13 de julio 2001 - 00:00

Diputados UCR quieren déficit cero sin dolor

El bloque de diputados radicales terminó ayer una jornada de reuniones continuas con un comunicado de apoyo a la idea presidencial de conseguir déficit cero para el segundo semestre de este año, pero sin respaldar el ajuste. Por el contrario, los diputados radicales hablaron ayer de trabajar en el ingreso y no en bajar el gasto. En un comunicado, el bloque UCR pide que las estrategias de obtención de equilibrio fiscal sean compatibles con la reactivación. Con ese lenguaje, los radicales se apartaron, aunque no mucho, de los diputados frepasistas que directamente rechazaron la idea de atar los sueldos públicos a la marcha de la recaudación. Pero todo con un lenguaje lo suficientemente ambiguo como para permitir múltiples interpretaciones de la prensa.

El comunicado de la UCR llegó después de una reunión de bloque, que había sido postergada el miércoles por la tarde, donde se discutió la crisis económica y no faltaron las críticas a las medidas de Cavallo.

• Disidencias

Varios de esos cuestionamientos dejaron en claro que la fórmula de apoyo elegida por la Alianza, es decir alentar el déficit cero pero sin hablar explícitamente del recorte salarial, tenía su origen en disidencias internas que no se pudieron solucionar al punto que el jefe de bloque, Horacio Pernasetti, terminó declarando: «Vamos a participar activamente con el Poder Ejecutivo de las correcciones necesarias, que consideramos inequitativas».

Por la mañana, las acciones del radicalismo comenzaron en la casa de Raúl Alfonsín en la avenida Santa Fe. Desde temprano, los colaboradores del ex presidente decidieron cancelar toda la actividad programada para la sede del Comité Nacional y alistar el departamento para recibir aliancistas. En realidad no querían que Alfonsín saliera a la calle en un día frío ya que arrastra desde la semana pasada las secuelas de una gripe. Además, eso les permitía obligar a su jefe a dormir una corta siesta entre reunión y reunión, cosa que hizo el ex presidente.

El primer encuentro en casa de Alfonsín para analizar las medidas económicas anunciadas por Cavallo se dio por la mañana con diputados, senadores y dirigentes de la Alianza. Allí estuvieron Aníbal Ibarra, Leopoldo Moreau, Jesús Rodríguez, Horacio Pernasetti, Graciela Fernández Meijide, Rodolfo Rodil, José Vitar, Horacio Jaunarena, Darío Alessandro y Mario Brodersohn, asesor económico de Alfonsín y quien comenzó a elaborar propuestas alternativas a las medidas anunciadas el miércoles por la noche.

El clima inicial fue de euforia antimercados. Todo transcurría en un ambiente en el que parecían ignorar el incendio que se vivía en los mercados y la bajas de calificación con la que Standard and Poor's llevó al país a una categoría de virtual insolvencia. Las protestas contra bancos de inversión y operadores se escucharon durante casi una hora. Hasta que llegó el momento de la calma: «Hoy no es día para insultar a los mercados», dijeron en un rapto de coherencia.

Poco después comenzó el sinceramiento electoral:
«No tenemos que pensar en octubre porque esto se puede caer hoy», fue el resumen.

• Presión

Y desde allí, Alfonsín insistió en que «tenemos que presionar para que cambien las medidas». Rodil y Vitar se dieron tiempo para un chiste: «Por primera vez somos palomas en lugar de halcones», dijeron. Nadie en ningún momento pareció detenerse a razonar la necesidad de un ajuste.

Y no faltó una acusación de Moreau, que más tarde se cansó de repetir ante los medios: «Cavallo está ciego, sordo y mudo; es un fanático», dijo acusándolo de no haber escuchado las críticas que los aliancistas le hicieron antes del lanzamiento de las medidas.

De ese encuentro salió un documento de los aliancistas donde se reclamaron «medidas equitativas» y que los sectores «con mayores posibilidades económicas» carguen con el peso del esfuerzo.

A la tarde hubo una segunda vuelta de reuniones en el departamento de Santa Fe 1658, donde los aliancistas volvieron a encontrarse. Uno de los visitantes fue Federico Storani, que se encargó de aclarar en la puerta: «Alfonsín no gobierna ni cogobierna. Lo que hizo fue respaldar todas las iniciativas del gobierno.
Tampoco puede pedirse que firmemos un cheque en blanco», dijo, siguiendo la misma línea que el resto de los dirigentes aliancistas que seguía razonando como si la situación financiera del país corriera por otros carriles.

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