Los apoderados de las tres listas que llevan candidatos presidenciales peronistas aprobaron ayer las boletas que serán usadas para votar el próximo domingo 27 de abril. Las papeletas con las fórmulas Carlos Menem-Juan Carlos Romero (Frente por la Lealtad), Adolfo Rodríguez SaáMelchor Posse (Frente Movimiento Popular) y Néstor Rodríguez Saá-Daniel Scioli (Frente para la Victoria) fueron aprobadas por los representantes de cada una de ellas. No fue éste el único acuerdo alcanzado por las escuderías peronistas rivales. Anoche presentaron a la Junta Electoral Nacional un pedido para unificar la audiencia de oficialización definitiva de las boletas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin embargo, la de ayer no se trató de la audiencia judicial de rigor en estos casos, que deberá realizarse más adelante, con la presencia de los apoderados de todos los partidos y alianzas inscriptos. El encuentro se verificó en el local del Consejo Nacional del PJ, en la calle Matheu, celosamente supervisado por el veedor judicial designado por la jueza electoral María Servini de Cubría,Ramón Ruiz. El propósito de este encuentro fue evitar el bochorno de un eventual disenso ante el resto de la competencia política. Casi milagrosamente, no hubo objeciones. La boleta de Menem-Romero no tiene ninguna inscripción ni símbolo, salvo el número y nombre de la alianza. A la que identifica a Kirchner-Scioli, a esos datos, se le agregó una pequeña bandera argentina. Y por último, en la de Rodríguez Saá-Posse se incluyó una suerte de pequeño muñequito que saluda con los brazos abiertos, sin que se distinga de qué o quién se trata. Menos aún el día de los comicios en el cuarto oscuro, donde los ciudadanos tratan de cumplir rápido con su obligación cívica, perdiendo el menor tiempo posible.
Luis Giacosa por Menem; Hernán Díaz y Elio Rebot por Kirchner; y Carlos Sergnese por Rodríguez Saá, además del siempre omnipresente Jorge Landau, apoderado del PJ nacional y hombre de absoluta confianza de Eduardo Duhalde, estamparon sus firmas al pie de las boletas, manifestando su conformidad con los modelos impresos presentados. Mientras observaba, vigilante, Ruiz. Esto significó que no habrá objeciones cuando se convoque a la audiencia final.
Pero, no obstante esta calma, también se planteó la necesidad de reclamar a la máxima instancia jurídico-electoral -la Junta Nacional Electoral que integran, además de Servini, los jueces que presiden la Cámara Nacional del fuero y la Civil y Comercial-, que no se convoquen audiencias en cada provincia. Una instancia normal y obligatoria cuando se eligen en forma simultánea los aspirantes a diputados nacionales. O a senadores nacionales. No en este caso, donde la simultaneidad con esa categoría provincial sólo tendrá lugar en La Rioja, San Luis y Santiago del Estero. Es decir, que en los 21 distritos restantes sólo se votará, en forma directa, para presidente y vice de la Nación tal como lo ordena la nueva Constitución aprobada en 1994. De allí que este pedido para una única audiencia con todos los apoderados se haya presentado anoche, como una forma de contribuir a la economía procesal, bromeaban estos apoderados de listas rivales entre risas, menos contaminados en el enfrentamiento político que sus mandantes.
Dejá tu comentario