22 de enero 2001 - 00:00

El Papa nombró cardenales a otros dos obispos argentinos

El Colegio de Cardenales del Vaticano contará a partir del 21 de febrero con dos nuevas púrpuras argentinas. El papa Juan Pablo II anunció ayer en el Vaticano, en la plegaria del Angelus, el nombramiento de 37 nuevos cardenales durante el consistorio que tendrá lugar el mes próximo. Entre ellos se encuentran, tal como anticipó este diario, los argentinos Jorge Bergoglio (64), arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, y Jorge Mejía (78), bibliotecario y archivista de la Santa Sede.

Desde el punto de vista político, implica continuar en equilibrio respecto de las líneas internas locales. Mientras que con Mejía se ven satisfechas las expectativas del progreso ideológico del club de San Isidro (monseñores Jorge Casaretto, Justo Oscar Laguna y Emilio Bianchi Di Cárcano, entre los más connotados), la de Bergoglio da respuesta al sector mayoritario del Episcopado, que en su momento se encolumnó tras el cardenal Antonio Quarracino y hoy está representado, además de Bergoglio, por arzobispos como Eduardo Mirás, Héctor Aguer y Rubén Di Monte.

Fernando de la Rúa
se comunicó ayer con Bergoglio y Mejía para felicitarlos por la designación que honra al país y a la Iglesia en la Argentina, según informó por la tarde el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, que en su última visita a Roma fue recibido por Juan Pablo II en su biblioteca privada.

Cercanía

Bergoglio, por su parte, afirmó: «Ser cardenal es una cercanía mayor con el papa, colaborando en el servicio de la Iglesia Universal. Estoy absolutamente seguro de que se trata de una especial consideración y cariño hacia la sede de Buenos Aires». El arzobispo de Buenos Aires agregó: «Todavía recuerdo la voz vibrante y alentadora de Juan Pablo II durante su última visita: 'Argentina, levántate'». Bergoglio reiteró su pedido «al Pueblo de Dios para que recen por él».

Entre los elegidos de América Latina figuran los arzobispos de Tegucigalpa, Caracas, Bogotá, Santiago de Chile, Bahía (Brasil), Lima y Quito.

Con estos nuevos nombramientos, el colegio cardenalicio estará integrado por 178 miembros, de los cuales 128, por tener menos de 80 años, serán electores en caso de que haya un cónclave para la elección de un nuevo papa. Uno de ellos, el jesuita italiano Roberto Tucci, cumplirá 80 años el 21 de abril. A partir de esa fecha, dejará de ser elector. Esta es la razón por la que los cardenales argentinos Juan Carlos Aramburu y Raúl Francisco Primatesta no participarán ya de una nueva elección del papa.

Este consistorio batirá todos los récords de creación de cardenales.
El récord anterior fue el nombramiento de 33 cardenales en 1969 por el papa Paulo VI.

El Papa anunció, igualmente, que tenía la intención, en el próximo consistorio, de revelar los nombres de los cardenales nombrados
«in pectore» (en el corazón), es decir, en secreto por razones de seguridad o políticas. Juan Pablo II había nombrado dos cardenales «invisibles» durante el último consistorio en 1998.

Dichos cardenales podrían ser los prelados de
«la Iglesia subterránea», como en China, donde los eclesiásticos que pertenecen a la Curia ro-mana están demasiado comprometidos para acceder a la púrpura cardenalicia. No son electores hasta que el Papa no revela su nombre.

Según una regla establecida por Paulo VI, el número de electores del papa debe ser de 120
. El papa Juan Pablo II pasó por alto esta regla al designar a 8 más, o 9, si se tiene en cuenta la edad de monseñor Tucci.

El próximo consistorio, que debe llevarse a cabo en la basílica de San Pedro del Vaticano, será el octavo convocado por Juan Pablo II desde que comenzó su pontificado en 1978.

Durante los 7 consistorios precedentes, el Papa nombró a 157 cardenales, de manera que el colegio cardenalicio puede decirse que está integrado en su mayoría por sacerdotes que alcanzaron la púrpura con Juan Pablo II.

Significado

Después del título de papa, el de mayor dignidad en la Iglesia Católica es el de cardenal, que comenzó a ser reconocido durante el pontificado de Silvestre I (314-335). El término viene de la palabra la-tina «cardo», que equivale a bisagra, gozne o quicio, sobre el que gira una puerta o ventana. Desde el papa Nicolás II en 1059 y gradualmente hasta 1438 con el papa Eugenio IV, el título fue adquiriendo mayor prestigio.

El Colegio de Cardenales fue instituido en su forma actual en 1150. Cuenta con un decano -el obispo de Ostia-y un camarlengo, que administra los bienes de la Iglesia cuando la Santa Sede está vacante.
Desde el año 1059, los cardenales han sido los únicos electores del papa, a quien eligen en cónclave. A los cardenales se les pide que presenten su dimisión cuando cumplen 75 años. Aquellos que tienen más de 80 no pueden ser miembros de las oficinas de la Curia Romana o de cualquier otro organismo o dicasterio de la Santa Sede. Tampoco pueden participar de la elección del papa.

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