Duhalde arma agenda para parlamentar con Kirchner

Política

Nadie rió en la noche del lunes cuando entró José María Díaz Bancalari al Tango 01 que partía hacia Nueva York y mezclando todos sus tics faciales bromeó: «Y... teníamos que mostrar los dientes». No tardó mucho en enterarse Néstor Kirchner del mensaje que le llevaba el jefe de los diputados peronistas directamente de San Vicente. Escuchó explicaciones del «Negro» en la escala de dos horas que hizo el avión presidencial en Manaos (Brasil) ocultos del malón de periodistas que subieron a la nave en Buenos Aires, y lo llevó a almorzar ayer a un restó del hotel Península, en el cual Díaz Bancalari lo impuso al Presidente del último mensaje de Eduardo Duhalde: 1) desmientan a quienes como Hugo Curto andan diciendo que debo ser yo el presidente del PJ, ese cargo es para Kirchner; 2) que no se preocupen porque desaparezco hasta el 18 de mayo y no voy a hacer ningún movimiento.

De esas charlas, el Presidente pudo conocer alguna entretela de la movida de San Vicente, y debió conceder tres razones para la foto:

1) el plan de seguridad no cierra sin las seguridades para los gobernadores de que no será una fórmula que expulse criminales hacia el interior;

2) la ley de coparticipación no sale si no terminan de arreglar la situación de los grandes distritos dominados por el peronismo. Córdoba necesita refinanciar su deuda de más de $ 200 millones; Buenos Aires reclama fondos por encima del proyecto oficial para que le compensen porcentajes históricamente bajos;

3)
el colmo es el anuncio de aumentos salariales a los empleados públicos. Eso anuncia una avalancha de huelgas en todas las provincias donde los estatales ganan muy por debajo del piso de $ 1.000 que se le quiere asegurar a los empleados de la administración central.

Con estos argumentos, Duhalde empezó a construir su «puerta de hierro», será en San Vicente y ocupará el predio de lo que fue la quinta del general en esa localidad del conurbano tan cara a sus afectos (allí tuvo la quinta Don Tomás, hoy cedida a la obra del padre Grassi y escenario de memorables lides políticas). En esa quinta proyecta un mausoleo para trasladar los cuerpos de Perón y Evita y cuyo diseño comenzará a mostrarle a dirigentes peronistas de todo el país desde el 17 de mayo.

A partir de esa fecha el ex presidente da turnos para que viajen ordenadamente gobernadores, jefes de los PJ provinciales, intendentes y legisladores de todos los niveles, a quienes les mostrará la maqueta del monumento a construir con la ayuda de algunos empresarios amigos del movimiento.

Esos tours con visita guiada a las memorabilia del general (el tren con palco para actos, el uniforme que rescató de un remate
Francisco de Narváez, vestidos originales de Eva que también compró en subastas Manuel Quindimil) será el segundo tramo de la demostración de fuerzas que hizo Duhalde el lunes junto a los representantes de los distritos más grandes del país: Buenos Aires (donde es jefe Duhalde), Córdoba (José Manuel de la Sota), Santa Fe ( Jorge Obeid), la flor de los intendentes del conurbano, el número dos del poder Ejecutivo ( Daniel Scioli) y como le gusta decir a «Negro», los «líderes legislativos» ( Eduardo Camaño y José María Díaz Bancalari).

Duhalde se dedicó la jornada de ayer a una pulcra evaluación de daños producidos por el grito de San Vicente sobre la Casa de Gobierno.
Lo hizo en medio de partidas de ajedrez en el Club San Juan -va todos los martes cuando anda por el país- e interminables charlas telefónicas con embajadores argentinos en Colombia y Venezuela. Esta noche parte hacia esos dos países y sigue después a Bruselas con el solo propósito de darle tiempo a Kirchner a preparar una respuesta a esta invitación a charlar que fue la algarada de San Vicente.

• Mensajes

De eso se trató en realidad esa reunión, que fue a su vez la respuesta a los mensajes que comenzaron a salir de Casa de Gobierno hace una semana sobre el giro en el programa político del gobierno que siguió al fenómeno Blumberg.

El impresionante efecto de las dos manifestaciones del padre del asesinado joven Axel produjo un efecto dinamita sobre el proyecto «transversal»; sencillamente porque los aliados de izquierda del gobierno se lanzaron a la oposición al plan de seguridad que anunció
Gustavo Béliz, y más aún a los proyectos más duros del petitorio Blumberg. Eso quedó claro en las sesiones del Congreso y en alguna coreografía gubernamental que advirtieron los entornistas. «Bonasso ya no viene más por acá.»

Parte de ese giro fue, como adelantó este diario la semana anterior, el mensaje lanzado a los gobernadores más amigos: que acepta ahora presidir al PJ, idea que contó inmediatamente con el apoyo de Rubén Marín (un seguro de no duhaldismo) y con el rechazo del círculo de hierro del duhaldismo. La foto del lunes en San Vicente fue la respuesta a ese giro que tituló uno de los emisarios: «Se acabó la transversalidad». Como la visita del conjunto de los intendentes «transversales» pareció manifestar una duda en el corazón presidencial (una foto, la descripción en la agenda de Kirchner del encuentro como una cita «para apoyar la gestión»), Duhalde llamó en forma discreta al acto del lunes y comenzó a operar sobre los caciques de los distritos más grandes para aislarlo a Kirchner en el peronismo de los amigos, que pertenecen a provincias más chicas y que nunca podrían sumar tanto como el peso de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Con este mensaje contundente de San Vicente,
Duhalde mirará desde lejos cómo continúa la serie de reuniones de Kirchner con gobernadores. Enterado de que el próximo es Obeid, envió ayer a su más fiel ladero, Alfredo Atanasof a Santa Fe para que hablasen durante más de tres horas. Salieron sonrientes diciendo que charlaron de mucho «Mercosur». Hablar sobre Mercosur significa en la jerga duhaldista hablar de internas partidarias y aprovecha esa ficción que se quiere instalar desde Lomas de Zamora de que el ex presidente sólo se desvela cuando piensa en el destino de la subregión.

En esas tres horas cerraron sobre los tres puntos mencionados la agenda que forzará cada gobernador peronista que visite al Presidente.
Obeid había sido visitado el fin de semana por el negociador de Olivos, Juan Carlos Mazzon, y también por Scioli. Ayer Atanasof terminó en Santa Fe de cerrar la fidelidad del mandatario santafesino como tercera pata del frente alzado por Duhalde para abrirle a Kirchner la puerta de regreso al PJ.

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