24 de mayo 2005 - 00:00

Diputados se reparten los cargos para "el día después"

Eduardo Camaño
Eduardo Camaño
«Néstor necesita un gobierno tranquilo.» Eso es lo que piensa hoy el kirchnerismo de la Cámara de Diputados y aunque parezca una simpleza, la frase esconde la definición del futuro control político en el Congreso. Ningún cargo de conducción está hoy firme en Diputados -todo depende del cierre de listas en la provincia de Buenos Aires- pero en esta semana de «vacaciones» para los legisladores se asentó la idea de un acuerdo pacífico con el duhaldismo para co-gobernar el Congreso.

Todos los sectores dan por descontado que después de las elecciones de octubre se modificará la relación de fuerzas en el Poder Legislativo. Mientras kirchneristas como Osvaldo Nemirovsci creen que el recambio de puestos se dará sólo en la conducción del bloque PJ -que lidera José María Díaz Bancalari-, entre los propios seguidores de Eduardo Duhalde se comienza a hablar de un cambio general.

Sueñan algunos con ver a una mujer en la Presidencia de la Cámara -un cambio de género con el mismo apellido o eventualmente un ascenso de Jorge Villaverde-, aunque los pretendientes deberán lidiar con la eficacia de Eduardo Camaño para manejar el quórum en temas antipáticos pero estratégicos para el gobierno.

Un horizonte de tranquilidad en los cierres de lista de la provincia de Buenos Aires no sólo puede garantizar una continuidad pacífica para Kirchner, sino que también sería tomado como una reivindicación de tantos «agravios» sufridos por el duhaldismo desde el gobierno de Felipe Solá.

Es una decisión tomada y es difícil que vuelva atrás.

«Se dieron como tiempo dejar pasar mayo y en los primeros días de junio arreglan la lista de diputados y el destino de Felipe.»
Esas certezas en la relación Kirchner Duhalde se analizaban el viernes pasado entre kirchneristas del Congreso antes que todos volaran a sus provincias a pasar la semana libre que les regaló el feriado del 25 de Mayo.

En uno de esos encuentros, donde participó también algún duhaldista, hubo precisiones también sobre el gobernador bonaerense: «Es un hombre odiado por Duhalde y no es un hombre propio del Presidente. Hizo cosas que el Presidente no le pidió, le vinieron bien esas cosas a Kirchner, pero el Presidente no le debe nada», explicó uno de los pretendientes a ocupar cargos de poder en Diputados que sabe claramente que la paz con el duhaldismo es el mejor camino para conseguirlos.

• Beneficios

Es que cayeron todos en la cuenta que son más los beneficios de mantener la paz con los bonaerenses, que seguir batallando en internas a favor de Solá, quien en Diputados tiene apenas dos legisladores que le siguen siendo fieles. Una pasión destructiva similar -aunque nada tenga que ver con la distribución de poder en el Congreso- se detectó entre los kirchneristas con Aníbal Ibarra: «Que se arregle solo. Ibarra no tiene posibilidad de armar listas, ni siquiera de meterse en una de ellas. El Presidente le tiró una soga ('Juanjo' Alvarez) y con eso agotó los apoyos».

Pero no todos proyectan una total armonía. Declaraciones de
Kirchner por radios rosarinas elogiando las cualidades de Hermes Binner y Héctor Cavallero como posibles candidatos incendiaron al peronismo santafesino y el sacudón llegó enseguida al Congreso Nacional: «Y pensar que hace 10 días nos decían que con 'Lole' estaba todo bien», decía uno de los santafesinos menos kirchneristas.

Muchos de esos legisladores engrosan la lista del llamado «Barrio Chino» que, en general, es renuente a aceptar las políticas del Presidente.

Dentro de esas preocupaciones de fin de semana se incluyó otra paradoja: después de un par de sesiones medianamente exitosas, volvieron las dudas en Diputados sobre la continuidad regular de las sesiones lo que, se reconoce, lleva mala imagen al Congreso. Algo curioso justo en el momento de comenzar unas tranquilas vacaciones de otoño.

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