Disputas entre la Alianza y el PJ por el cupo femenino
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Consultada la Riutort, de visita en Buenos Aires, confirmó que «hubo amenazas de represalias de parte del consejo provincial del Frepaso y la Unión Cívica Radical», no obstante lo cual las diputadas radicales votaron en Córdoba esa reforma. La secretaria general de esa gobernación señaló que «si tanta responsabilidad nos adjudican en la conformación de una familia, lo mismo debe ocurrir en las organizaciones sociales». Agregó que «la presencia de la mujer, que no está contaminada porque nunca ha sido parte del poder, mejorará las instituciones y no sólo las políticas».
Fue Allegrone entre las radicales quien les anticipó que un grupo de mujeres peronistas bonaerenses -con Marcela Durrieu a la cabeza-, había hecho presentaciones en los juzgados federales de Salta (donde el juez Abel Cornejo les dio la razón sobre 50 por ciento para el Senado, lo mismo que en Santa Cruz), en Jujuy, La Rioja, Chaco, Buenos Aires y en la Capital Federal a la jueza María Servini de Cubría, que hasta ayer no se había pronunciado. Algo similar a lo que ocurría en La Plata, donde el juez Manuel Blanco les dio vista a los apoderados y al fiscal. Fue allí donde se entusiasmaron y comenzaron a especular sobre «lo oportuno» que sería que alguna de esas presentaciones ante la Justicia saliera favorablemente antes de la reunión de la convención.
La Storani fue la que planteó la necesidad, «con o sin fallo de la Justicia», de presionar sobre los convencionales en Paraná, «donde estamos en absoluta minoría», se lamentó. La idea es convocar a la mayor cantidad de mujeres posible para que esa «posibilidad» de incluir el cupo en la reforma de la Carta Orgánica de la UCR «no quede en agua de borrajas o la posterguen para cuando ya no haya número para sesionar».
Casi sin querer les llegó ayuda a las mujeres porteñas de parte de un dirigente varón. Se trata del diputado local Gerardo Conte Grand, que llegó a la Legislatura de la mano de la peronista Irma Roy, que presentó un proyecto para elevar a 50 por ciento el cupo femenino para las listas de candidatos en la Capital Federal, «postulando en forma alternada uno de cada sexo». Una reforma similar a la ya lograda por la Riutort en Córdoba que se completa con la novedad de que las mujeres cordobesas ganaron la elección en el Colegio de Escribanos local. De allí el resquemor con que los dirigentes políticos varones comienzan a mirar a las damas.




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