25 de septiembre 2012 - 09:52

Dura réplica de Cristina al FMI: "Argentina no aceptará presiones ni amenazas"

Cristina de Kirchner en su quinta participación en la Asamblea General de Naciones Unidas.
Cristina de Kirchner en su quinta participación en la Asamblea General de Naciones Unidas.
"Mi país no es un cuadro de fútbol, es una nación soberana que toma soberanamente sus decisiones y que no va a ser sometida a ninguna presión y mucho menos aceptará amenazas sobre que si no hace tal cosa le ponen una tarjeta roja", dijo la Presidente Cristina de Kirchner en el marco del discurso que brindo en las Naciones Unidas. Fue de esta manera que el Gobierno decidió quebrar "el pacto de no agresión" con el organismo desde que se conociera tanto la decisión del Directorio "de otorgar solo tres meses para que Argentina adecue las estadísticas que elabora el INDEC".

En realidad, hasta las polémicas declaraciones de la titular del organismo, la francesa Christine Lagarde, la relación con el Fondo estaba atravesando un "buen momento", comentaban en la Casa Rosada. Lagarde afirmó que Argentina si no adecuaba sus estadísticas en base a "los estándares que todos los jugadores (por miembros del FMI) deben cumplir se le podría aplicar una "declaración de censura". Aunque, previamente se manifestó optimista que no fuera necesario llegar a esta sanción. "Me consoló bastante ver que la reacción de las autoridades argentinas el fin de semana, lo cual es un buen augurio para su determinación de trabajar en cooperación con nosotros", afirmó Lagarde.

Sin embargo, la Presidente salió a replicar duramente a "la amenaza del FMI" demostrando que el organismo no ha cumplido con su responsabilidad en evitar el agravamiento de la crisis mundial.

"El rol del presidente de la FIFA ha sido bastante más satisfactorio que el rol de los directores del Fondo Monetario Internacional", aseveró al tiempo que elogio como la FIFA organiza exitosamente los mundiales de futbol. "El Fondo Monetario Internacional viene tratando de organizar la economía desde los años 80 y crisis tras crisis no logra hacerlo", minimizando la autoridad que pueda tener organismo para reclamarle algo a la Argentina.

Cabe recordar que FMI hace ya más de un año viene cuestionando la veracidad de las estadísticas que elabora el INDEC en particular las referidas al Índice de Precios y el crecimiento (PBI). Luego de que el Fondo prorrogará en dos oportunidades el plazo para que Argentina "mejore la calidad de los datos reportados sobre el IPC-GBA y el PBI, de modo tal que la calidad de dichos datos se torne consistente con el cumplimiento de la referida obligación prevista en el Convenio Constitutivo del FMI". A mediados de septiembre el Board decidió darle a la Argentina tres meses para finalmente cumpla con esta exigencia. Tanto en Washington como en el Ministerio de Economía admiten que están trabajando en conjunto para llegar con el plazo. En principio, la idea del gobierno, que contaría con el visto bueno del FMI es adelantar la implementación del IPC Nacional (cuya matriz fue supervisado por los técnicos del organismo) aunque se mantendría también por un tiempo el actual IPC. Esta solución es la que permitiría que Argentina cumpla para diciembre con el requisito exigido por el Fondo en relación a las estadísticas. El comenzar a utilizar el IPC Nacional permite al Gobierno zanjar el problema del sinceramiento del IPC.

Por esta razón, no dejó de sorprender la dura crítica de la jefa de Estado a los dichos de Lagarde. Es casi un clásico que Cristina especialmente cuando debe hablar en foros internacionales que cuestione "las políticas de ajuste" que esta recomendando el FMI ahora a los países de la zona del euro. Sin embargo, en su entorno comentan que a Cristina le "indignó que el FMI se atreva a amenazar a la Argentina".

Para la primera mandataria este organismo ha demostrado su totalmente incompetencia en el manejo de la crisis internacional que como dijo este martes en su discurso: "En estos mismos momentos que estamos aquí se está produciendo en España una represión contra indignados que reclaman la renuncia del gobierno por los programas de ajuste que se están aplicando, recetas ortodoxas, las mismas que se vienen aplicando desde hace décadas infructuosamente". Explicó que podía hacer esta afirmación porque Argentina fue "una suerte de conejillo de indias" para la aplicación de las políticas emanadas del Consenso de Washington que "finalmente implosionaron en el país en el 2001 cuando se produjo el default de deuda soberana", recordó la jefa de Estado.

Agregó que "Argentina llegó a deber 160% de su producto bruto, producto de políticas de endeudamiento, políticas de desindustrialización, políticas de ajuste permanente en el consumo, que uno ve aplicar ahora casi metódica y ferozmente sobre los países que hoy como España, como Grecia, como Portugal y como otros tantos están poniendo en peligro la Eurozona", en referencia a los programas que hoy se aplican en estos países.

No contenta con demostrar el fracaso de las recetas que recomienda el organismo multilateral puso en duda su honestidad y objetividad cuando analiza la situación económica de los países. Puso como ejemplo que EEUU es un país que "seguramente habrían censurado, o criticado" por tener un importante déficit de cuenta corriente pero como es moneda internacional de reserva y el 85% de las transacciones comerciales del mundo se efectúan en dólares y como es el país que emite dólares, a juicio de Cristina Estados Unidos "queda totalmente separado de toda recomendación o de todo ajuste explicitado por el Fondo Monetario Internacional".

También puso que el Fondo realmente quiera contar con estadísticas confiables cuando afirmó que "no he escuchado ninguna autocrítica del Fondo Monetario Internacional en cuanto a cuáles eran las estadísticas de España, cuáles eran las estadísticas de Grecia, de Portugal, de Irlanda, de Italia, que permitieron que contrajeran deudas, que emitieran bonos sin ningún tipo de control. Cuáles son los controles, a quiénes controlan y por qué se controla a unos y a otros no", demostrando que para el FMI existen "hijos y entenados".

El organismo, según Cristina, "sigue reclamando políticas de ajuste e inclusive, como en el día de ayer, amenazando a países a como la República Argentina" y agregó "que si Argentina no cumplía determinadas cosas le iban a sacar tarjeta roja".

Le reprochó a la titular del organismo que, supuestamente más información tiene de la situación económica mundial, el no darse cuenta "que esto no es un partido de fútbol, que esta es la crisis económica y política más grave que se tenga memoria desde los años 30"

ámbito.com consultó a la dirección de prensa del organismo que opinión le merecían los dichos de la presidente de Argentina y la respuesta -luego de un par de horas y consultas- fue: "No comment"

A juicio de la presidente la crisis económica que enfrenta el mundo no se resolverá a menos que se entienda que se esta "ante un problema político, porque cuando carecemos de liderazgos que nos indiquen un camino cierto y concreto para superar una crisis económica de la magnitud que tiene el mundo, ya no estamos ante un problema de la economía ni de los economistas, estamos ante un problema de la política que no encuentra soluciones ni respuestas ni nuevos modelos para darle solución a estos problemas". Si bien dijo que "no venimos a dar lecciones a nadie porque no nos consideramos maestros ni profesores de nadie" en su discurso expuso cómo la Argentina pudo salir adelante y sin la ayuda del FMI.

En otro tramo también cuestionó el cinismo o la falta de objetividad del organismo cuando critica las políticas proteccionistas de los países emergentes pero no las que aplican los países desarrollados. "Tenemos que estar soportando que nos denuncien como proteccionistas por parte de aquellas economías que han vivido protegiendo, a través de subsidios agrícolas y promociones de toda índole, en detrimento de nuestras economías". Justificó las medidas proteccionistas que se aplican al decir que "constituyen políticas en defensas de nuestras sociedades, de nuestros trabajadores y empresarios, frente a las economías de los países desarrollados que han sido en definitiva las causantes de las crisis que hoy estamos viviendo y que se intenta transferir"

Finalmente alertó a los países que de continuar con el camino de recetar políticas de ajuste se corre el riesgo de que "los pueblos pierden sus esperanzas" pero más grave aún es que pueden perder "la paciencia" y cuando esto ocurre, explicó Cristina , "terminan sobreviniendo crisis políticas e institucionales como la que nos tocó a vivir a nosotros en el año 2001".

Para que esto no ocurra apeló a utilizar "nuevas ideas y nuevos conceptos" porque sentenció: "querer solucionar los problemas que hoy tiene el mundo con las recetas que los provocaron resulta absolutamente absurdo", concluyendo las menciones económicas de su discurso ante la 67° Asamblea de las Naciones Unidas.

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