3 de enero 2001 - 00:00

El PI ampara a los cismáticos del Frepaso

Los rebeldes del Frepaso, encabezados por la sindicalista Alicia Castro, se reunirán el mes que viene para discutir seriamente sobre la posibilidad de romper con Carlos Chacho Alvarez y presentar boletas por afuera de la Alianza en las elecciones de octubre.

Todavía no acordaron si deliberarán en el gremio de azafatas, que capitanea la Castro, en algún despacho del Congreso o en la oficina de asuntos ecológicos que inauguró el diputado Jorge Giles, a la que risueñamente bautizaron la Casa de Enfrente, en alusión al búnker de Alvarez, la Casa del Frente.

La Castro, Giles y los demás legisladores nacionales -Marcela Bordenave (viuda de Germán Abdala), la ex peronista Graciela Ocaña, Gustavo Cardesa (jefe del PI), los ceteristas Eduardo Macaluse y Elsa Quiroz, el entrerriano Federico Soñez y el abogado de los derechos humanos Ramón Torres Molina- vienen lucubrando la forma de seguir los pasos del socialista Alfredo Bravo, quien abandonó la bancada aliancista en octubre junto a Jorge Rivas y Héctor Polino.

Aunque se identifican con las críticas al gobierno, los frepasistas guardan una leve esperanza de que -cuando decidan emigrar-termine acompañándoles el mismo Alvarez y, por eso, se mueven despacio.

Aliento

El pataleo generalizado desde Chacho para abajo contra el decreto de reforma previsional (ver nota aparte) alienta las expectativas de quienes esperan un éxodo masivo. No descartan, por otra parte, engrosar sus filas con algunos diputados que fluctúan en los márgenes, como el quilmeño Alfredo Villalba, y ejercer mayor presión sobre el vice renunciante.

Este «grupo de los 8» modelo 2001 que le salió al líder del original todavía resiste en el oficialismo, aunque funciona con actitud opositora. La Castro es la única que, indefectiblemente, parece dispuesta a marcharse en el corto plazo. Su situación se tornó insostenible desde que votó en sintonía con el PJ la mayoría de las modificaciones al presupuesto que se incorporaron en el Senado.

En esa sesión, el santacruceño
Rafael Flores, a quien no puede catalogarse de chachista ortodoxo, le propuso que abandonara el Frepaso y se fuera al justicialismo. Ligada al gremio de aeronavegantes, mantiene lazos fluidos con Hugo Moyano en la CGT extraoficial. El camio-nero coquetea con Carlos Ruckauf, alejado de su pasado no tan lejano de protestas del brazo de Chacho.

La sindicalista está urgida no sólo por cuestiones ideológicas. El 10 de diciembre caduca su mandato y tiene chances inexistentes de regresar con la escudería Alianza o Frepaso. Es la misma causa que anima a otros integrantes del ala díscola, por caso,
Cardesa, Giles, Soñez y Torres Molina, cuya fecha de vencimiento en las bancas coincide con la de Castro.

Como la falta de disciplina los ha marginado de las decisiones importantes en el Frente,
tampoco están en condiciones de aspirar a conservar los fueros más allá de esta temporada. Desde que Alvarez delegó en Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero, José Vittar y Rodolfo Rodil la negociación de candidaturas, quedaron desilusionados por completo.

Evidentemente, el enfrentamiento de los
rebeldes con Fernando de la Rúa los puso en la vereda opuesta a Alessandro, quien por su condición de jefe de bloque debía mantener alineado al frepasismo. Es decir que Castro y compañía chocaron, a puertas cerradas, con el alter ego de Alvarez -encargado de reprimirlos-, antes que con la Casa Rosada. Y eso es algo que resulta difícil de olvidar para ambas partes.

Frente a ese panorama,
Cardesa ya desempolvó el sello del Partido Intransigente, que todavía cuenta con personería nacional. Curio-samente, es la misma agrupación que le dio plafón electoral al ex vicepresidente cuando incursionó tras su eyección del peronismo, en los '90.

En ese sentido,
Cardesa y los demás bonaerenses que concluyen funciones en Diputados (Giles, Torres Molina y la propia Castro) no tendrían dificultades para postularse, aunque nadie les garantiza una buena performance. La nominación del cura de Quilmes Luis Farinello (Polo Social) puede retacearles posibles votos de disconformes con la Alianza. Lo mismo su-cede con el socialista Rivas, casi seguro pretendiente a la reelección por la «entente» del PSD y la radical Elisa Carrió.

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