El presidente Fernando de la Rúa hablará a las FF.AA. desde la fragata Libertad en una revista naval que se hará frente a la ciudad de Mar del Plata. La Armada dispondrá de 14 buques de guerra, y la Prefectura sumará otros 6 que serán inspeccionados en navegación por De la Rúa desde la cubierta de la fragata escuela de la Marina. La pieza oratoria del Presidente para la jornada naval se prepara en despachos del Ministerio de Defensa, y como cuadra a las operaciones militares, el discurso está embargado hasta el día «D» a la hora «H», es decir, el 3 de febrero a las 13. Pero voceros de pasillo estimaron que el Presidente no sorprenderá con tópicos expectables en el ambiente militar como la recomposición presupuestaria prevista en la Ley de Reestructuración o precisiones sobre probables modificaciones a la antigüedad para alcanzar el retiro. Más bien se trataría de reconocimiento al soldado por la abnegación puesta de manifiesto ante la adversidad económica que menguó los haberes. También se esperan elogios en el rubro responsabilidad por la mejora en la calidad del gasto y el aumento de la eficacia del Sistema de Defensa Nacional a través de la centralización de las decisiones en el Estado Mayor Conjunto. No podrá faltar alguna referencia a la reconciliación o «verdad completa», como gusta decir al general Ricardo Brinzoni, titular del Ejército. Pues hay pronóstico de borrascas en el humor castrense tras el anuncio de una nueva edición revisada y compilada del libro de la Conadep, cuya fecha de publicación sería el próximo 24 de marzo, auspiciado por la subsecretaria de Derechos Humanos, Diana Conti.
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Ricardo López Murphy ofreció la inusual tribuna marinera como parte de la estrategia trazada para exhibir una gestión hiperactiva del Ejecutivo. Entre los invitados a la maniobra naval de inspección, está el gobernador Carlos Ruckauf (la revista se hace en su territorio) y el intendente marplatense, Elio Aprile. El telón de fondo marino puede Ricardo López Murphy dar cabida a un momentáneo armisticio entre De la Rúa y Ruckauf, que se dispensaron críticas cruzadas la semana pasada.
Corren especulaciones acerca del efecto balsámico de la gestión del dueño de casa, el almirante Joaquín Stella, titular de la fuerza. Y del prefecto general Juan Beltritti, quien obsequió una imagen de la virgen Stella Maris, para la capilla de la Residencia de Olivos. También serán parte de la tripulación de pasaje los agregados militares de la UE (Gran Bretaña, Francia, España, Italia), los del Mercosur ampliado (Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia) y el de los EE.UU.
Hoy en la Sala de Situación del Estado Mayor Conjunto, orgullo cibernético del general Juan Carlos Mugnolo y casi réplica de la que tiene el Comando Sur de los EE.UU. en Miami, habrá una conferencia de prensa presidida por el ministro López Murphy, y estará acompañado por el almirante Joaquín Stella y el prefecto general Juan José Beltritti. Allí explicarán el desarrollo de la parada naval, que consistirá en una especie de desfile de los buques de guerra de la Armada y de los patrulleros de la Prefectura ante la fragata Libertad, que estará «al garete» (en la jerga marinera, significa sin propulsión) frente a Playa Grande. Si la meteorología es bondadosa -esa zona se caracteriza por fuertes marejadas-, De la Rúa y el pasaje de invitados de la Libertad no necesitarán de farmacopea antináuseas.
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