Desde el Estado Mayor del Ejército anoche trataron de bajarle el tono a un discutido fin de año que erosiona el frente interno, por los ascensos, los retiros y los nuevos destinos. Baste decir que el jefe de Inteligencia, Mauricio Fernández Funes, propuesto para un retiro dorado en la Junta Interamericana de Defensa, en Washington, pegó un portazo y se mandó a mudar a su casa. No es éste el único caso en el que el jefe del Ejército, general Roberto Bendini, tuvo una cuota de arbitrariedad para decidir. Es el caso del coronel Hermenegildo Barbosa, primero de su promoción en el Colegio Militar y abanderado; primero en la Escuela Superior de Guerra; y de destacada actuación en el Estado Mayor de la OTAN, ex secretario ayudante del jefe Brinzoni; con un hermano médico, coronel de sanidad subdirector del Hospital Militar Central. Ninguno de los dos asciende, aunque la Junta Superior de Calificaciones ubicó a Barbosa 3º; y al coronel Julio José Tornero 4º, ambos ya saben que los retiran. ¿Una curiosidad? Los hermanos Barbosa son nacidos, ambos, en Anillaco. Anoche se dio a conocer la nueva estructura de mandos de la fuerza, cuya particularidad es que pasan a retiro 6 generales, en un proceso «sin sorpresas ni nada diferente al rutinario relevo de oficiales superiores», le atribuyeron con ánimo de calmar las aguas a un -dicen- experto de la cartera de Defensa. Como subjefe de la fuerza continuará Hernán Pérez Vovard, así como también el director de Investigación y Desarrollo, Luis Pozzi.
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