El gobierno nacional se inquietó sobremanera ayer por la ruptura de relaciones que dispuso el PJ, alentado sobre todo por los gobernadores de ese partido. Tanto Fernando de la Rúa como Domingo Cavallo atribuyeron a ese conflicto la desmejora que verificaron los mercados y que se expresó en una suba del riesgopaís, cuyo índice tocó los 1.010 puntos. El problema fue analizado durante el almuerzo del Presidente, a cuya mesa se sentaron Cavallo y los gobernadores radicales Angel Rozas (Chaco) y Pablo Verani (Río Negro). El ministro de Economía se comprometió allí a evitar cualquier crisis provincial en menos de 10 días, enviando a las provincias los fondos adeudados en concepto de programas sociales (por lo menos $ 225 millones). Advirtió que "no pagaré cualquier tasa para eso", lo que dio verosimilitud a la versión de que Cavallo comenzará el lunes a negociar tres bonos para el financiamiento provincial. Si bien las relaciones entre el gobierno y el PJ estuvieron formalmente interrumpidas, hubo infinitos contactos discretos.
La decisión del peronismo de cortar cualquier tipo de contacto con el gobierno nacional inquietó especialmente ayer a la Casa Rosada. Fernando de la Rúa evaluó el nuevo cuadro con dos gobernadores de la UCR durante el almuerzo, que promediaba cuando también Domingo Cavallo se sumó a la mesa. El ministro prometió que antes de 8 días conseguirá una respuesta para cumplir con los fondos adeudados a las administraciones del interior, que suman más de 225 millones de pesos pero el anuncio lo formuló De la Rúa. Eligió para hacerlo una casa del PJ: el sindicato de plásticos, donde se lanzó uno de los planes de competitividad que lleva adelante el gobierno.
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De la Rúa almorzó ayer en la Casa Rosada con los gobernadores de Chaco, Angel Rozas, y de Río Negro, Pablo Verani. Con ellos, que habitualmente mantienen contacto con sus colegas del PJ, analizó la situación general de las provincias. El Presidente se quejó, inicialmente, del mal efecto que produjo en los mercados la noticia de que el gobierno quedaba aislado de la oposición, que dispone de la mayor parte de los recursos institucionales. También dijo que quería resolver el problema pronto, sobre todo por esa circunstancia. Rozas, una vez finalizada la reunión, pediría a los gobernadores del PJ que «reflexionen sobre su postura porque es un vocabulario que no se adecua para estos tiempos de grandes dificultades». Sin embargo, en la intimidad del almuerzo, tanto el chaqueño como Verani le insistieron a De la Rúa en la legitimidad del reclamo provincial y en la dificultad que encuentran varias provincias para afrontar el pago del aguinaldo.
Una vez que Cavallo se sentó a la mesa, manifestó que «este conflicto tenemos que terminarlo cuanto antes porque nos perjudica mucho en la percepción externa». Pero también advirtió que «no puedo salir a pedir plata a cualquier tasa», lo que sirvió para hacer más fuertes las versiones que ayer circularon en varias tesorerías provinciales: que Economía está pensando en negociar, a partir del lunes, la colocación de tres bonos para financiar el rojo provincial y pagar la deuda con el interior.
En la reunión se hizo un listado de las provincias con mayores dificultades, la mayoría de ellas suscripta al fondo fiduciario federal. Entre ellas se mencionó a Jujuy, Tucumán y Formosa. En otro rubro fueron ubicadas, en el comentario de Cavallo delante de De la Rúa, Rozas y Verani, Buenos Aires y Córdoba. En el primer caso se habló de la decisión de Carlos Ruckauf de retrasar durante 15 días el pago del aguinaldo para los 300 mil estatales de la provincia. Ruckauf habló ayer con el Presidente y con el ministro de Economía y les hizo notar el nivel de protestas que habría si no se consigue pagar los sueldos en término para julio.
En Córdoba, la secretaria general de la gobernación y esposa de De la Sota, Olga Riutort, anunció que tampoco allí los estatales cobrarán el sueldo anual complementario con los sueldos de junio. Como en el distrito ya hay protestas de estatales, la funcionaria invitó a los quejosos a viajar a Buenos Aires junto al gobierno nacional.
• Compromiso
A partir de ayer varios funcionarios del gobierno quedaron comprometidos a buscar que el conflicto con el PJ se descomprima. Oficialmente, esa tarea le corresponderá a Chrystian Colombo y Ramón Mestre, quienes ayer no dieron descanso al teléfono buscando un reacercamiento. En el caso de Colombo la urgencia tiene razones adicionales: se había propuesto alcanzar un acuerdo con el PJ y otros sectores políticos y sociales para el 9 de julio. Ese compromiso de apoyo al gobierno aparece ahora desdibujado, por más que Ruckauf le haya hecho un guiño ayer al jefe de Gabinete cuando dijo: «En la medida que haya temas concretos para atender problemas concretos, el diálogo se va a reiniciar pero no queremos una foto sino un acuerdo que garantice reactivación». Es lógico que no hay nadie que confiese mantener un diálogo que no se dirija a resolver nada, por más que ese haya sido el aspecto de las infinitas tratativas que llevó adelante De la Rúa con la oposición desde que llegó al poder. Las declaraciones de Ruckauf se conocieron después de que el gobernador habló con el Presidente y con Cavallo.
Es cierto que en el gobierno se tomó con mucha delicadeza y cautela la suspensión de negociaciones con el PJ. «Esto afecta el nivel de la tasa de interés que tendrán que pagar después las mismas provincias», se quejó el ministro de Economía durante el almuerzo. Sin embargo, en el gobierno se creen ver dos razones para que el ánimo del PJ se crispara tanto. Una, algún exceso verbal de Cavallo prometiendo auxilios imposibles ahora de cumplir. Una versión insistente desde el miércoles habla de compensar a las provincias por los tres puntos de IVA que no se les coparticipan desde que se aumentó la alícuota de ese impuesto, en 1995. La otra causa del enojo es estrictamente electoral: los gobernadores del PJ, piensan con acierto en Olivos, se quisieron curar en salud por cualquier conflicto o estallido provincial que pudiera sobrevenir por dificultades con el pago de salarios. Desde el martes pasado dejaron en claro -y el gobierno parece haberlo admitido ayer- que esos eventuales cortocircuitos se deben a la mora del Tesoro nacional en cumplir sus compromisos.
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