El Departamento de Justicia de Estados Unidos le hizo llegar ayer al juez federal Jorge Urso -después de haberla pedido hace 5 años y 2 meses- la información que corresponde a todo el movimiento financiero de la cuenta de mercado Daforel y sus transferencias en el MTB Bank de Nueva York. Esta sociedad uruguaya dejó de funcionar en 1996, después que el traficante de armas Diego Palleros denunciara que por su intermedio Fabricaciones Militares pagó u$s 400.000 en concepto de comisión por la venta de armas a Croacia.
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El coronel (RE) que se encuentra refugiado en Sudáfrica bajo presunta protección de la CIA americana por haber sido socio de uno de sus agentes en Panamá, el francés Jean Bertrand Lasnaud, identificó que la «coima» estaba destinada a un alto funcionario cuyas características físicas trató de asemejar con las de Emir Yoma. A partir de allí Daforel pasó a ser sinónimo de una de las sociedades del grupo Yoma aunque en la actualidad funciona como Dalbote SA y su presidenta es Angela Chiodi Touzet. El cambio se debió al desprestigio que se ganó en el mercado financiero.
Es que Daforel, al ser una cuenta de mercado, era utilizada no sólo por Yoma (presumiblemente) sino por cuanta sociedad o persona física quisiera girar fondos a Estados Unidos, Europa o cualquier otro destino. Es posible, entonces, que como ocurriera con las cajas de Elisa Carrió «medio Buenos Aires» aparezca en las hojas que tiene Urso guardadas en su caja fuerte. Sin embargo, en esos «papers» sólo existe una cantidad interminable de números y códigos bancarios que sólo un experto en esa actividad -ni siquiera un contador común- podrá dilucidar. Urso para ello contará con la colaboración de Alicia López, una de las mejores especialistas en lavado de dinero que tiene el Banco Central. Después de esos informes de López, recién se podrá tener una aproximación de quiénes fueron las personas físicas o jurídicas que transfirieron fondos al MTB Bank de Nueva York pero tampoco en esa instancia se podrá dilucidar el origen del dinero: si es espurio, en sus distintas variantes desde el crimen organizado hasta la evasión impositiva, o si es legal, porque sus dueños lo quisieron colocar en mercados más seguros.
Para probar que se cometieron delitos deberán entrecruzarse los datos a través de un sistema Excalibur y obtener las pruebas de las vinculaciones con organizaciones y personas mafiosas. Todo ese trámite demandará varios meses aunque el hecho de que Estados Unidos haya levantado el secreto bancario es un dato elocuente de que se quiere impulsar la investigación.
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