Los socios del Estado en Papel Prensa realizan juego alternante. El monopolio «Clarín» tras un feroz oficialismo ahora juega temporariamente de opositor. Por ejemplo hace una semana viene insistiendo con los «sobresueldos», un tema que distrae a la opinión pública pero que no es conveniente para el gobierno, que insiste en que sus ministros y funcionarios vivían hasta hace diez meses con apenas $ 3.000 por mes y ahora con $ 6.000, algo igualmente absurdo. Además podría ayudar a removerse el tema fondos de la SIDE. Es cierto que «Clarín» aprovechó el tema para atacar a José Luis Manzano que con Daniel Vila y Raúl Moneta se le están oponiendo -bien por cierto- a su propósito de monopolizar también la televisión por cable.
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También se dice que el monopolio de las familias Magnetto-Noble no tiene satisfacción en uno de esos periódicos actos de robo de fondos públicos, como cuando Eduardo Duhalde y Carlos Ruckauf, que tenían dominio pleno de la provincia de Buenos Aires, le otorgaron 75 millones de dólares vía el oficial banco Provincia por la compra de 18% de un Web site de Internet que, en el total accionario, y no una parte, no valía ni 10% de ese monto que le derivaron. La versión es que presiona para que el gobierno de Felipe Solá le «haga alguna otra compra» tan beneficiosa. Lo cierto es que en su plan de molestar al gobierno ayer tituló «Las diferencias con Brasil no se superaron», algo que es cierto pero contrario a la versión que quería imponer la Casa Rosada a los diarios, sabiendo que luego lo repiten radios y televisoras.
Lo curioso es que el otro socio del gobierno en Papel Prensa, «La Nación», se despachó ayer con un artículo «Kirchner y Lula otra vez en sintonía» para no dejar sin apoyo de prensa al gobierno. Además «La Nación» venía de titular espectacularmente su tapa, cuando hace unos días sustituyó a «Clarín» en el apoyo: «Ya trabajan 350.000 beneficiarios del Plan Jefes», noticia que tenía no menos de 10 días de publicada por la prensa. Pero lo peor es cuando ayer tituló un artículo «Kirchner y Lula, otra vez en sintonía», totalmente opuesto al resultado real de la visita presidencial a Brasil. Inclusive admite que hablaron una hora, 40 minutos de fútbol. El resto de la prensa argentina -incluido este diario- informó que los empresarios locales que volvieron decepcionados y toda la brasileña dijeron la verdad, que nada prosperó en la reunión de Brasilia entre ambos vecinos.
El poderoso diario «Folha» de San Pablo incluyó la foto superior en su tapa como un hallazgo técnico por la forma alargada en que se reflejó la nariz del mandatario argentino. ¿Por pingüino o por Pinocho se usó esa foto? El otro gran diario brasileño, «O Globo» de Rio de Janeiro, tituló: «Kirchner abandonó la reunión sin presentar explicación». Además lo muestra con los ojos cerrados y como dormitando en una foto, y en otra con la cabeza baja como apoyándola en un brazo durante las deliberaciones. El propio presidente tuvo que aclarar que fue un descuido no haber aplaudido al final el discurso de otro jefe de Estado.
Decididamente Brasil no quiere a Néstor Kirchner. En realidad es una reacción bastante generalizada en el exterior que sólo tendría como atenuante, según una versión, que sus actitudes nada diplomáticas no tienen por objeto zaherir a sus invitantes sino la misma razón por la cual no sobrelleva físicamente reuniones alargadas y se va a la residencia de Olivos a veces para dormir una hora de siesta.
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