Los nuevos senadores ya armaron la primera rebelión doméstica en el bloque PJ. Por un lado, hubo en la bancada oficialista en las últimas 48 horas una fuerte presión para derogar la reforma laboral, sospechada de haber sido producto de supuestas coimas. Desde Casa de Gobierno, se desactivó esta carga, liderada, entre otros, por la ultraduhaldista Mabel Müller.
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Sin embargo, no fue la única discusión de tono subido, a una semana del recambio de un tercio de integrantes de la Cámara alta (24 sobre 72). Varios debutantes, encabezados por Ramón Saadi, se abalanzaron sobre las autoridades de bloque para reclamar por cuestiones muy de entrecasa, pero clave en materia de contratos, otras designaciones, dependencias, viajes, viáticos y hasta partidas presupuestarias, el reparto de comisiones parlamentarias para la temporada 2004.
De las 24 comisiones permanentes, sólo se constituyeron 2, Asuntos Constitucionales y Presupuesto y Hacienda, de las cuales se hicieron cargo Cristina Fernández de Kirchner (reelecta en el cargo que ocupa desde diciembre de 2001) y Jorge Milton Capitanich (PJ-Chaco) que mudó de Coparticipación Federal al trono que hegemonizó en los últimos años el pampeano Carlos Verna, hasta su consagración en la gobernación.
Los nuevos legisladores peronistas, salvo excepciones como el mendocino Celso Jaq ue, quedaron afuera de este reparto de menos de 10% del total de dependencias, razón por la cual exigieron que se armaran las demás comisiones. «Yo soy una militante y respeto a los que tienen una trayectoria en el Senado de la Nación», comenzó Silvia Gallego (La Pampa) que arribó en compañía de Rubén Marín a la banca. «Pero me parece que nos están faltando el respeto a nosotros, que queremos plantear en qué áreas nos gustaría trabajar», avanzó sin ocultar su malestar la dama. «Pichetto, me parece que tenemos que discutir la conformación de las comisiones ya mismo», arengó Gallego en busca de aliados que forzaran un debate interno.
El jefe del bloque, Miguel Angel Pichetto, contuvo a Gallego con amabilidad, pero sin crear falsas expectativas. «Eso podemos hablarlo en otro momento; lo que tiene que quedar en claro es que todos debemos pagar un derecho de piso. A mí me tocó pasar por una situación similar cuando llegué a la Cámara de Diputados de la Nación desde mi provincia», simuló consolar a los recién estrenados con su experiencia personal. Gallego aceptó la respuesta, entre otras cosas, porque no hubo eco de otros senadores entrantes (la mayoría están sobre aviso de cómo se maneja el bloque oficialista). La delegada pampeana se caracteriza por su personalidad. En su distrito, se hizo conocida por haber presentado un proyecto para habilitar la unión civil entre homosexuales, algo similar a lo que se autorizó en territorio porteño, aunque en aquella provincia no hubo marchas de gays y lesbianas que demandaran el reconocimiento legal al matrimonio entre personas del mismo sexo.
El único que se plegó al petitorio fue el catamarqueño Saadi. «No puede ser que las presidencias de comisiones, y sus composiciones, no se discutan acá», se encrespó el comprovinciano de Luis Barrionuevo.
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