Duhalde arma agenda para parlamentar con Kirchner
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José María Díaz Bancalari fue el interlocutor más buscado ayer en Nueva York por Néstor Kirchner. En la foto, cruzan una calle de Manhattan junto al diputado Jorge Argüello.
A partir de esa fecha el ex presidente da turnos para que viajen ordenadamente gobernadores, jefes de los PJ provinciales, intendentes y legisladores de todos los niveles, a quienes les mostrará la maqueta del monumento a construir con la ayuda de algunos empresarios amigos del movimiento.
Esos tours con visita guiada a las memorabilia del general (el tren con palco para actos, el uniforme que rescató de un remate Francisco de Narváez, vestidos originales de Eva que también compró en subastas Manuel Quindimil) será el segundo tramo de la demostración de fuerzas que hizo Duhalde el lunes junto a los representantes de los distritos más grandes del país: Buenos Aires (donde es jefe Duhalde), Córdoba (José Manuel de la Sota), Santa Fe ( Jorge Obeid), la flor de los intendentes del conurbano, el número dos del poder Ejecutivo ( Daniel Scioli) y como le gusta decir a «Negro», los «líderes legislativos» ( Eduardo Camaño y José María Díaz Bancalari).
Duhalde se dedicó la jornada de ayer a una pulcra evaluación de daños producidos por el grito de San Vicente sobre la Casa de Gobierno. Lo hizo en medio de partidas de ajedrez en el Club San Juan -va todos los martes cuando anda por el país- e interminables charlas telefónicas con embajadores argentinos en Colombia y Venezuela. Esta noche parte hacia esos dos países y sigue después a Bruselas con el solo propósito de darle tiempo a Kirchner a preparar una respuesta a esta invitación a charlar que fue la algarada de San Vicente.
• Mensajes
De eso se trató en realidad esa reunión, que fue a su vez la respuesta a los mensajes que comenzaron a salir de Casa de Gobierno hace una semana sobre el giro en el programa político del gobierno que siguió al fenómeno Blumberg.
El impresionante efecto de las dos manifestaciones del padre del asesinado joven Axel produjo un efecto dinamita sobre el proyecto «transversal»; sencillamente porque los aliados de izquierda del gobierno se lanzaron a la oposición al plan de seguridad que anunció Gustavo Béliz, y más aún a los proyectos más duros del petitorio Blumberg. Eso quedó claro en las sesiones del Congreso y en alguna coreografía gubernamental que advirtieron los entornistas. «Bonasso ya no viene más por acá.»
Parte de ese giro fue, como adelantó este diario la semana anterior, el mensaje lanzado a los gobernadores más amigos: que acepta ahora presidir al PJ, idea que contó inmediatamente con el apoyo de Rubén Marín (un seguro de no duhaldismo) y con el rechazo del círculo de hierro del duhaldismo. La foto del lunes en San Vicente fue la respuesta a ese giro que tituló uno de los emisarios: «Se acabó la transversalidad». Como la visita del conjunto de los intendentes «transversales» pareció manifestar una duda en el corazón presidencial (una foto, la descripción en la agenda de Kirchner del encuentro como una cita «para apoyar la gestión»), Duhalde llamó en forma discreta al acto del lunes y comenzó a operar sobre los caciques de los distritos más grandes para aislarlo a Kirchner en el peronismo de los amigos, que pertenecen a provincias más chicas y que nunca podrían sumar tanto como el peso de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Con este mensaje contundente de San Vicente, Duhalde mirará desde lejos cómo continúa la serie de reuniones de Kirchner con gobernadores. Enterado de que el próximo es Obeid, envió ayer a su más fiel ladero, Alfredo Atanasof a Santa Fe para que hablasen durante más de tres horas. Salieron sonrientes diciendo que charlaron de mucho «Mercosur». Hablar sobre Mercosur significa en la jerga duhaldista hablar de internas partidarias y aprovecha esa ficción que se quiere instalar desde Lomas de Zamora de que el ex presidente sólo se desvela cuando piensa en el destino de la subregión.
En esas tres horas cerraron sobre los tres puntos mencionados la agenda que forzará cada gobernador peronista que visite al Presidente. Obeid había sido visitado el fin de semana por el negociador de Olivos, Juan Carlos Mazzon, y también por Scioli. Ayer Atanasof terminó en Santa Fe de cerrar la fidelidad del mandatario santafesino como tercera pata del frente alzado por Duhalde para abrirle a Kirchner la puerta de regreso al PJ.




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