Duhalde descolgó el teléfono para Kirchner

Política

Eduardo Duhalde decidió suspender, el miércoles por la noche, el acto que ayer realizaría en la quinta de San Vicente que perteneció a Juan y a Eva Perón. La ceremonia, para la que había cursado invitaciones por escrito, tenía un cometido histórico: llevar al conurbano bonaerense los restos de la pareja fundadora del Movimiento Nacional Justicialista. Todo estaba dispuesto: desde los cadáveres -el peronismo es necrofílico,se sabe-hasta los oradores fúnebres. Antonio Cafiero, primero que nadie; el propio Duhalde, para finalizar.

Sin embargo, el ritual quedó reducido a una parodia de lo que se había previsto: un par de discursos en el Salón Azul del Congreso para que varios legisladores peronistas recuerden a Perón 30 años después del discurso en el que echó de la Plaza de Mayo a los montoneros con la calificación de «imberbes». Entre los que aportaron esa retórica, infaltable, Cafiero.

Duhalde le explicó a un grupo de íntimos que no tenía el menor interés de aparecer haciendo un acto en el cual, si tuviera que hablar, sería para distanciarse del gobierno. «Mejor me callo porque para decir algo tengo que elogiar la actitud del General de haberlos echado de la plaza», susurró ante uno de sus colaboradores, mientras salía de una comida en el Plaza Hotel, el miércoles a medianoche. Se refería a los montoneros, claro; a los de entonces y a los que, ahora, se ufanan de integrar el gobierno.

• Desahogo

El ex presidente se irritó más de lo previsto. Habló con un confidente en el San Juan Tennis Club, donde pasa buena parte de sus días, cuando éstos transcurren en Buenos Aires. «No tengo más ganas de hablar con Néstor; si llama, no me va a encontrar», se desahogó.

Excusas sobran, ya que Duhalde adelantó para el sábado el viaje a Colombia y Venezuela inicialmente preparado para el lunes que viene.

El interlocutor se inquietó: «¿No vas a hablar más con el Presidente?». Respuesta: «No tengo ganas. ¿Para qué? Si cada vez que hablo hace todo al revés...». Miraba la agenda Duhalde, marcada con reuniones con Alvaro Uribe, Hugo Chávez y, la semana próxima, con Romano Prodi en Bruselas. El italiano deja el cargo de presidente de la Comisión Europea,y el hombre de Lomas de Zamora, en su calidad de secretario general del Mercosur, quiere despedirlo personalmente. Tal vez aproveche la primavera europea y el viaje se estire unos días más. Invitaciones de Jorge Remes Lenicov, embajador ante la Unión Europea. Remes Lenicov, el de la « devaluación desprolija» sobre la que machaca Kirchner.

El discreto interlocutor del San Juan parece más temeroso que Duhalde por las derivaciones del conflicto. «¿Pensaste bien este enojo? ¿Viste que Kirchner quiere la jefatura del PJ?...» Interrumpe el ex mandatario casi irónico: «¿La jefatura del PJ? ¿Qué es eso?». El visitante avanza un poco más, tal vez para tantear la seguridad de su amigo bonaerense. «Eduardo, Kirchner es un peleador fuerte y en la Argentina los ex presidentes han comenzado a pasear por tribunales. ¿No tenés miedo de tener un problema?» Contesta Duhalde: «¿Ir preso? Quedate tranquilo. Eso sí que no va a ocurrir. Eso es imposible».

Mucha temperatura en el club de tenis. Bien mirada la escena, fue mejor no recordar nada en San Vicente y dejar que los Perón descansen en paz. Para hacer historia basta con Cafiero.

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