1 de octubre 2001 - 00:00

El ocaso de otra comisión absurda

La acusación de Elisa Carrió contra Domingo Cavallo sobre una cuenta en sociedad con el banquero David Mulford motivó un desbande interno dentro de la comisión investigadora de lavado de dinero. Es cierto que la acusación forma parte también del famoso preinforme sobre lavado que la comisión se encuentra revisando y corrigiendo desde hace tiempo, después de que fuera presentado por Carrió en una conferencia de prensa con la firma de sólo 4 integrantes. Por eso, la veracidad o no de la prueba vuelve a poner sobre el tapete una cantidad de documentos y acusaciones que hasta ahora los diputados del PJ y la UCR aceptaban a regañadientes bajo la promesa de Carrió de aportar a futuro la verificación correspondiente. La famosa frase que la diputada repite en las reuniones: «Yo lo sé y no puedo mostrar las pruebas por una cuestión de seguridad para ustedes» ahora vuelve a ponerse en duda entre el resto de los legisladores. La campaña electoral y la poca voluntad de debatir públicamente con Carrió del resto de los diputados integrantes de la comisión -sólo por una cuestión de imagen; no quieren aparecer atacando a la legisladora-hicieron que hasta ahora no saliera a la luz una situación interna de ese cuerpo que amenaza con terminar con las investigaciones. En privado, algunos diputados de la Comisión de Lavado reconocen que haber metido a Cavallo en medio de las acusaciones fue un error estratégico para Carrió. «Una cosa es tirarse contra un empresario que duda en atacar a la comisión por esta cuestión de miedo que se instaló. Pero ahora es Cavallo el que va por más, y conociéndolo a 'Mingo', no va a parar», dicen.
Las denuncias presentadas contra la comisión, pidiendo rectificación de las acusaciones incluidas en el preinforme de lavado, o bien, aportando datos que corrigen el rumbo de la investigación, ya suman 310, un número que se incrementó silenciosamente durante el último mes, quizá por la misma causa antes aludida: no son muchos los dispuestos a polemizar abiertamente con la mediática jefa de la comisión. A todo esto se suma que la investigadora hace ya dos semanas que no se reúne. El martes pasado, Carrió no concurrió a la comisión por estar en el interior del país de campaña. En su lugar, lo hizo un grupo de diputados que labró un acta dejando constancia de la realización del encuentro, salvo que olvidaron tomar en cuenta que el cierre del acta tenía fijada una hora que distaba sólo 16 minutos del inicio de la reunión. Ese día, apareció en las oficinas de la comisión de lavado el mendocino Gustavo Gutiérrez, que había estado ausente de los encuentros por tres sesiones, disgustado por la marcha de algunos puntos de la investigación, pero que tampoco quiere enemistarse abiertamente con Carrió.

Hasta ahora, la revisión del preinforme anda por el punto 7 o por el punto 9, de acuerdo con la fuente que se consulte. Es decir, no está claro si en la actualidad se encuentran investigando dinero oculto proveniente de sobornos, en particular, el caso de la sanción de la ley de patentes, o la utilización de sociedades comerciales uruguayas para el lavado de activos.

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