismo, ésta es nuestra casa»,
arengó el jefe del bloque y prometió que, periódicamente, volverá a reunir a los diputados en esas oficinas -la cena fue en el quincho del segundo piso-como una de las vías para mantener la unidad del clan peronista.

Llegó feliz Bancalari que un rato antes había sentado al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con los integrantes del bloque, premio consuelo para aquellos que todavía esperan una invitación de Kirchner, aunque no sea para un asado en Olivos, al menos para un café en Casa Rosada.

• Festejo

Al margen, Bancalari se permitió un festejo íntimo: juntó -en las invitaciones intervino también el presidente de la Cámara, Eduardo Camaño-a kirchneristas puros, duhaldistas recelosos, delasotistas, santafesinos lolistas y, lo más importante para su óptica, menemistas (o ex menemistas).

No fue completa la celebración porque Adrián Menem no apareció por Matheu. Igual, estuvieron-Leyla Chaya y el santiagueño-José Figueroa y Juan Manuel Urtubey, entre otros, todos legisladores que en un pasado no muy lejano fichaban en el peronismo de Anillaco.

Alguno quizás hasta extrañó el tiempo en que otras estrellas animaban las veladas nocturnas del peronismo menemistas (Hugo Marcel, Adriana Varela). Ahora, con los nuevos aires, el rango de folklorista oficial parece haber sido transferido a
Zamba Quipildor.

A la hora de la nostalgia, el entrerriano
Hugo Perié aportó la cuota setentista: pidió un brindis por «los compañeros muertos».

Por el lado de los seguidores de Kirchner, por citar algunos, estaban Eduardo Arnold, Gerardo Conte Grand, el «Zeta» Nemirowsky y Perié. Además, el delasotista Carlos Caserio y el «Zurdo» Montoya y el santafesino Julio Gutiérrez. Incluso, hasta apareció un puntano: Oraldo Britos.

Excepto Chiche Duhalde, los bonaerenses desfilaron por Matheu, incluso con mayoría en la cabecera:
Bancalari, Camaño y Juan Carlos Correas, mientras por las mesas se repartían Daniel Basile -que huyó temprano para ver a Boca por TV-y Saúl Ubaldini, entre otros, que debatían sobre asistir o no al mitin de Parque Nort. Al final, algunos lo hicieron.

Para no atragantar a sus invitados, Bancalari evitó incluir en su diatriba nocturna el tema de la designación de
Miguel Bonasso, como presidente de una comisión en el Congreso, proclamación que se manejó con absoluto sigilo.

Ayer, disgustado por eso, enrojeció Basile:
«Bonasso es una figura irritativa y se está autopostulando. Creyó que inventando que Kirchner lo quiere lo íbamos a aceptar sin chistar», dijo el bonaerense y advirtió que «el Presidente es una persona sensata que jamás pediría algo así».

«Lo que pasa es que este hombre se ha confundido y creyó que porque lo subieron al avión presidencial en el viaje a Venezuela ya era encargado de las Relaciones Exteriores»,
insistió Basile. A esa hora, Bonasso ya había inaugurado su cargo de presidente de la Comisión de Medio Ambiente, que ya le ha valido el simpático mote de « guardabosque».

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