20 de enero 2006 - 00:00

Ecologistas ahora frenan construcción de plantas

Militantesde Greenpeacetuvieronotrajornada deprotesta.Se encadenaronalas ruedasde camionesquetransportanmaterialespara laconstruccióndeuna de laspapeleras.
Militantes de Greenpeace tuvieron otra jornada de protesta. Se encadenaron a las ruedas de camiones que transportan materiales para la construcción de una de las papeleras.
Diez integrantes de la organización ecologista Greenpeace se encadenaron ayer a un camión chileno que transportaba material para la construcción de una planta papelera que la finlandesa Botnia construye en Uruguay. Los activistas aprovecharon la detención del camión en un puesto de pesaje cercano a la localidad santafesina de Colón, parada previa al paso fronterizo con Uruguay sobre el puente internacional General Artigas, que conduce a la ciudad uruguaya de Paysandú.

El camión llevaba estructuras metálicas para la construcción de la planta que Botnia levanta cerca de la localidad uruguaya de Fray Bentos, proyecto que ha generado una controversia diplomática con Uruguay
.

El pasado martes, doce activistas de Greenpeace fueron arrestados y luego liberados tras haber bloqueado una instalación portuaria de Botnia sobre el río Uruguay, frontera natural entre la Argentina y Uruguay.

Ante esta protesta, el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, había afirmado que su país «y los uruguayos nunca han permitido que los patoteen (atropellen) y a este gobierno y a este pueblo no los van a patotear». La instalación de la planta de Botnia, junto con otro proyecto similar de la española ENCE, también en Fray Bentos, generó el rechazo de los vecinos de Entre Ríos.

Los pobladores, que adoptaron los bloqueos sorpresivos de los tres puentes que unen la Argentina con Uruguay como forma de protesta, aseguran que las factorías causarán daños al medio ambiente de toda la región.

Mientras que para Uruguay la construcción de las papeleras supondrá una inversión de 1.700 millones de dólares, financiada por el Banco Mundial, el gobierno de Entre Ríos asegura que los proyectos le acarrearán a la provincia pérdidas de 800 millones de dólares por el impacto sobre la producción agrícola, avícola, apícola y el turismo.

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