17 de junio 2003 - 00:00

Diputados y Senado compiten por subordinación a Kirchner

Diputados y senadores del Partido Justicialista se han trabado en una curiosa puja: demostrar cuál de los dos bloques es más kirchnerista. El método de selección de los ministros de la Corte Suprema -una de las obsesiones del oficialismo, previa "limpieza" de la denominada "mayoría automática"- desató una cinchada entre ambas alas del Congreso. Los peronistas de la Cámara baja trataron de quedar bien con Néstor Kirchner y anunciaron que comenzarán a debatir mecanismos para hacer más transparente la elección de los futuros jueces. La noticia cayó como un balde de agua fría en el Senado, donde reivindicaron la facultad que la Constitución confiere en exclusiva al cuerpo para convalidar a los magistrados propuestos por el Ejecutivo para el alto tribunal. En tanto hoy, en otro capítulo de esa batalla bicameral, el Senado intentará demostrar su eficacia y dará luz verde para que mañana mismo y en tiempo récord se sancione la iniciativa para autorizar al Presidente a intervenir el PAMI.

El Congreso acaba de sufrir el primer cortocircuito doméstico de la era Kirchner. Diputados y senadores del PJ se cruzaron, en secreto, en una virtual competencia por demostrar cuál de los dos bloques practica con mayor entusiasmo y dedicación el papel de oficialista en esta primera etapa de idilio con el nuevo gobierno.

El peronismo de la Cámara baja, a instancias del romerista Juan Manuel Urtubey, anunció que comenzaría a analizar esta semana proyectos surtidos para hacer transparente la selección de ministros de la Corte, en la Comisión de Asuntos Constitucionales. Sugestivamente se hizo la convocatoria mientras Juicio Político refuerza la embestida contra Julio Nazareno, en busca de la primera vacante en el cuerpo, que reclamó Néstor Kirchner.

Por supuesto, se trata de una cuestión que deriva en centimetraje en medios escritos y segundaje en radio y televisión, y con buena acogida de la opinión pública. No siempre los legisladores disponen de prensa y, encima, favorable. Algo que explica la cinchada bicameral.

• Malestar

La propuesta de Urtubey -avalada por la bancada que capitanea José María Díaz Bancalari- provocó malestar en la otra ala parlamentaria, donde sonó oportunista y fuera de lugar. Por lo bajo, varios senadores, por caso, el entrerriano Jorge Busti, no disimularon cierta indignación. «¿Cómo puede ser que los diputados quieren reglamentar una tarea que nos corresponde institucionalmente a nosotros?», bramaron con formato de pregunta. Según lo que establece la Constitución, el presidente de la Nación tiene la facultad de designar a los jueces del máximo tribunal en el supuesto de renuncia, muerte o destitución. Para completar el trámite, necesita el acuerdo de la Cámara alta. En ningún caso, el proceso requiere de aval alguno de los diputados que, a juicio de los senadores, intentaron montarse sobre un tema que les resulta ajeno, pero beneficioso desde el punto de vista político y de marketing.

Para tratar de trabarles el camino, Jorge Yoma y Miguel Angel Pichetto formalizaron una iniciativa propia para regular la consagración de todos los magistrados, sean de primera instancia o de alzada, en lo sucesivo. Aun cuando ya existía una propuesta en ese sentido de Cristina Fernández de Kirchner, titular de Asuntos Constitucionales en el Senado (la santa-cruceña intentó que, el año pasado, se incluyera este criterio en el nuevo reglamento del plenario, de manera tal que hubiera postergado la mudanza de Juan Carlos Maqueda de la presidencia provisional a la Corte).

El renovador salteño
Ricardo Gómez Diez propuso informar en forma pormenorizada este método sólo para aspirantes a la cabeza del Poder Judicial. Empieza con un período de publicidad (en el cual se colectan objeciones o rechazos), una sesión de acuerdos donde el candidato responde inquietudes y, por último, una audiencia pública, pero sólo si fuese necesario.

La presencia de
Fernández de Kirchner en escena agravó la discordia con la Cámara baja. «¿Encima de meterse en un tema que no les compete, chocan con la Kirchner...? ¡Deben estar locos!», ironizaron en el bloque que conduce Pichetto y del cual no suele ser partícipe la primera dama.

Hoy, la comisión que coordina
Cristina de Kirchner intentará hacer firmar un dictamen para establecer un mecanismo de audiencias públicas, cada vez que se elija un nuevo juez de la Corte. En el ínterin, los detalles del marco en el cual expondrá el candidato del Ejecutivo a sumarse al máximo tribunal deberían ser debatidos en acuerdos, la dependencia que maneja Busti y que tiene injerencia directa en la aprobación final de pliegos de magistrados, militares y diplomáticos.

• Resolución

Si todo sale según lo planeado, el proyecto podría bajar mañana al recinto con formato de resolución -es decir que no será necesario el traslado a Diputados-, y quedará incorporado al reglamento el sistema de audiencias públicas para renovar el noneto de jueces, en cuanto comience a producirse blancos.

La pelea bajo cuerda entre los bloques oficialistas de ambas ramas del Congreso se transformó en parte de la vida parlamentaria. Ha sido habitual en los últimos tiempos que hubiera recelos y hasta que se lanzaran acusaciones o sospechas de manera encubierta de uno a otro lado. Por ejemplo, cuando estalló un escándalo por el presunto pedido de coimas a banqueros para frenar la sanción de la denominada ley Barrionuevo (con una insólita «caja» sindical para los bancarios camuflada en la redacción), desde Diputados -se dice- enlodaron, mediante una operación mediática, a los senadores, a pesar de que el diario inglés «Financial Times» -que difundió la denuncia- se había referido a legisladores, sin mayores especificaciones, y de que la iniciativa ya estaba en poder de la Cámara joven.

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