3 de diciembre 2004 - 00:00

Disconformes

Eduardo Duhalde asumirá y renunciará hoy a la jefatura del PJ bonaerense para dejar el mando a José María Díaz Bancalari. No logra pacificar el partido: anoche, el sector que aglutina Felipe Solá -que tiene previsto no asistir al acto- amenazaba con renunciar en bloque disconforme con el reparto de los cargos partidarios. Un mal momento para Duhalde que pensaba aprovechar la presencia de todos sus discípulos en San Vicente para mostrarles los trabajos preliminares de la construcción del mausoleo que albergará los restos de Juan y Eva Perón, para el cual todos los legisladores bonaerenses tuvieron que donar compulsivamente hasta $ 8.000.

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Cuando esta tarde el duhaldismo desfile por San Vicente para vitorear el «renunciamiento» de Eduardo Duhalde, varios olvidarán por unos segundos el motivo que los arrastró hacia esa quinta perdida del conurbano y los atropellará un dolor en el pecho del lado de la billetera.

Como recurso de auxilio, más de uno mirará de reojo el vacío donde se construirá el mausoleo -destino ¿último? de los restos de Juan Domingo y Eva Perón e intentará imaginar el edifico para el cual, compulsivamente,cada cual tuvo que aportar hasta 8.000 pesos.

Sólo verán tierra removida y, en ese momento, tendrán la comprobación de que la mística -sobre todo la peronista-no es gratis. Y bien lo saben los diputados del PJ a los que ayer le secuestraron 3.000 pesos de sus cajas de ahorro y en enero le rescatarán la segunda cuota para completar 6.000.

Los senadores «tarjetearon» y lo harán en 12 pagos
porque tienen un monto mayor: casi 8.000 pesos. Así, el peronismo de cada Cámara de la Legislatura bonaerense, tuvo que juntar unos 300 mil pesos para contribuir al monumento al que el 17 de octubre próximo se trasladarán los restos de Perón y Eva.

Fue Duhalde el ideólogo de sistematizar el aporte y quien apagó las voces quejosas recordando que el primer pago para esa obra monumental, casi una revancha del nunca iniciado Monumento al Descamisado, lo hizo un empresario: Francisco De Narváez, quien libró un cheque de varios ceros.

• Globalización

Como De Narváez carece de currículum peronista (aunque es feliz poseedor del uniforme del general, lo compró en un remate) y, encima, su más reciente aventura política fue de la mano de Carlos Menem, los diputados y senadores del PJ no tuvieron más remedio que callar y aceptar, a regañadientes, la merma de sus cuentas bancarias.

De hecho, también los intendentes pasaron por caja -esta vez, a pagar-y más tarde será el turno de los gobernadores de engordar el fondo (para financiar la obra) que alegra las tardes de
Antonio Arcuri porque lo imagina como un fondo del conurbano en miniatura, que lo hizo experto en cemento y chequeras.

«Es lo mínimo que pueden hacer por Perón y Eva»,
farfulló Duhalde cuando le comentaron el pataleo de algunos aportantes forzosos. El ex presidente dijo mucho más pero sólo con los ojos y, se sabe, no es fácil transcribir a texto el significado de una mirada.

Por suerte para muchos, hoy
Duhalde obviará esas cuestiones metálicas y se dedicará a ordenar su sucesión en el Consejo del PJ: a las 15 juntará a los consejeros entrantes y salientes, y a las 17 asumirá y renunciará en el acto como jefe del peronismo de Buenos Aires.

Enrojecidas las palmas de las manos, los duhaldistas aplaudirán y adorarán el gesto de su jefe que, según él mismo argumentó con razón, facilitó que se abroche una lista de unidad y convirtió la interna en un trámite sin estridencias y casi sin votos.

Y no quedan sombras. La semana pasada, un afiliado,
Luis Cygiel, cuestionó que no se haya votado en los distritos donde hubo una sola boleta. Desde la Junta Electoral, Hugo Curto elevó el planteo a la Justicia Electoral que el juez Humberto Blanco arrojó a la papelera.

Sin trabas,
Duhalde traspasaráel mando a José María Díaz Bancalari que, a su vez, tomará juramento a los dos vice: uno es Curto; el otro sería Julio Alak, con lo que el platense no podría retener su antiguo cargo, la Secretaría General, que quedaría para Baldomero «Cacho» Alvarez.

El eventual retroceso de
Alak implica un golpe (otro) para Felipe Solá y, si existe sintonía entre el gobernador y el Presidente, también jaquea a Néstor Kirchner. Primero, los duhaldistas de la Tercera excluyeron a Alberto Balestrini; anoche intentaban bajarle el rango a Alak.

Molesto por esos tropiezos y porque el protocolo de San Vicente no le reservó un sitio en la tarima acorde a su rango de gobernador, Solá mezquinaba anoche su presencia en el acto de renunciamiento de Duhalde. Hoy intentarán convencerlo de que asista.

Antes, el ex presidente tuvo la gentileza de coronar a
Díaz Bancalari y Curto, dos soldados propios pero con línea abierta con Kirchner. Diestro en los equilibrios, el ex presidente reservó un lugar para «Cacho» Alvarez, un aficionado a las intrigas. Los demás se acomodarán sin ruido.

Para Solá también podría ser una buena noticia:
Díaz Bancalari parece hasta dispuesto a olvidar su riña histórica de pago chico con el ministro de Justicia bonaerense, Eduardo Di Rocco, y establecer sino un matrimonio al menos un romance con el gobernador.

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