26 de agosto 2005 - 00:00

Duhaldistas se retiraron para no romper en Senado

Eduardo Camaño
Eduardo Camaño
Apesar de las acusaciones cruzadas entre duhaldistas,kirchneristas, menemistas e independientes, en torno a la interna peronista de la provincia de Buenos Aires, el Senado consiguió ayer sesionar. El temario tenía como punto más atrayente la votación de la Ley de Mecenazgo (ver pág. 18.) y una denegatoria a Antonio Boggiano para incorporar nuevas pruebas en el proceso de su juicio político, pero el problema fue cómo desalentar la crisis que se había armado 48 horas antes, cuando Miguel Pichetto cargó contra el pedido de Daniel Scioli de una campaña sin agresión, y que terminó de armarse con las denuncias sobre un pacto de desestabilización primero de Cristina Fernández en Rosario y ayer de su esposo.

Scioli
tuvo que llamar a las 8.30 de ayer a Mabel Müller para agradecerle haberlo apoyado en el vendaval de críticas que había recibido del kirchnerismopor su apelación a la paz política, pero le pidió que «respetara el recinto» y no presentara la cuestión de privilegio en contra de Pichetto que tenía preparada la bonaerense. De haberla planteado, hubiera sido no sólo el fin de la sesión sino, quizás, el principio de la ruptura del bloque peronista.

Por su parte, Marcelo Guinle, presidente provisional del Senado, colaboró bajando la presión entre los kirchneristas. Con esa preparación, pudieron comenzar la sesión, pero la crisis no había sido gratis: Müller, Rubén Marín o Ramón Puerta, entre otros peronistas ofendidos por el oficialismo a ultranza de Pichetto, no quisieron pisar el recinto.

Hasta ese momento, todos los duhaldistas hervían contestando el discurso de Cristina en Rosario, pero del de Néstor Kirchner en Bahía Blanca -donde habló de un pacto Duhalde-Menem-Patti-, ni palabra. Mientras cumplían el acuerdo y debatían sobre mecenazgo,promoción de la industria de algodón o le votaban a Cristina Fernández la denegatoria a la defensa de Boggiano a ampliar pruebas, corrían dentro y fuera del recinto los ataques mutuos.

En Diputados, Eduardo Camaño había improvisado una conferencia de prensa para lanzar un documento que bajo el título «Reflexiones de un 'desestabilizador'», decía: «Me acabo de enterar de que el dirigente piquetero Raúl Castells les informó a los medios de comunicación que estuvo dos veces reunido con el señor presidente de la Nación. Tengo miedo de que la senadora Fernández lo acuse a su marido de desestabilizar su matrimonio», comenzó diciendo el hombre que hoy está en tercer puesto en la sucesiónpresidencial. «Me siento el primer ' desestabilizador' que votó todas las iniciativas que ha impulsado a quien yo quiero ' desestabilizar'. La senadora Fernández, a diferencia mía, acostumbra a no votar trascendentes leyes que impulsa el presidente Kirchner. ¿Lo estará desestabilizando?», se preguntó.

• Brujas

Para rematar, Camaño pegó más duro: «Yo la conozco mucho a la senadora Fernández, fuimos diputados varios años juntos, yo por Buenos Aires y ella, lógicamente, por su provincia: Santa Cruz. Cuando grita, se enoja, se pone muy nerviosa, cuando ve brujas por todos lados, es porque las cosas no le están yendo bien. ¡Acuérdense lo que les digo!».

En el Senado, Eduardo Menem habló en términos similares, pero directamente de Kirchner: «Si no tiene pruebas, es un irresponsable porque la acusación es de una tremenda gravedad. No procede como corresponde, porque si tiene datos sobre la conspiración, debería hacer la denuncia penal. Si no tiene datos, es un irresponsable», lo acusó.

Otros preferían no hablar públicamente:
«En la Argentina-no existe la oposición. Ese es el problema, que nosotros somos la oposición», graficaba a este diario un diputado la tragedia política argentina: « Fíjese que el radicalismo o el ARI ni saben dónde mirar para hacer campaña. No hubo un solo pedido de informes por toda la flota de aviones oficiales que fueron al acto en Rosario. Aunque sea para preguntar tendrían que presentar algo. Entonces nos dejan solos a los peronistas y pasa esto».

Hugo Toledo, por su parte, hizo gala de su red de información: «No hicimos un pacto con nadie. Estoy desde siempre en la política, sigo de cerca la política, y si viera algo así, sería el primer informado; no conozco ningún pacto de ningún tipo».

Daniel Basile fue más básico aún: «Cuando no hay propuestas para generar una acción política que consiga el bien común, se lanzan acusaciones sin acusar. Parece ser que el único mal que existe en la Argentina es el doctor Eduardo Duhalde».

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