16 de diciembre 2003 - 00:00

El arrepentido no entregó la lista

El «arrepentido» Mario Pontaquarto faltó a su primera promesa: ayer no entregó la lista completa con los nombres de los senadores y los montos de las supuestas coimas pagadas para aprobar la ley de reforma laboral en abril de 2000. Se comprometió a hacerlo hoy a primera hora. Sin embargo, que haya quebrado su palabra de hacerlo en 48 horas es un indicio que pone en crisis todo lo que el viernes pasado declaró ante el juez Norberto Oyarbide.
Fue este magistrado federal quien sembró dudas sobre los dichos del ex secretario parlamentario: «Hay falta de precisión» y «no hay diálogo que este hombre recuerde».

Ayer, el juez Rodolfo Canicoba Corral -mucho más delgado y algo más bronceado luego de un breve paso por Entre Ríos-tomó el control de las investigaciones de los sobornos, luego de que el viernes, el ex secretario del radical José Genoud confesara ante el juez Oyarbide cómo se llevó adelante el negociado del soborno.

Resolvió un paquete de medidas entre las cuales figuran la prohibición de salir del país para el ex presidente Fernando De la Rúa, a su ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, a una docena de ex senadores y dos actuales gobernadores que fueron involucrados por el ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto en el escándalo de las coimas en el Senado.

También implantó el secreto de sumario en la investigación para proteger una serie de diligencias que se llevarán a cabo en las próximas horas antes de llamar a indagatoria al ex jefe de Estado y al ex vicepresidente Carlos Chacho Alvarez.

Durante horas el magistrado esperó la famosa «lista» que le habría entregado el senador Emilio Cantarero donde aparecen los nombres de los senadores y los montos de las supuestas coimas que se pagaron para la aprobación de la ley de reforma laboral, que ahora está empeñado en hacer desaparecer el camionero Hugo Moyano.

Según Pontaquarto, en ese papel figuran el «Choclo» Au-gusto Alasino, el «Beto» Alberto Tell, Remo Costanzo, Julio San Millán, el actual gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y Beatriz Raijer. En esa lista también aparecerían mencionados el gobernador de La Pampa, Carlos Verna, y el director del Banco Central, Ricardo Branda, quienes tampoco podrán dejar el país sin previa autorización del juez. Esperaba obtener una agenda telefónica personal que usaba Pontaquarto en la época en la que se pagaron los sobornos. Pero al igual que la lista, nunca llegó a los Tribunales.

• Desconfianza

Aunque la revelación --califi-cada como una «bomba política»- seduce al gobierno, algunos hombres de la Justicia empezaron a desconfiar del sorpresivo «arrepentimiento» de Pontaquarto. El ex secretario parlamentario negó hace tres años su participación en el episodio y de ser el «distribuidor» del dinero como lo sindicaba un anónimo. La causa estuvo presta a quedar cerrada pero -tal como ayer lo admitió Canicoba Corral-la confesión de Pontaquarto «la movió del punto muerto».

El primer juez que lo atendió y que durante más de cinco horas escuchó su relato duda de algunas aseveraciones.

«Cuidado con tomar estas declaraciones como una verdad revelada»
, advirtió el magistrado, quien como conocedor de las actitudes de los «arrepentidos» dijo que Pontaquarto «no tienes actitudes humildes».

Al juez Oyarbide le despertó mucha curiosidad el episodio en que Pontaquarto
«no pudo recordar el diálogo con la persona que le entrega el dinero en la SIDE, no recuerda nada, parece que todo fue en silencio».

Y, sobre todo, le resultó llamativo que su primera confesión haya sido ante la revista «TXT» y no ante la Justicia. Es más, el juez lo había citado para las 17 y recién llegó al juzgado de Oyarbide alrededor de las 19.

Más le extrañó que le pidiera 48 horas para dar la lista de los nombres y se negara a decirle dónde estaba el papel:
«No sé por qué se compromete a aportarlo en 48 horas cuando el viernes yo hubiera obtenido ese papel en el que puede aparecer cualquier nombre», remarcó el juez.

Algunos de los que presenciaron el testimonio comentaron que a Pontaquarto
«no se lo vio nervioso ni temeroso, no parecía que venía a contar un episodio de la gravedad que tiene».

Además, recordaron que «con extraña naturalidad relató que una vez que retiró el di-nero de la Secretaría de Inteligencia «dejó su auto con los 5 millones de dólares en el baúl en el garaje del Congreso y que regresó dos horas después a retirarlo».

Para más sorpresa, los expectantes oyentes rememoraron el momento en que el juez Oyarbide le preguntó: «¿Qué hizo con el maletín donde llevaba el dinero?». «Ah!, a Cantarero le gustó tanto que se lo quedó», le respondió el arrepentido.

• Criterio compartido

Para Canicoba Corral, las declaraciones de Pontaquarto son «verosímiles», un criterio que comparte con el fiscal y aspirante a camarista Eduardo Freiler.

Para este fiscal el testimonio del arrepentido
«está en 80 o 90 por ciento corroborado» en la causa por la investigación del pago de sobornos para la sanción de la ley de reforma laboral.

No es errada la expresión de Freiler: en los pasillos de los Tribunales de Comodoro Py (donde se sabe más que en los despachos de los juzgados) se decía que la declaración de Pontaquarto era
«a medida de la causa» que estuvo a un paso de quedar en el olvido.

Sin embargo, el juez Canicoba Corral sostiene que la confesión sin exculparse del ex secretario resultó «una prueba directa que ahora deberá confirmarse» con las declaraciones de los imputados y testigos. Precisamente, uno de los testigos que deberán declarar ma-ñana es Martín Fraga Mancini, sobrino de Esteban Caselli y secretario del ex senador rionegrino Remo Costanzo, señalado como el posible «segundo arrepentido».

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