18 de abril 2005 - 00:00

Duhalde y Chiche se llaman a silencio hasta un acuerdo

Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde y Felipe Solá.
Néstor Kirchner, Eduardo Duhalde y Felipe Solá.
Con Eduardo Duhalde fuera de juego por 48 horas -volverá, en Brasil, a ocuparse de sus funciones en el Mercosur- y Chiche Duhalde llamada a silencio, el duhaldismo ejecutará desde hoy una táctica de repliegue para salir, por un rato, del centro del ring.

A fines de la última semana, el ex presidente ordenó a sus laderos moderar el tono de la disputa que durante 10 días (desde que lo «lanzaron» como candidato a senador, opción que luego él mismo descartó) lo tuvo en la boca del volcán peronista.

Pero antes de partir este mediodía hacia Brasilia, donde permanecerá al menos hasta el miércoles -día en que verá a Lula da Silva-, Duhalde repetirá a sus delegados las instrucciones de desvanecer el forcejeo con la Casa Rosada e, incluso, apagar las embestidas contra Felipe Solá.

Fue Chiche, la noche del jueves en un acto en Berazategui, quien estrenó el libreto pacifista. Esta semana, directamente, se «guardará»: la diputada deleteó de su agenda la asistencia a mitines políticos. «Les dimos vacaciones por 10 días», bromeó un duhaldista.

¿Es un retiro temporal o Chiche empieza a desactivar su posible candidatura?
Como indicio, el fin de semana abundaron voces duhaldistas que planteaban que en la negociación ya no es tema de debate quién encabezará la boleta del Senado: el lugar está reservado para Cristina Fernández.

Sin embargo, Duhalde envía a algunos voceros a insistir con la teoría de la doble boleta. Alfredo Atanasof fue el encargado de hacerlo en las últimas horas. «Si hay acuerdo, mejor, si no, iremos cada cual por su lado. Pero no enfrentados, sino complementados», moderó el platense.

De todos modos, la postura general es bajar el tono. «Es tiempo de esperar. Las señales de calma ya las dimos. Ahora, la pelota está del otro lado», dijo un dirigente que es casi una sombra del ex presidente y considera que es el turno de la Casa Rosada de hacer gestos de concordia.

Pero en el duhaldismo no esperan una resolución inminente. Un ex funcionario con despacho en el Congreso y horas de charla con Duhalde aportó:
«Falta mucho tiempo: si se llega a un acuerdo, no va a ser ahora, sino sobre el final». En rigor, el cierre de listas está previsto para el 8 de julio.

• Encuentro

Así y todo, no se quedarán quietos. Para antes del mediodía está previsto un encuentro en Tres de Febrero, además está agendada otra visita de intendentes al despacho de Aníbal Fernández y para la media tarde está convocado el Consejo del PJ provincial.

En la sede que el PJ tiene en un segundo piso sobre Avenida de Mayo, todos caerán sobre
José María Díaz Bancalari esperando que durante su viaje a Alemania, como parte de la comitiva oficial, el diputado despeje siquiera parte de las dudas que mortifican a los duhaldistas. (Ver vinculada)

Bancalari no tendrá para decirles nada que los consejeros no hayan escuchado, o leído, antes: que
la candidatura de Cristina Fernández es « innegociable» y que, como mucho, Duhalde podrá sugerir nombres o, quizá, vetar algunos, de los que el Presidente anote en la lista para diputados nacionales.

Al margen, volverán a enroscarse en dos cuestiones de entrecasa, orientadas a la pulseada con Solá.

La discusión sobre la fecha de las internas abiertas que, a esta altura, pocos creen que lleguen a realizarse. A pesar de que insisten en pedirle al gobernador que las convoque antes del 23 de abril y, como máximo, para mediados de julio, en el PJ saben que Solá las llamará para el 7 de agosto. En ese caso, el duhaldismo recurrirá a la Justicia no tanto por la cuestión del calendario, sino, básicamente, porque consideran que es inviable realizar al mismo tiempo la interna provincial con la nacional por la diferencia de padrones y de autoridad judicial que las regula.

• La convocatoria al congreso del PJ, que el fin de la semana pasada hizo circular
Osvaldo Mércuri. Esa opción, salvo para el hombre de Lomas de Zamora -que preside el congreso y plantea que debería hacerse a principios de mayo-, está descartada: mientras la disputa del PJ, tanto a nivel nacional como provincial, no se encarrile, el peronismo no hará el congreso partidario. La posición mayoritaria sostiene que implica un riesgo demasiado alto: en ese órgano conviven duhaldistas y felipistas, y un encuentro de ambos sectores podría tener un desenlace poco civilizado. La historia abunda que cada vez que se arma un congreso en medio de una interna, el balance se cuenta en heridos y contusos.

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