El viaje de Kirchner impone un recreo en interna del PJ
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Fiebre del sábado a la tarde: en San Justo, Chiche Duhalde habló ante 7 mil militantes junto
con, entre otros, Alfredo Atanasof (oculto) y el intendente Baldomero Alvarez. En Mar del Plata,
Felipe Solá convocó a la misma cantidad. En la foto, junto al intendente de Campana, Jorge
Varela, y al senador provincial Juan Amondarain.
• Pero lo más áspero para el duhaldismo está bajo la superficie: el debate silencioso y crudo entre sus dirigentes. Como nunca, esta semana, se confrontó con Kirchner y se dejó planteada la posibilidad de un conflicto de alta intensidad con la Casa Rosada. Para la mayoría es un pésimo negocio. «No podemos pelearnos con Felipe y con Kirchner: sería una derrota segura», dicen desde el ala autodenominada «racional», donde se expresa una máxima: «Con Solá no hay arreglo posible; con Kirchner no debe ser posible la guerra».
• En ese altar comulgan, con matices pero un criterio general compartido, el grueso de los intendentes del duhaldismo del conurbano -desde Julio Pereyra, de Florencio Varela, hasta Jorge Rossi, de Lomas de Zamora: todos necesitan de la billetera de Kirchner para sobrevivir-, el jefe del PJ, José María Díaz Bancalari, su segundo Hugo Curto, y un abanico de legisladores y dirigentes que barre desde Juan José Alvarez hasta Julián Domínguez. Son los pactistas; los que creen que no es negocio un conflicto con Kirchner aunque saben que «no será barato» un eventual pacto con la Casa Rosada. Tienen, a su vez, «amigos» en el gobierno que les transmiten que Kirchner es partidario de una negociación, no de un enfrentamiento.
• Ninguno lo dice ni lo dirá en público por temor a que el duhaldismo «hard» le haga un tatuaje en la frente con la palabra «traidor». Pero esta semana, juntos o por separado, varios duhaldistas le llevarán este mensaje a su jefe. «Nadie se va a ir de tu lado, pero tampoco nos podés arrastrar al degüello», ensayan la frase ante el espejo. Son quienes tacharon el «operativo Duhalde senador» que brotó de la sesera y los labios de los «hard». Sólo hay que rastrear el archivo y detectar alaridos y silencios para saber quién es quién en el Planeta Duhalde. Baldomero «Cacho» Alvarez y Eduardo Camaño fueron quienes propusieron la aventura que luego, madrugadores Mabel Müller, Daniel «Chicho» Basile y Graciela Camaño regaron por la radio. El resto, en general, se cosió la boca.
• Eso sí, los pactistas no mezquinan un forcejeo con Solá ante quien fijan un punto de no retorno. Y hasta impulsan una batalla que consideran imprescindible y saludable para su espacio.«Solá se dedicó a ser puntero de un sector y se olvidó de ser el gobernador de todos los bonaerenses» martilló un bonaerense que, mientras alienta un entendimiento con Kirchner, promueve una guerra total con Solá. Así y todo, entienden que el ruido de la interna debe amortiguarse porque el mayor beneficiado de la amenaza de fractura entre Duhalde y Kirchner es el gobernador.
• Solá, en tanto, tras machacar con sus maldiciones sobre Duhalde desde Mar del Plata, dice que volverá a enfocarse en la «vida diaria»: su tarea como gobernador. Al punto que hoy no participará de un acto en la Casa Rosada con Kirchner y en su lugar enviará a Florencio Randazzo, el principal agitador de la cruzada anti-Duhalde. Lo hará para volver a definir una agenda ligada íntegramente a la gestión que muestra algunos indicadores adversos y que, por la inmensidad de la provincia, siempre ofrece puntos frágiles y calientes.
• Pero el gobernador no dejará de colectar -o intentar- apoyos. Festejó la presencia de Sergio «Chino» Villordo en Mar del Plata, más allá de que esa asistencia debe rastrearse en las gestiones de Albero Balestrini y en la presión que, en el Concejo Deliberante de Quilmes, aplica Eduardo Camaño contra Villordo (la crisis lo ha hecho designar como jefe de Gabinete al «anibalista» -por Fernández- Daniel Gurzi, proviene de la intervención Lanusse en Santiago del Estero). Además, no debe desligarse de los movimientos que en los últimos días hizo Aníbal Fernández, histórico protector o aliado del «Chino», en apoyo a la candidatura de Cristina. Solá también celebró la adhesión que envió Mario Ishii, de José C. Paz. Ambos, Villordo e Ishii figuran en la lista de intendentes amigos que tiene Kirchner en su oficina.
• La búsqueda de aliados que continuará Solá tiene un horizonte: el 7 de mayo, al cumplirse otro aniversario del nacimiento de Eva Perón, el gobernador asistirá a Los Toldos, ciudad natal de Evita para participar del homenaje. El intendente local es Juan Carlos Bartoletti, un ex duhaldista que rompió la barrera del sonido y se remixó como felipista. Para ese día, se prepara un show con un condimento pretensioso pero inoportuno: anunciar la decisión de competir por fuera del PJ ortodoxo aclarando que eso no implica dejar de lado su pertenencia al peronismo y la defensa y vindicación de sus principios esenciales.




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