El 20 de abril, el presidente almorzó con Leopoldo Galtieri. A la salida habló con el periodismo de la Casa Rosada y, ante una pregunta, declaró respecto del presente momento que "acá hay un cambio de hombres con definidas y distintas personalidades. No hay cambio de filosofía económica ni desviación de los objetivos por el proceso de marzo de 1976. De haber sido lo contrario, estoy seguro de que el señor presidente de la Nación hubiera renunciado o la junta militar le hubiera solicitado la renuncia". El analista dominical de "Clarín", Joaquín Morales Solá, explicó la frase: "Demasiado voltaje para un clima sensibilizado, aunque luego se explicaría que esas declaraciones no tenían otra intención que la de graficar la unión de criterios existente entre la junta y el presidente". 91 La realidad demostraba otra cosa: unos párrafos más abajo de la misma columna, tuvo que explicar a la "familia militar" por qué Viola designaba al santiagueño Omar Vaquir como asesor en cuestiones de Medio Oriente, al margen de la Cancillería, y que en el pasado no había sido "lopezrreguista", sino todo lo contrario. Por si había dudas, sobre la relación de sujeción del presidente a la junta, el jefe del Cuerpo III, Cristino Nicolaides, fue mas claro aún: "La junta militar es la que tiene el poder militar y político de la República". La exposición del jefe militar con asiento en Córdoba fue escuchada pacientemente por numerosos dirigentes políticos y alguno que otro sindicalista. En un momento formuló una nueva interpretación de la historia universal, al sostener que "en este momento en que el monstruo marxista se lanza sobre el mundo, lo encuentra débil, inerme. Por eso todos debemos producir una reacción" y luego agregó: "Una lucha de todos... de ser o no ser como Nación", "debemos pensar que hay una acción comunistamarxista internacional que desde 500 años antes de Cristo tiene vigencia en el mundo y que gravita en el mundo". 92
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