El ex rey Zahir Shah prepara su regreso al poder
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Muchos talibanes han apoyado la restauración del Loya Jirga y el regreso del rey, pero no han querido enfrentarse con la línea más dura del movimiento talibán. Esos disidentes están sondeando ahora a miembros del Loya Jirga.
Zahir Shah vive en Roma desde 1973, cuando fue depuesto por un golpe de Estado dirigido por su primo, Mohammed Daud, que proclamó una república y se autonombró presidente de la misma. Durante el reinado de Zahir Shah, Afganistán disfrutó de una paz sin precedentes y la mayoría de afganos recuerdan ese período con gran nostalgia. El rey exiliado pertenece a los Durrani, un clan de la etnia patán que había controlado el país desde 1747.
El ex soberano ha manifestado que no tiene interés en resucitar la monarquía, pero la restauración del Loya Jirga abriría un proceso de elección de un nuevo presidente y un nuevo gobierno con el consenso de los grupos étnicos.
El ex rey reclamó por primera vez la constitución del Loya Jirga en 1993. En noviembre de 1999 formó un comité de exiliados afganos para iniciar el proceso de convocar un Loya Jirga representativo en territorio afgano.
Esa iniciativa es necesaria de forma desesperada en el sur de Afganistán, la zona central de los patanes y de los talibanes. El Frente Unido antitalibán, integrado por grupos étnicos no patanes, representa al norte de Afganistán, pero tiene poco predicamento entre los patanes del sur.
«Las fuerzas estadounidenses no pueden simplemente entrar, hacer su trabajo e irse -dice Hamid Kirzai-. Deben ayudar al pueblo afgano a restaurar su independencia de forma que puedan dotarse de un gobierno que se integre en la comunidad internacional».
El principal problema consiste en que Pakistán se opone con firmeza al Loya Jirga y prefiere seguir manteniendo contactos con los mulás que con la antigua elite afgana. Washington debe intentar asegurarse de que emerja un gobierno afgano de amplia base, en lugar de otro dominado por los mulás de etnia patán.




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