6 de noviembre 2001 - 00:00

EE.UU.: inédito debate sobre tortura

Washington (ANSA) - En medio de un reclamo ciudadano de mayores seguridades frente a la amenaza terrorista, los medios de comunicación de los Estados Unidos han instalado un inédito debate sobre la legitimidad de aplicar la tortura a los sospechosos.

Jonathan Alter
, del semanario «Newsweek», considerado progresista, lanzó el tema al ruedo al escribir: «Por miedo, también un liberal podría encontrarse contemplando la tortura». «No estoy hablando de hierros incandescentes o de tubos de agua sino de algo menos violento para darle la carga de impulso de investigaciones sobre el delito más grave de nuestra historia», precisó.

Luego de la publicación del artículo, Alter se sorprendió de no haberse inundado de cartas y mails expresando indignación y, por el contrario, dijo que se le acercaron personas de izquierda que le decían en voz baja: «Estoy de acuerdo contigo».

El noticiero de la cadena Fox abrió una edición invitando a los telespectadores a responder la pregunta: «¿Debería permitírseles a las fuerzas del orden todos los instrumentos, aun los más terribles, para hacer hablar a las personas sospechosas? Decida usted».

En la CNN, durante un programa de debate político, el comentarista conservador Tucker Carlson dijo: «La tortura es terrible. Pero recordemos, hay cosas peores. En ciertas circunstancias, la tortura podría ser el menor entre dos males».

En la actualidad, más de 1.000 personas permanecen arrestadas en conexión con los atentados del 11 de setiembre.

En tanto, Human Rights Watch, una de las más importantes asociaciones preocupadas por el respeto a los derechos humanos en el mundo, se dio cuenta del nuevo estado de ánimo colectivo cuando lanzó recientemente un pedido para recibir donaciones voluntarias. «No pensamos dar nuestro apoyo a ninguna iniciativa que signifique una crítica al gobierno de Estados Unidos», respondieron algunos ciudadanos.

«Los norteamericanos por primera vez se sienten en peligro -dijo
Ken Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch-, y el instinto de muchas personas es el de aceptar cualquier cosa que el gobierno considere necesaria para proteger el país.»

People for the American Way, una organización de defensa de la libertad de expresión, suspendió la campaña para recaudar fondos después del 11 de setiembre. La American Immigration Lawyers Association dejó de participar en debates radiofónicos, en los cuales trataba de sensibilizar a la opinión pública sobre la suerte de 185 personas detenidas en el servicio de inmigración sospechosas de terrorismo. «Terminábamos por ser insultados por la audiencia», señaló
Jeanne Butterfield, su director.

«En los momentos de crisis como éstos, nuestro mensaje es impopular, pero seguramente importante», expresó Roth, de Human Rights Watch. Es fácil luchar por los derechos humanos cuando no hay nada en juego», agregó.

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