11 de abril 2005 - 00:00

El viaje de Kirchner impone un recreo en interna del PJ

Fiebre del sábado a la tarde: en San Justo, Chiche Duhalde habló ante 7 mil militantes juntocon, entre otros, Alfredo Atanasof (oculto) y el intendente Baldomero Alvarez. En Mar del Plata,Felipe Solá convocó a la misma cantidad. En la foto, junto al intendente de Campana, JorgeVarela, y al senador provincial Juan Amondarain.
Fiebre del sábado a la tarde: en San Justo, Chiche Duhalde habló ante 7 mil militantes junto con, entre otros, Alfredo Atanasof (oculto) y el intendente Baldomero Alvarez. En Mar del Plata, Felipe Solá convocó a la misma cantidad. En la foto, junto al intendente de Campana, Jorge Varela, y al senador provincial Juan Amondarain.
Como mundos paralelos, cada uno expuso sus armas y su Biblia: Felipe Solá en Mar del Plata; el duhaldismo, con Chiche al frente, en La Matanza. Pero de esa cima furiosa, el PJ bonaerense empezó a deslizarse, suave, hacia un recreo impuesto por el viaje de Néstor Kirchner a Alemania.

A su modo, y por motivos diferentes, ambos -duhaldistas y felipistas- necesitan ese impasse. Unos, los leales a Eduardo Duhalde, para reordenar su táctica tras una semana repleta de tropiezos. Los otros, Solá y los suyos, para volver a poner el ojo en lo mundano: la gestión.

Es, sin embargo, una tregua temporal, atípica -porque no fue convenida entre las partes- y, por lo tanto, frágil. De hecho, desde tarimas lejanas, el sábado cruzaron blasfemias y retos, apostaron sus ejércitos y relataron la versión de la historia que los tiene como ganadores.

• Urgencias

Pero, desde ayer, felipistas y duhaldistas se zambulleron en otras urgencias. A continuación, lo que planean, pretenden y dicen en cada uno de los campamentos del PJ bonaerense:

• Para Duhalde, que volvió a la Argentina y tiene agendada citas para hoy y mañana, la que pasó fue una semana trágica. Su amenaza de ser candidato duró 72 horas y desató una respuesta brutal de la Casa Rosada: otro floreo de la candidatura de Cristina Fernández. Luego patinó con la teoría de las dos boletas por el PJ, que negó al rato de pronunciarla. El café con Menem, en Roma -más allá de que no sólo nadie cuestionó, sino que hasta hubo elogios, que los Bush, padre e hijo, y Bill Clinton se muestren juntos- le acarreó otro sablazo crítico.

• Pero lo más áspero para el duhaldismo está bajo la superficie: el debate silencioso y crudo entre sus dirigentes. Como nunca, esta semana, se confrontó con
Kirchner y se dejó planteada la posibilidad de un conflicto de alta intensidad con la Casa Rosada. Para la mayoría es un pésimo negocio. «No podemos pelearnos con Felipe y con Kirchner: sería una derrota segura», dicen desde el ala autodenominada «racional», donde se expresa una máxima: «Con Solá no hay arreglo posible; con Kirchner no debe ser posible la guerra».

• En ese altar comulgan, con matices pero un criterio general compartido, el grueso de los intendentes del duhaldismo del conurbano -desde Julio Pereyra, de Florencio Varela, hasta Jorge Rossi, de Lomas de Zamora: todos necesitan de la billetera de Kirchner para sobrevivir-, el jefe del PJ, José María Díaz Bancalari, su segundo Hugo Curto, y un abanico de legisladores y dirigentes que barre desde Juan José Alvarez hasta Julián Domínguez. Son los pactistas; los que creen que no es negocio un conflicto con Kirchner aunque saben que «no será barato» un eventual pacto con la Casa Rosada. Tienen, a su vez, «amigos» en el gobierno que les transmiten que Kirchner es partidario de una negociación, no de un enfrentamiento.

• Ninguno lo dice ni lo dirá en público por temor a que el duhaldismo «hard» le haga un tatuaje en la frente con la palabra «traidor». Pero esta semana, juntos o por separado, varios duhaldistas le llevarán este mensaje a su jefe.
«Nadie se va a ir de tu lado, pero tampoco nos podés arrastrar al degüello», ensayan la frase ante el espejo. Son quienes tacharon el «operativo Duhalde senador» que brotó de la sesera y los labios de los «hard». Sólo hay que rastrear el archivo y detectar alaridos y silencios para saber quién es quién en el Planeta Duhalde. Baldomero «Cacho» Alvarez y Eduardo Camaño fueron quienes propusieron la aventura que luego, madrugadores Mabel Müller, Daniel «Chicho» Basile y Graciela Camaño regaron por la radio. El resto, en general, se cosió la boca.

• Eso sí, los pactistas no mezquinan un forcejeo con
Solá ante quien fijan un punto de no retorno. Y hasta impulsan una batalla que consideran imprescindible y saludable para su espacio.«Solá se dedicó a ser puntero de un sector y se olvidó de ser el gobernador de todos los bonaerenses» martilló un bonaerense que, mientras alienta un entendimiento con Kirchner, promueve una guerra total con Solá. Así y todo, entienden que el ruido de la interna debe amortiguarse porque el mayor beneficiado de la amenaza de fractura entre Duhalde y Kirchner es el gobernador.

• Solá, en tanto, tras machacar con sus maldiciones sobre Duhalde desde Mar del Plata, dice que volverá a enfocarse en la «vida diaria»: su tarea como gobernador. Al punto que hoy no participará de un acto en la Casa Rosada con Kirchner y en su lugar enviará a Florencio Randazzo, el principal agitador de la cruzada anti-Duhalde. Lo hará para volver a definir una agenda ligada íntegramente a la gestión que muestra algunos indicadores adversos y que, por la inmensidad de la provincia, siempre ofrece puntos frágiles y calientes.

• Pero el gobernador no dejará de colectar -o intentar- apoyos. Festejó la presencia de
Sergio «Chino» Villordo en Mar del Plata, más allá de que esa asistencia debe rastrearse en las gestiones de Albero Balestrini y en la presión que, en el Concejo Deliberante de Quilmes, aplica Eduardo Camaño contra Villordo (la crisis lo ha hecho designar como jefe de Gabinete al «anibalista» -por Fernández- Daniel Gurzi, proviene de la intervención Lanusse en Santiago del Estero). Además, no debe desligarse de los movimientos que en los últimos días hizo Aníbal Fernández, histórico protector o aliado del «Chino», en apoyo a la candidatura de Cristina. Solá también celebró la adhesión que envió Mario Ishii, de José C. Paz. Ambos, Villordo e Ishii figuran en la lista de intendentes amigos que tiene Kirchner en su oficina.

• La búsqueda de aliados que continuará
Solá tiene un horizonte: el 7 de mayo, al cumplirse otro aniversario del nacimiento de Eva Perón, el gobernador asistirá a Los Toldos, ciudad natal de Evita para participar del homenaje. El intendente local es Juan Carlos Bartoletti, un ex duhaldista que rompió la barrera del sonido y se remixó como felipista. Para ese día, se prepara un show con un condimento pretensioso pero inoportuno: anunciar la decisión de competir por fuera del PJ ortodoxo aclarando que eso no implica dejar de lado su pertenencia al peronismo y la defensa y vindicación de sus principios esenciales.

Dejá tu comentario

Te puede interesar