Duhalde, nervioso
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El debate sobre esa posibilidad lo tuvo el Presidente durante el fin de semana, ya con el comisario que tiene en el Banco Central, el vicepresidente Aldo Pignanelli. Lo habló ayer por teléfono con Blejer, que se pasará la Semana Santa en Washington; el titular del Central le bajó el copete al tema. No está en los papeles del FMI una nueva convertibilidad, nunca le gustó la de Cavallo, no le va a gustar un nuevo anclaje, es el mensaje que transmitió Blejer para sentar opinión junto a los funcionarios del Fondo. Para consolar al otro lado de la línea, confirmó que le dijeron en Washington que el 2 de abril vuelve a Buenos Aires el indio Anoop Singh como avanzada del organismo para intentar una carta de intención hacia el 20 del mes que viene.
Los que sí hablaron de convertibilidad fueron los caciques radicales que lo visitaron por la tarde junto a la cúpula peronista del Congreso (ver nota aparte). «Fije el tipo de cambio, no le tenga miedo a la convertibilidad», le dijo uno de los jefes radicales. «Eso significa una dolarización», respondió Duhalde con gesto experto. «Y saben lo que una dolarización significa para este gobierno», remató sin mucha convicción, según los presentes.
• Posiciones
La idea de fijar el valor del peso por una nueva ley merodeó la jornada a medida que se conocía el alza del precio del dólar en una escalada que desnudó las posiciones en que está dividido el gobierno:
•Blejer parece en la mira de todo el gobierno como responsable de la idea de no intervenir desde el Central de manera contundente en el mercado del dólar. Ayer, recordó Blejer desde Washington, el Central vendió apenas u$s 16 millones, casi nada en su percepción, y eso obedece al dictamen del FMI de que el gobierno no debe intervenir en la libre flotación. El monto que se jugó ayer en la City porteña, dijo ese informe del Central, es de unos $ 3 millones y ese chiquitaje llevó al valor simbólico de los $ 4. El dólar exportación, le informaron a Duhalde, estuvo cerca de los $ 3,10, un valor que tranquilizó por un instante a Olivos.
• Un sector dentro del Central, que encarna el peronista Pignanelli, ha logrado dividir al directorio de la entidad con su idea de que si hay intervención debe ser contundente. Vender, por caso, u$s 2.000 millones y demostrar que la administración está dispuesta a voltear a quienes especulen contra el peso.
• El ala Blejer responde que la especulación contra el peso es obvia en un país que no ofrece ninguna opción atractiva de inversión. ¿Adónde van a ir los pesos?, pregunta esta ala del Central. Y miran hacia Jorge Remes Lenicov para reprocharle: si intervenimos mucho o poco no es importante, si no hay un plan atrás. Y ese plan lo tiene que dar el Ministerio de Economía. Blejer lo expresa en estos términos: hay que definir un plan cierto en Economía porque eso permite dividir entre amigos y enemigos. Así se puede jugar en serio junto a los amigos y contra los enemigos. Hasta que eso no pase, todos somos enemigos de todos.
• De Economía buscan otros responsables y miran hacia el resto del gabinete. Del Central piden que les saquen el precio del dólar de las pantallas rojas de Crónica TV. De la Jefatura de Gabinete y de Interior, que haya gestos políticos de que se cumplen los acuerdos de baja del gasto. Remes hace en esta puja un paso al lado y deja que Jorge Todesca se convierta en el adversario del ala política. El gobierno de Duhalde es un gobierno de operadores (José Pampuro, Aníbal Fernández, Rodolfo Gabrielli, Juan Carlos Mazzon) y piden instrucciones, qué quieren que hagamos. Se quejan de que no hay respuesta y de que los usan como pretexto de la falta de soluciones.
• La angustia mayor la expresa Economía con la política del gobierno ante la Corte Suprema. Hoy sus delegados deben pelear de nuevo en defensa del «corralito» frente a los miembros del tribunal por la demanda de la provincia de San Luis. Remes anoche en Olivos estuvo crudo ante Duhalde: si el gobierno quiere, puede terminar la guerra con la Corte. Los delegados de Economía escucharon ayer una señal amistosa sobre el «corralito»: que los jueces posterguen por quince días la resolución de todas las causas y en ese lapso negociar un canje. La prenda sería voltear por falta de votos en la Comisión de Juicio Político la acusación a los miembros de la Corte a cambio de una acordada para pisar todos los recursos con un per saltum (pedido de todas las causas que están en las instancias inferiores). Si el gobierno ofrece pruebas de amor en esta pelea, la Corte estaría dispuesta a sancionar el derecho de propiedad de los ahorristas sobre los depósitos pero admitiría también la imposibilidad de los bancos de hacerlos efectivos por afuera del cronograma de devolución reprogramada.
• Para el caso San Luis, Remes le llevó anoche a Olivos al gabinete la última posición: pesificación a $ 1,40 de las reservas de esa provincia y que por el resto hagan juicio al Estado. Más que eso no se puede hacer.




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