El congreso duhaldista convocado para mañana, como la reapertura del de Lanús de noviembre pasado, recibirá hoy la primera impugnación. La elaboraron los amanuenses del menemismo durante todo el domingo en las oficinas de Eduardo Bauzá en la Capital Federal. La jueza María Servini de Cubría volteó el viernes el congreso extraordinario de Parque Norte en el cual Eduardo Duhalde iba a nombrar una nueva junta electoral y, más importante, cambiar el cronograma electoral para que haya internas presidenciales recién el 2 de febrero. Sabiendo esto, como informó este diario en la edición del viernes, los telegramas de convocatoria preparados por el apoderado duhaldista Jorge Landau decían que se trataba de la reapertura del congreso de Lanús de noviembre de 2001 tras el cuarto intermedio que, argumenta el duhaldismo, ha avalado ya un fallo de Servini de Cubría.
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El menemismo le reclamará hoy a Cubría que le quite legalidad a este nuevo congreso porque el cuarto intermedio, según el reglamento del Congreso partidario (se usa por analogía, en realidad, el de la Cámara de Diputados), no puede durar más 45 días y en este caso, pasó un año.
Pero esta maraña legal es nada comparada con el intríngulis político. Duhalde (presidente renunciante del Congreso) confirmó que mañana se va a Chile; Carlos Reutemann (vicepresidente renunciante) se hará reemplazar por el diputado Alberto Hammerly.
Jorge Busti, que sigue en la lista, tampoco irá. Hoy este senador por Entre Ríos mandará una carta al Consejo del PJ (ala Menem) y al Congreso (ala Duhalde) pidiendo más tiempo para dar lugar a la negociación Menem-Duhalde para reabrir la lista de precandidatos. El domingo, además, le avisó a Bauzá que abre esta semana un local en su provincia bajo el lema «Menem presidente».
Esto fuerza un hecho que hace peligrar al Congreso: deberá abrirlo la senadora Cristina de Kirchner, quien dará paso al tratamiento de las renuncias de Duhalde y Reutemann y a la elección de una nueva mesa que el duhaldismo quiere que conduzca el quilmeño Eduardo Camaño.
El menemismo está obligado a encontrarle alguna salida al duhaldismo, que se debate en estas horas como fiera acorralada. Sin embargo, el Congreso necesita un presidente; «Lole» renunció, Duhalde estará el martes en Chile y Busti avisó ayer que también se da de baja de la convocatoria. De cualquier manera, el duhaldismo aseguraba anoche contar con 610 congresales para abrir la sesión.
¿Por qué el menemismo está ansioso de un acuerdo? Sabe que María Servini actúa más como una dirigente política que como una magistrada y que siempre sus decisiones intentan compensar a las partes en conflicto. Esta vez ha beneficiado a Menem con la suspensión de la convocatoria al Congreso partidario. El menemismo espera que el péndulo beneficie ahora a la otra parte, el duhaldismo, y la jueza tiene un solo expediente en el cual hacerlo: el que reclama la ilegalidad de la convocatoria misma a elecciones. Si la magistrada avala este pedido de un abogado de la Capital Federal -algunos esperan que lo haga el lunes-, se cae definitivamente todo el cronograma electoral.
La única ilusión que tienen es que en el fallo que volteó la ley de internas abiertas la jueza ratificó la fecha del 30 de marzo como legal. Pero no sabe qué pueda hacer ahora que Duhalde tiene una vacante por cubrir, nada menos, que en la Corte Suprema.
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