El gobierno volvió a entregar la Ciudad
El fiscal de ejecución penal de La Plata, Marcelo Romero, ordenó a la Policía dejar a cara limpia a los piqueteros encapuchados. Fue hace casi 2 años. Ayer el centro de Buenos Aires volvió a tener esta siniestra imagen que, en su faz humorística, atrae sobremanera a millares de turistas que visitan la Ciudad. Les recuerda las películas norteamericanas sobre el Lejano Oeste. En su faz seria es una burla a la ley. La foto de un documento de cualquier ciudadano no puede ser tomada ni siquiera con anteojos. Pero se puede cerrar 5 horas las calles de la Ciudad y trabar la libertad de circulación impunemente, como sucedió ayer, y con capuchas ocultando los rostros mientras en la mano se llevan amenazantes palos. ¿En que país serio admitirían esto? Ocultar el rostro antilegal y antidemocráticamente sirve para mucho. Por ejemplo, se puede romper parte del frente del edificio Kavanagh, como sucedió hace pocos días, o destruir escaparates en Mar del Plata durante la Cumbre de Presidentes y seguir haciéndolo porque no hay identificación. El gobierno persiste en no poner orden y entregar rutas, calles o ciudades -la reciente santacruceña Las Heras antes, la Capital Federal ayer- aun cuando puede hacerlo sin violencia pero con autoridad. Teme exageradamente a concentraciones de gente, aunque sean mínimas como las habituales de la ultraizquierda. Los sectores del país auscultan esta debilidad y toman calles o subtes. Ideológicamente nadie se vuelve marxista, trotskista, maoísta o ultraizquierda de cualquier signo por presenciar demostraciones callejeras de fuerza. Pero se hacen por adiestramiento y para amedrentar. Lamentablemente lo logran.
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La inclusión en los programas de capacitación no sólo significa la formación laboral para el desocupado, sino que implica un aumento de 75 pesosa los 150 pesos mensuales que los desempleados perciben por el Plan Jefas y Jefes, creado en 2002 por el entonces presidente Eduardo Duhalde.
La protesta frente al Obelisco formó parte de una denominada Jornada Nacional de Lucha que incluyó movilizaciones y actos en Entre Ríos, Jujuy, Río Negro, Salta y Tucumán para reclamar un «aumento a 400 pesos de los planes para desocupados, blanqueo del trabajo en negro y plan masivo de obras públicas y viviendas populares». La convocatoria fue impulsada por las organizaciones de desocupados opositoras, entre las que se encuentran la Corriente Clasista y Combativa (CCC), el Frente de Trabajadores Combativos, el Frente Popular Darío Santillán, el MST-Teresa Vive y el Polo Obrero, entre otras.
La protesta en la zona del Obelisco, donde el tránsito estuvo cortado desde el mediodía hasta las 17.00, fue custodiada por unos 50 miembros de la Guardia de Infantería y otros 200 policías de calle, que se desplegaron en la Plaza de la República y por la avenida Corrientes hasta Esmeralda.
Si bien los desocupados no continuaron la protesta, anunciaron que volverán a realizar medidas de fuerza en los próximos días, que incluirán una movilización de la Juventud de la CCC «en todo el país» para reclamar programas específicos para los jóvenes.




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