El arrepentido no entregó la lista
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Fue este magistrado federal quien sembró dudas sobre los dichos del ex secretario parlamentario: «Hay falta de precisión» y «no hay diálogo que este hombre recuerde».
• Desconfianza
Aunque la revelación --califi-cada como una «bomba política»- seduce al gobierno, algunos hombres de la Justicia empezaron a desconfiar del sorpresivo «arrepentimiento» de Pontaquarto. El ex secretario parlamentario negó hace tres años su participación en el episodio y de ser el «distribuidor» del dinero como lo sindicaba un anónimo. La causa estuvo presta a quedar cerrada pero -tal como ayer lo admitió Canicoba Corral-la confesión de Pontaquarto «la movió del punto muerto».
El primer juez que lo atendió y que durante más de cinco horas escuchó su relato duda de algunas aseveraciones.
«Cuidado con tomar estas declaraciones como una verdad revelada», advirtió el magistrado, quien como conocedor de las actitudes de los «arrepentidos» dijo que Pontaquarto «no tienes actitudes humildes».
Al juez Oyarbide le despertó mucha curiosidad el episodio en que Pontaquarto «no pudo recordar el diálogo con la persona que le entrega el dinero en la SIDE, no recuerda nada, parece que todo fue en silencio».
Y, sobre todo, le resultó llamativo que su primera confesión haya sido ante la revista «TXT» y no ante la Justicia. Es más, el juez lo había citado para las 17 y recién llegó al juzgado de Oyarbide alrededor de las 19.
Más le extrañó que le pidiera 48 horas para dar la lista de los nombres y se negara a decirle dónde estaba el papel: «No sé por qué se compromete a aportarlo en 48 horas cuando el viernes yo hubiera obtenido ese papel en el que puede aparecer cualquier nombre», remarcó el juez.
Algunos de los que presenciaron el testimonio comentaron que a Pontaquarto «no se lo vio nervioso ni temeroso, no parecía que venía a contar un episodio de la gravedad que tiene».
Además, recordaron que «con extraña naturalidad relató que una vez que retiró el di-nero de la Secretaría de Inteligencia «dejó su auto con los 5 millones de dólares en el baúl en el garaje del Congreso y que regresó dos horas después a retirarlo».
Para más sorpresa, los expectantes oyentes rememoraron el momento en que el juez Oyarbide le preguntó: «¿Qué hizo con el maletín donde llevaba el dinero?». «Ah!, a Cantarero le gustó tanto que se lo quedó», le respondió el arrepentido.
• Criterio compartido
Para Canicoba Corral, las declaraciones de Pontaquarto son «verosímiles», un criterio que comparte con el fiscal y aspirante a camarista Eduardo Freiler.
Para este fiscal el testimonio del arrepentido «está en 80 o 90 por ciento corroborado» en la causa por la investigación del pago de sobornos para la sanción de la ley de reforma laboral.
No es errada la expresión de Freiler: en los pasillos de los Tribunales de Comodoro Py (donde se sabe más que en los despachos de los juzgados) se decía que la declaración de Pontaquarto era «a medida de la causa» que estuvo a un paso de quedar en el olvido.
Sin embargo, el juez Canicoba Corral sostiene que la confesión sin exculparse del ex secretario resultó «una prueba directa que ahora deberá confirmarse» con las declaraciones de los imputados y testigos. Precisamente, uno de los testigos que deberán declarar ma-ñana es Martín Fraga Mancini, sobrino de Esteban Caselli y secretario del ex senador rionegrino Remo Costanzo, señalado como el posible «segundo arrepentido».



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