6 de noviembre 2001 - 00:00

El ántrax, ahora en el Pentágono

Washington (EFE, Reuters) - Mientras las autoridades de Salud de los EE.UU confían en que la amenaza del ántrax entre pronto en una fase de remisión y se preparan para prevenir otros ataques bioterroristas, especialmente con el virus de la viruela, el Pentágono informó ayer que se detectaron esporas de esa bacteria en una oficina de correos del Pentágono.

El portavoz del Pentágono -uno de los blancos de los ataques del 11 de setiembre-Glenn Flood dijo que se encontraron dos muestras con la bacteria entre las diecisiete tomadas el 30 de octubre en una oficina de Correos que funciona dentro del edificio. El hallazgo de esporas de ántrax en el Pentágono -primer indicio de contaminación en una instalación militar de los Estados Unidos-se hizo en dos buzones de la oficina postal.

Un mes después de la muerte del primer contagiado por el envío de sobres con Bacillus anthracis, el fotógrafo Bob Stevens, en Florida, el temor entre la población a la propagación del ántrax sigue siendo grande. En tanto, el Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) anunció en la última jornada que ya comenzó a vacunar contra la viruela a varios grupos de investigadores. «Lo que estamos haciendo -afirmó Tom Skinner, portavoz del CDC-es juntar algunos equipos que puedan ser enviados de inmediato al lugar en que aparezca un caso sospechoso de viruela.» La viruela podría tener efectos mucho más graves que los del ántrax, ya que hace más de veinte años que dejó de inmunizarse a la población.

Investigadores de la Clínica Mayo de Minesota anunciaron que han desarrollado un nuevo método de diagnóstico del ántrax cuyas cualidades son la rapidez y la exactitud. Hasta ahora, estas pruebas requerían de cultivos, por lo que llevaba varios días comprobar si alguien estaba infectado.

Análisis preliminares realizados en el consulado estadounidense en Lahore, Pakistán, dieron positivo al bacilo del ántrax, informó el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher. Además, durante la última jornada, dos cartas que contenían un polvo blanco sospechoso
fueron encontradas en una oficina de correos de Quetta, al oeste de Pakistán.

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