Las cúpulas de las dos CGT, la oficial y la rebelde, acordaron anoche convocar a una manifestación -no un paro-a la Plaza de Mayo para los primeros días de agosto en rechazo a la política económica del gobierno. Así lo decidieron los principales dirigentes de ambas centrales en un encuentro que se llevó a cabo en la sede porteña del Sindicato de Luz y Fuerza.
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Hasta allí llegaron el dueño de casa, Oscar Lezcano, Armando Cavalieri y Andrés Rodríguez por la CGT oficial; mientras que por la «disidente» estuvieron Hugo Moyano, Juan Manuel Palacios, Omar Viviani, José Rodríguez y Gerónimo Benegas.
Los sindicalistas convinieron además en realizar una serie de encuentros con la Iglesia, la Unión Industrial Argentina, las PyMes y los partidos políticos para establecer una serie de consensos en oposición a los postulados del sector financiero. «La idea es que nos convenzamos de que al país lo salvamos entre todos o no lo salva nadie, y para demostrarle al gobierno, que convoca a la unidad nacional, pero no permite discutir sobre qué puntos, que hay otras alternativas», expresó Viviani al ser consultado.
Según explicó el sindicalista, en esas reuniones que tendrán inicio durante esta semana se buscarán establecer posiciones comunes respecto de 8 puntos, entre los que se encuentran el desempleo y la necesidad de reactivación del mercado interno. Consultado sobre la posibilidad de que este encuentro, el segundo de las cúpulas de las dos CGT en la última semana, derive en la unión de esa organización obrera, Viviani aclaró que «por ahora se trata sólo de una unidad en la acción, aunque siempre está la idea de una sola central».
En tanto, descartó «por el momento» el anuncio de un nuevo paro nacional pero, parafraseando a Moyano, ironizó con que «si Domingo Cavallo lo convoca, tendremos que volver a ponerle fecha».
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