19 de noviembre 2004 - 00:00

Duhalde de nuevo sin urnas

Duhalde de nuevo sin urnas
Sin obstáculos que sortear ni votos que computar, el domingo próximo Eduardo Duhalde será electo -por tercera vez en la última década- como el jefe máximo del más aceitado y poderoso ejército político del país: el peronismo de Buenos Aires. Pero, con pasaporte diplomático y abocado a aventuras continentales, Duhalde no bajará a chapotear en el barro partidario. No asumirá la jefatura -pero la seguirá ejerciendo como siempre- y transferirá el mando a una liga de fieles encabezada por José María Díaz Bancalari y Hugo Curto. Hasta anoche seguía la pulseada entre Julio Alak y Baldomero «Cacho» Alvarez por el tercer escalón de la sucesión. Ese sillón, en principio, parecía destinado a Alvarez, un cacique principal del conurbano sur, pero el platense no perdía la esperanza de preservar su actual banqueta: la Secretaría General. La pirueta de encabezar la lista pero no jurar en el cargo revela una debilidad: sin su figura como nexo y garante de unidad, el rompecabezas del duhaldismo se hubiese agrietado y la colisión entre las sectores internos habría desangrado al PJ. Lo consiguió aunque pagó costos; se presume que los menores. Así y todo, hay heridos: los más relevantes, Manuel Quindimil y Alberto Balestrini, ambos víctimas de la cooperativa duhaldista de la Tercera Sección que, con venia de su jefe, desplazó al veterano de Lanús y aprovechó una rabieta del matancero para apartarlo de la lista de consejeros.

Hubo, ya, un efecto no deseado: Balestrini, a pedido y sugerencia de Néstor Kirchner, fue designado como apoderado top del Frente de la Victoria, el sello electoral que usó el Presidente en 2003 y volverá a usar el año próximo. Si quierevenganza, el jefe de La Matanza tendrá el ansiado manejo de la lapicera. En medio de todo el barullo, Duhalde se convertirá en un presidente sin votos y, además, efímero. Pero, también, con su poder casi intacto.

A raíz de esto, salvo disputas locales, de los cuales sólo un puñado ofrecen «acción» y movimientos de interés, la interna del PJ bonaerense -que hasta último momento Duhalde y los suyos quisieron patear para 2005, pero la Justicia intimó a realizar este año- será una votación de cotillón.

• Proclamación

De hecho, de los 1,8 millón de afiliados peronistas, sólo un porcentaje mínimo pasará por las urnas. Tanto Duhalde, candidato a presidente, como los 24 consejeros -15 titulares, 9 suplentes- por la Mujer, la Juventud y los Gremios, como los 48 -32 titulares, 16 suplentes- delegados por las secciones, quedarán proclamados antes de votar. Lo mismo ocurrirá con las autoridades partidarias y los congresales de 99 municipios. El criterio de unidad que impuso el ex presidente, vía pacto con Felipe Solá pero sin consultar ni convidar cargos a Néstor Kirchner, acotará la interna peronista a los vaivenes locales, la mayoría intrascendente más allá de las fronteras de cada pueblo, en 35 municipios.

Por esa vía, una vez más, Duhalde ratificará su liderazgo y el control casi absoluto del PJ de su provincia: además de presidir el partido, 90% de los consejeros portarán ADN duhaldista, al igual que el grueso de los 906 emisarios titulares al congreso del justicialismo bonaerense que preside Osvaldo Mércuri. Sólo basta hojear la boleta modelo, para detectar a sus soldados. Su esposa Hilda González -figura, curiosamente, con apellido de soltera-, además de Graciela Giannettasio, AlfredoAtanasof y Gerónimo «Momo»Venegas, por nombrar algunos. En las secciones, aunque aparecen aliados de Solá, la ecuación se repite. Sin enfrentamientos en La Plata y la Séptima Sección, ni planteos judiciales -que Curto y Jorge Landau pilotearon desde la Junta Electoral- el mapeo de los conflictos locales presenta el siguiente panorama: . Primera. Morón es la interna más interesante, donde se enfrentan el sempiterno senador Horacio Román a una comitiva que anuda duhaldistas, kirchneristas y felipistas, encabezada por Mario Oporto. En San Isidro compiten cuatro listas: los nietos de Antonio Cafiero, Santiago y Andrés Cafiero, hijos de «Juampi», contra José Luis Di Lorenzo, otra de Sebastián Galmarini y una cuarta de Pablo Fontanet. En Vicente López, la chichista Silvia Martínez contra un conglomerado diverso. Es interesante también General Rodríguez, donde compiten el intendente Marcelo Coronel contra su antecesor, Oscar Di Landro. Hay primarias en Mercedes, Marcos Paz y Malvinas Argentinas, donde a Jesús Cariglino lo enfrenta un César Arias duhaldista.

Segunda. Con duelos marcados por la rivalidad histórica entre Bancalari y Eduardo Di Rocco, hay acción en Ramallo, Pergamino y San Antonio de Areco.

Tercera. Sin peligro cierto, Balestrini tiene combate contra el dúo Raúl Mathiú-Héctor Cozzi en Matanza. En Berisso, al actual intendente Enrique Slezack lo enfrenta el ex Néstor Juzwa. En Cañuelas, batalla de damas entre la senadora Cristina Rasquetti y Marisa Fassi, hermana de la novia vedette de Carlos Tevez. Además, internas en Ensenada, Punta Indio y Esteban Echeverría.

Cuarta. Producto del recelo entre Julián Domínguez y Florencio Randazzo, hay ruido en Junín, Henderson, Bragado y Carlos Casares.

Quinta. Sólo por tensiones domésticas, se pelean en Tandil, Chascomús, Castelli, Balcarce, Pinamar, Pila y el Municipio de la Costa.

Sexta. Apagada la algarada del intendente de Bahía Blanca, José López contra Larraburu, la elección se acota a forcejeos en González Chaves, Guaminí, Coronel Dorrego, Daireaux, Tres Lomas, Tres Arroyos, General Lamadrid y Coronel Rosales.

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